Jueves. 23.11.2017 |
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COMPARTIERON PRISIÓN EN CASTELLÓN

El imán de Ripoll tenía relación con un condenado del 11-M

El imán de Ripoll tenía relación con un condenado del 11-M

Jueves, 00.30 horas. Un grupo de los Mossos d'Esquadra sube sigilosamente hasta el sexto piso del número 4 de la calle Sant Pere, en la localidad gerundense de Ripoll. Uno de ellos, ariete en mano, abre la puerta de un golpe seco. 

Es un piso de no más de 30 metros cuadrados, con dos habitaciones. Una de ellas, vacía, es de Abdelbaki Es Satty, antiguo imam de la mezquita Annour y principal sospechoso, según los investigadores, de haber radicalizado a los autores de los atentados en Barcelona y Cambrils. En la otra habitación duerme Nourdden, también marroquí, que recuerda el susto que se llevo al ver a los Mossos con cara de circunstancias.

Con un castellano bastante limitado, nos cuenta que llegó a Ripoll hace seis meses, pero pasados dos no estaba cómodo y decidió buscar otro alojamiento. Así fue como conoció a Abdelbaki, del que dice que viajaba a Marruecos dos veces al mes. Ambos estaban de alquiler. Pagaban 150 euros mensuales por el domicilio. 75 euros por cabeza. 

La última vez que le vio fue este martes, cuando el posible autor intelectual de la célula yihadista de Ripoll dijo que realizaría otro de sus habituales desplazamientos a su país de origen. 

Abdelbaki tiene 45 años, es delgado y no llega a los 1,70 metros de altura. Si por algo destaca es por ser solitario. Reservado, casi hermético. Lo que se conoce como un morabito, un ermitaño musulmán. Fuentes de la lucha antiterrorista confirman que salió de la prisión provincial de Castellón en enero de 2012. El motivo de su encarcelación: tráfico de drogas. 

En concreto pasaba hachís. Era el encargado de realizar la ruta Ceuta-Algeciras. En los cerca de dos años que estuvo preso se encargó de realizar el rezo junto al resto de internos y trabó especial amistad con uno de ellos, Rachid Aglif, alias El conejo, condenado a 18 años por haber participado en el 11-M.

Su implicación con actividades radicales no acaba aquí. Su nombre también aparece en el sumario de la denominada Operación Chacal, en la que cinco islamistas detenidos en enero de 2006 en Vilanova i la Geltrú (Barcelona)por reclutar muyahidines para enviarlos a Irak. 

Desde que llegó a Ripoll, hace aproximadamente dos años, rara vez se le podía encontrar en la calle. Sus días transcurrían de su casa a la mezquita y de ésta otra vez a su hogar. 

Comenzó a trabajar en el templo Annour en mayo del año pasado. Lo dejó a finales de este junio, coincidiendo con la finalización del Ramadán. Pidió tres meses de vacaciones y más dinero para irse a Marruecos, algo que no fue bien visto en la comunidad.

«No se los dimos. No es posible que una de las personas que reza con nosotros todos los días lo deje y ocupe el puesto de imam», explica Hammou Minhat,portavoz de esta asociación. Abdelbaki no se enfadó. A falta de carisma, destacaba por su tranquilidad. Y se desvaneció. «No charlaba con la gente. Rezaba y luego se iba», añade Minhat. En esta mezquita no volvieron a verle. 

Lo mismo con los presuntos autores del atentado. Alguna vez sí se habían dejado caer por Annur, pero desde hacía un tiempo les habían perdido la pista.

Un ex amigo de éstos, que resalta la repulsión que siente hacia ellos después de lo acontecido, lo tiene claro: «No mataron por fe. Eso te lo aseguro. Por mucha creencia que se pueda llegar a tener, no te vas a cargar a personas así porque sí. Además de por dinero, lo han hecho porque alguien les limpió la cabeza». 

Este joven recuerda que, de dos meses a esta parte, les notaba muy raros. Los cuatro siempre estaban juntos. Y está prácticamente convencido de que si les han «lavado el cerebro» ha sido de forma casi inminente. Una radicalización exprés. «Hace menos de dos meses Moussa iba al colegio y aprobó todas las asignaturas. Estaba más centrado. No me creo que estuviera radicalizado desde hace más tiempo. Es más, hace unos tres meses estaba con Mohamed (Houli Chemlal) de fiesta. Ambos bebíamos y fumábamos de la misma cachimba. Él apenas podía andar sin caerse. Que no me cuenten cuentos de que ha sido por religión».

Avergonzado por el acto de sus compatriotas, este magrebí no duda en pedir perdón en nombre del Islam y hace hincapié en que «no les representa esa palabra que deja sangre a su paso». «Yo me he leído el Corán y dice que con tener fe basta. No habla nada de matar a alguien. La gente que asesina en su nombre es porque quiere ensuciarlo. Si Abdelbaki es como dicen el que les comió la cabeza, debería pasar toda su miserable vida en prisión, y que de paso le dieran cuatro guantazos, para que se le quitara la tontería. Y a los otros cuatro, no me importa decirlo, si es como publican los medios, también les daría cuatro tortazos porque han manchado el nombre del Corán y de Marruecos».

Fuente: El Mundo. Ver artículo original aquí: "El imam de Ripoll compartió prisión en Castellón con un condenado del 11-M".

El imán de Ripoll tenía relación con un condenado del 11-M
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