Martes. 22.05.2018 |
Opinión
Francisco Segarra
13:09
04/05/17

La información es el sistema nervioso de la empresa (I)

La información es el sistema nervioso de la empresa (I)

Los manuales de gestión suelen olvidar un hecho fundamental: la empresa vive, como los seres humanos que la integran, en un entorno espacio-temporal.

Espacio y tiempo son parámetros que han ampliado su significado desde la mecánica newtoniana a la Teoría de la Relatividad de Einstein y la física cuántica del siglo XXI.

Espacio y tiempo son conceptos que significan muchas cosas.

El espacio no solo remite hoy a un lugar físico, sino a sitios virtuales.

No solo remite al espacio sideral o cósmico, sino al espacio de almacenamiento en "la nube".

El espacio, pues, puede dividirse en "real" y "virtual".

Paradójicamente, el espacio real que ocupa lo virtual es inmenso: tan inmenso como el destinado a los servidores. La nube está en la tierra.

El espacio virtual, o digital, también ocupa mucho espacio. Un espacio enorme y creciente en la mente de las personas.

El espacio virtual o digital ocupa, a la vez, mucho tiempo en la vida de las personas. En la vida personal y en la profesional.

Y no siempre favorece la felicidad ni la eficacia.

El crecimiento exponencial del espacio virtual en el mundo puede llevar al colapso de las organizaciones por exceso de información.

El exceso de burocracia, eliminado por lo digital, ha dado paso al exceso de información: aleatoria, banal, inclasificable, molesta, ruidosa, paralizante.

Podemos, y debemos, desarrollar e implementar todo tipo de estrategias innovadoras: financieras, productivas, comerciales, de marketing o de recursos humanos.

Pero todas ellas tendrán que ser aplicadas en el espacio-tiempo de la empresa.

Es decir, en la práctica y no en la teoría.

Esta una es una cara de la realidad.

La otra es que la realidad cambia siempre.

El cambio es consustancial a la realidad. La vida es cambio.

Y el tiempo es la medida del cambio.

Por lo tanto, la gestión del cambio empieza por la gestión del espacio-tiempo.

¿Qué es lo que produce cambio?

La información.

La información produce cambio en el cuerpo humano -el ADN es un código de información- y en el cuerpo empresarial.

Si no fluye la información, o se descontrola -como en los procesos cancerosos-, el cuerpo humano y el empresarial mueren.

La muerte acaba con la información porque fija una opción para siempre.

La inmovilidad es siempre destructiva -un cadáver es el ejemplo perfecto de esta afirmación, no se asusten-.

Controlar el flujo de información es fundamental para la vida de la empresa. En el mismo sentido en que lo es para el cuerpo humano.

Solo existen dos formas de eliminar el espacio vital: por exceso de información y por falta de información.

Esto es igualmente válido para las organizaciones empresariales.

La información es el sistema nervioso de la empresa.

Un sistema nervioso sano es equilibrado y estable. (En el mismo sentido, una vez más, que en el cuerpo humano).

La toma de decisiones se produce en el cerebro.

Pero si los transmisores neuronales y el sistema nervioso no trasladan esas decisiones correctamente a los miembros implicados, la decisión más brillante resulta ineficaz.

Y fracasa.

La red ha permitido el trabajo en red.

Se ha democratizado la toma de decisiones.

El mundo tiende al caos, a la entropía, al desorden.

Afortunadamente, se autorregula de modo natural en la mayoría de los casos.

Esta regulación natural no se produce en las empresas.

La primera regla de la eficacia en la gestión del cambio consiste en ordenar el espacio y delimitar los procesos de transmisión de la información.

En otras palabras: establecer un cerebro y una red neurológica.

Y no dejar que muchos cerebros y muchas redes confluyan en la generación de caos.

Ordenar el espacio significa también abrir espacios y delimitar espacios.

De la misma forma que debemos crear espacios de silencio y reflexión en nuestra mente para no caer un activismo alocado, deben crearse espacios de reflexión en las organizaciones.

La información es el sistema nervioso de la empresa (I)
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