Jueves. 22.02.2018 |
Opinión
Redacción Cultura
17:46
30/01/18

Gibraltar: empieza la negociación entre el Reino Unido y España

Gibraltar: empieza la negociación entre el Reino Unido y España

El 11 de enero tuvo lugar en Madrid la primera de las conversaciones «técnicas, preliminares y exploratorias» entre el Reino Unido y España para tratar del brexit y Gibraltar, consecuencia de esa iniciativa de responsabilidad exclusivamente británica.

Parece que, aunque en Gibraltar las querían trilaterales,no han podido evitar que sean bilaterales. La negociación entre la Unión Europea y el RU la llevan las delegaciones respectivas pero, la cláusula 24 de las directrices comunitarias establece que nada de lo acordado entre la UE y el RU podrá aplicarse a Gibraltar sin un acuerdo previo entre el RU y España, por lo que la negociación bilateral resulta inevitable. Si la rechazan, Gibraltar se queda fuera de lo acordado.

Los dirigentes políticos del Peñón no podían presentarse ante su electorado diciendo que iban a dar su conformidad al RU para la negociación con España. El nacionalismo local lleva muchos años atribuyendo a España el papel imprescindible de «enemigo exterior» culpable de todos sus males. Entre otros improperios, comparan a España con Corea del Norte y al paso por la verja con el «Check Point Charlie» de Berlín. No dicen que esa verja la construyeron los británicos ni que son miles los gibraltareños que los fines de semana la cruzan–con apenas controles- para disfrutar de sus propiedades en esa supuesta «Corea del Norte».

onscientes de su debilidad llevan años preparando el terreno para asegurar a la Comarca del Campo de Gibraltar como su «Lebensraum», el «Espacio Vital» que les proporciona el terreno que les falta, mano de obra barata y el suministro de productos básicos.

Ya tienen la mano de obra barata. Son los más de 7.000 trabajadores españoles que han convertido en rehenes, cifra que proporcionan fuentes oficiales de Gibraltar pues parece que en España no existe control al respecto.

El argumento de Gibraltar es sencillo: Si hay problemas en el paso por la verja, esos 7.000 pasarían a engrosar la lista de más de 3.400.000 españoles que están en el paro. Esta idea lógicamente provoca mucho nerviosismo al norte de la verja y resulta inconveniente cuando se mezcla con cuestiones electorales. Bien utilizados, esos 7.000 rehenes sirven para debilitar la posición española.

Es posible que hayan asumido la negociación bilateral España – RU cuando, además de verla inevitable, crean que la posición española está suficientemente debilitada por la amenaza de perder esos puestos de trabajo.

Para hacer campaña a favor de sus argumentos cuentan, desde hace años, con un amplio grupo de españoles que influyen en la Comarca y llegan hasta Madrid, pasando por Sevilla. Es una ventaja que Gibraltar esté fuera del alcance de nuestra Hacienda.

Varios alcaldes y políticos dela Comarca –respaldados por sus propios partidos políticos, incluso de diferentes tendencias- se han convertido en eficaces propagandistas de Gibraltar. Dependen de los votos ciudadanos y estos se ven afectados por el ruido que se genera desde el Peñón. Por ello, el discurso de los alcaldes se parece cada vez más al que difunden las autoridades de la colonia.

Podemos pensar que, desde el nivel más bajo de la jerarquía política como es el de los alcaldes, ese discurso va subiendo escalones hasta llegar a niveles más altos de ámbito nacional.No es la primera vez que ocurre.

Los medios de comunicación social también cumplen su labor repitiendo las consignas de Gibraltar. Cuentan con periódicos en papel y digitales, radio y televisión. Unos asumen con la mayor naturalidad este trabajo, otros se dejan arrastrar por no ir en contra del bien estimulado sentir pro-gibraltareño que tanto abunda en la Comarca.

Organizaciones linenses, supuestamente laborales, se encargan de expresar sus reclamaciones con abundante ruido callejero y con entrevistas en radio y televisión apareciendo como víctimas de los supuestos abusos y cerrazón de nuestras autoridades. Incluso figuras notables del sindicalismo nacional comparten inquietudes con las autoridades de Gibraltar y hacen declaraciones a favor de la colonia.

A ellas se suman organizaciones empresariales y, alguna mixta laboral-empresarial hispano-gibraltareña que parece creada ex profeso para este fin. Su labor trasciende de la Comarca y ya comprende a la provincia de Cádiz.

También cuentan con asociaciones culturales que, además de practicar la filantropía, se dedican a difundir los valores de la fraternidad etc. Asimismo organizan concursos infantiles y conferencias de políticos de Gibraltar en los colegios de La Línea, en una labor parecida a la que se hace en otras regiones españolas.

Varios profesores universitarios españoles dan un barniz jurídico a los argumentos de Gibraltar. Ofrecen asesoramiento para que la colonia siga en la UE, por ejemplo, con una «Asociación Europea de Cooperación Territorial» y una zona fiscal especial próxima a la verja, gestionada por la AECT, que hipotecaría el control exclusivo español de la verja.

Los mencionados y otros muchos han sido cuidados durante varios años como si fuesen los instrumentos de una gran orquesta. Ahora –frente al brexit- corresponde a todos ellos asumir las obligaciones que han debido contraer y tocar la misma partitura, la que se dicta desde Gibraltar para debilitar las posiciones españolas.

Ya tenemos una proposición no de ley «gibraltareña» aprobada  en el Congreso de los Diputados y al denominado ministro principal de Gibraltar recalcando en sus declaraciones que no tienen problemas con la Comarca pero sí con «Madrid». Incluso en la ONU menciona a La Línea en estrechísima relación con Gibraltar.

El futuro nos permitirá ver un uso amplio de eufemismos (como «técnicas») referidos a cuestiones que afectan directamente a la soberanía como el control de la verja, el aeródromo o los espacios marítimos. También nos dirá si los esfuerzos españoles para evitar que esos 7.000 trabajadores, o parte de ellos, pasen a engrosar la lista de 3.400.000 parados se traducen en dejar abierta la verja de par en par o bien se buscan alternativas de empleo. Según declaró nuestro ministro de Hacienda el 02.09.2014 en el Congreso de los Diputados, Gibraltar supone unas pérdidas al fisco español de unos 1.000 millones de euros anuales. Una vez evitadas, bien podrían servir para disponer, por ejemplo, de un plan de empleo.

Para el Reino Unido está en juego no sólo la economía y la forma de vida actual de Gibraltar. También lo está la supervivencia de la base militar –con su «formato actual»- instalada en esa colonia alimentada, hasta ahora, por nuestra extraordinaria flexibilidad y generosidad.

Fuente: Ángel Liberal Fernández, Katehon.

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