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Macron: “La crisis puede llevar a la guerra”

Redacción | 12 de junio de 2019

FOTO: Charles Platiau | Reuters
FOTO: Charles Platiau | Reuters

Dramático aviso del presidente francés sobre los desequilibrios de la globalización.

Emmanuel Macron lanzó ayer una advertencia dramática. Si los graves desequilibrios de la globalización no se corrigen, si la actual fase del capitalismo no pone fin a sus excesos, si la responsabilidad social no vuelve a ser una prioridad, las democracias peligrarán y puede estallar una guerra.

El presidente francés pronunció un discurso de 45 minutos en la sede de Ginebra de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el más antiguo de los entes multilaterales existentes, que celebra su centenario. Macron mencionó al menos en tres ocasiones la palabra guerra. Esta fue la frase más directa y contundente: “Creo que la crisis que vivimos puede conducir a la guerra y a la descomposición de las democracias. Estoy íntimamente convencido”.

El Elíseo ya había prevenido sobre el tono de izquierdas que usaría el jefe de Estado en Ginebra. Los analistas lo interpretaron como un mea culpa después de la larga crisis de los chalecos amarillos y un deseo de rectificación. Es cierto que Macron incluyó comentarios autocríticos. Esta línea argumental podría verse reforzada hoy miércoles con el discurso programático que pronunciará el primer ministro, Édouard Philippe, ante la Asamblea Nacional para presentar las próximas iniciativas del Gobierno. Después Philippe se someterá a una moción de confianza, una votación que servirá para comprobar cuán sólida es la actual mayoría parlamentaria.

Ante la OIT, Macron –que trabajó en la banca Rothschild y fue ministro de Economía con François Hollande– formuló un reproche muy severo al actual funcionamiento del sistema capitalista. Según él, el liberalismo político y la economía social de mercado, que permitieron salir de la pobreza a centenares de millones de personas después de la II Guerra Mundial, sufren una crisis profunda que no se ha abordado de verdad. Con la globalización y el cambio tecnológico se ha impuesto “un modelo neoliberal y un capitalismo de acumulación” que ha “pervertido” el sistema anterior y el funcionamiento de nuestras sociedades.

“La responsabilidad de nuestra generación no es esperar a una nueva guerra, sino mirar al mundo tal como es”, dijo el presidente francés. Se refería a los avances que la propia OIT planteó, en materia de derechos laborales y de justicia social, en 1919, el año de su fundación, después de la I Guerra Mundial, y en 1944, en plena segunda contienda planetaria.

Macron admitió que Francia no reaccionó como debía a la pro­funda crisis económica, social, política y medioambiental. En cambio, sí reconoció “los ajustes brutales” hechos por algunos países del sur de Europa, donde los asala­riados encajaron “retrocesos jamás conocidos en tiempos de paz”.

Para Macron, la inacción ha acentuado los desequilibrios “que fracturan nuestras democracias”. “Tenemos un sistema en el que el progreso macroeconómico se construye sobre los desequilibrios microeconómicos y territoriales –se lamentó–. ¡Ese es el mundo en que vivimos!” La perversión del sistema hace que cada vez sea menos fiel a su nombre, es decir, menos liberal y menos social, pues priman la acumulación de renta y el corporativismo.

Las consecuencias políticas y sociales de esta evolución son muy inquietantes, a juicio de Macron, porque los ciudadanos, al no sentirse partícipes del progreso, dudan sobre el sistema o lo rechazan abiertamente, echándose en brazos de ideologías radicales y de demagogias. “Está en vías de desmantelarse el consenso profundo sobre el que la democracia, el progreso y las libertades individuales se han construido desde el siglo XVIII en nuestro país”. Macron tenía en mente la Ilustración y la Revolución Francesa. Por ello Francia asume una responsabilidad especial en la reflexión sobre el problema y en marcar el camino.

“Nuestros fracasos son los que alimentan los extremismos”, constató. Y otra vez agitó el fantasma bélico. “Estamos a orillas de un tiempo de guerra”, afirmó. En estas circunstancias no hay que “hacerse los sonámbulos” sino reaccionar.

Macron planteó “un multilateralismo reinventado” y “una nueva globalización” en los que primen la responsabilidad colectiva y las necesidades humanas, la inclusión y la justicia, la lucha contra el cambio climático y contra la degradación de la biodiversidad. Esos criterios los deben interiorizar los responsables políticos nacionales, las empresas, los territorios y la sociedad en su conjunto.

El presidente francés puso el acento en que, más que nunca, es imprescindible la concertación internacional y avanzar en Europa hacia un salario mínimo común para frenar el dumping (competencia desleal) social que provoca, por ejemplo, el éxodo de la población en edad de trabajar de los países del Este. Inasequible al desaliento, Macron invitó a creer todavía en que “Europa no es un mercado, es un proyecto”.

 

Fuente: La Vanguardia

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