Jueves. 23.11.2017 |
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Muere la 'Donne di Camorra', la primera mujer líder del crimen organizado en Italia

Anna Mazza nació en Afragola el 28 de febrero de 1937 y falleció en Acerra el 25 de septiembre de 2017. De su matrimonio con el capo camorrista Gennaro Moccia nacieron seis hijos. Tomó las riendas del clan tras el asesinato de su marido y lo expandió durante cuatro décadas. Como viene siendo habitual en estos casos, la Policía ordenó que sus exequias se celebrasen a hora tempranera y sin cortejo.

Muere la 'Donne di Camorra', la primera mujer líder del crimen organizado en Italia

En los clanes mafiosos el patriarcado se puede convertir en matriarcado de forma casi instantánea. Anna Mazza, primera mujer detenida por delito de asociación mafiosa,  es un buen ejemplo de ello: asumió el liderazgo de los Moccia, un “linaje” camorrista afincado al norte de Nápoles, a raíz del asesinato, en 1977, de su marido Gennaro a manos de miembros de los Magliulo y Giugliano, pertenecientes a dos familias rivales.

De acuerdo con una versión algo magnificada por la leyenda pero corroborada parcialmente por la investigación oficial, una de las primeras decisiones de Mazza como matriarca del clan consistió en encargar a su hijo Antonio, que entonces tenía trece años,  la venganza de la muerte de su padre. El adolescente ejecutó la tarea abatiendo de un tiro a Giovanni Gugliano, uno de los presuntos asesinos de Moccia. El enfrentamiento entre clanes se prolongó durante año y medio, con un balance final de quince muertos.

Semejante entrada en combate permitió a Mazza asentar una autoridad que ejerció hasta el final y de forma tradicional, repartiendo las competencias entre sus hijos varones. Estos corrieron suertes distintas: uno fue asesinado en 1987, otros dos fueron condenados a cadena perpetua; un tercero tuvo su ración de problemas judiciales y el ya citado Antonio estuvo una temporada larga en la cárcel. La única que se libró de la Justicia fue su hija, no así su marido.

El entramado ideado por Mazza se completó con la incorporación de Immacolata Capone, viuda de otro “capo”. Según la Fiscalía antimafia,  hasta que Capone fue ajusticiada en plena calle en 2004, ambas mujeres impulsaron la expansión de los negocios de los Moccia, logrando dominar mercados tan diversos como el inmobiliario o el de la maquinaria agrícola; y sin apartarse de la extorsión, el método clásico de la Camorra. La mayor prueba del poder alcanzado por los Moccia bajo la férula del binomio femenino fue la intervención del municipio de Afragola, su feudo histórico, en 1999.

Años antes, en la primavera de 1993, la fama de Mazza se había extendido a toda Italia con motivo de su destierro judicial a Cordognè, en la provincia de Treviso. La matriarca de los Moccia supo convertir en escándalo político su incomodidad por estar en el norte de Italia: la manipulación consistió en alentar a la Liga Norte y a organizaciones afines para que protestasen por su presencia. Éstas aceptaron el desafío y pocos días después de la llegada de Mazza surgieron manifestaciones en Cordogné y alrededores.

El conflicto local derivó en crisis política: el Estado italiano, apenas nueve meses después de los asesinatos mafiosos de los jueces Falcone y Borsellino, no podía mostrar debilidad. Pero el victimismo de Mazza surtió efecto: en julio de 1993, el Parlamento modificó la Ley 256, permitiendo el cumplimiento de la condena en el lugar de residencia. La “viuda negra” -siempre vestía de luto- respiró tranquila. La Camorra también.

José María Ballester Esquivia

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