Miércoles. 22.11.2017 |
Instituto de Estrategia S.L.P.

Historia de una nueva epidemia mundial: los psicofármacos

El aumento de los psicofármacos para tratar los trastornos psiquiátricos es evidente, a pesar de que cada vez son más los científicos que cuestionan su eficacia.

Historia de una nueva epidemia mundial: los psicofármacos

Cada vez se diagnostican más enfermedades relacionadas con los trastornos mentales, como los delirios, los episodios maníacos, la ansiedad, la depresión… Cualquiera de estos síntomas puede acabar con un ingreso hospitalario, y luego, con un tratamiento a base de psicofármacos. Y es que la mayoría de tratamientos para los trastornos mentales utilizan los psicofármacos para curar a los enfermos. A pesar de que esta es la práctica habitual, cada vez son más los psiquiatras que alertan del peligro de sus efectos negativos a largo plazo, además de poner en duda su eficacia.

Un reportaje de la Directa, basándose en datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), apuntaba que la mayoría de las personas que fueron internadas en un centro hospitalario por alguna de estas afectaciones en el año 2014, acabaron tomando una de las tres grandes familias de fármacos para combatir los síntomas de los trastornos mentales: antidepresivos, ansiolíticos e hipnóticos y antipsicóticos. Los antidepresivos han aumentado en un 200% entre los años 2000 a 2013, según informa el Ministerio de Sanidad, mientras que los otros dos medicamentos lo han hecho en un 50%.

Las enfermedades mentales producen un fuerte sufrimiento, tanto a las personas que lo sufren como a sus familiares. Según la OMS, estos trastornos “se caracterizan por una combinación de alteraciones del pensamiento, la percepción, las emociones, la conducta y las relaciones con los demás“. La lista de enfermedades es muy alta: depresiones, bipolaridad, trastornos alimentarios como la bulimia o la anorexia, autismo y trastorno del déficit de atención e hiperactividad (TDAH)… Por ahora, sin embargo, no hay evidencias concluyentes sobre las causas de los trastornos mentales. Lo único que es evidente es que cada vez se diagnostican más casos (hace años los trastornos mentales solo hacían referencia a la esquizofrenia y la demencia) y que hay más personas medicalizadas.

psicofármacos

Evolución del uso de los principales psicofármacos que se recetan para los trastornos mentales

El periodista científico Robert Whitaker publicó en 2011 Anatomía de una epidemia, un libro que hace una crítica a la psicofarmacología. Hace un repaso de los principales estudios clínicos que se han hecho en todo el mundo sobre la eficacia de los fármacos que se utilizan en el tratamiento de los trastornos y sus efectos a largo plazo. Los resultados de su investigación mostraron que los efectos del uso de los psicofármacos a largo plazo, como mínimo, eran dudosos. Y con esta publicación ganó el premio a la mejor obra de la Asociación de reporteros y editores de investigación de EEUU.

¿Los fármacos tienen eficacia dudosa?

La industria farmacéutica no ha dejado de ofrecer nuevos remedios químicos por los trastornos mentales, y el consumo de estos medicamentos ha crecido entre un 100% y un 300% en España. A pesar de este hecho, la psiquiatría crítica con el modelo biologista y varios informes y estudios de organismos científicos, están cuestionando su uso. Dos revisiones de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN), el Boletín Amarillo y la Guía para utilizar neurolépticos a dosis mínimas cuestionan la efectividad de los antipsicóticos. Las revisiones indican que los neurolépticos son parcialmente efectivos, causan efectos adversos frecuentes y son injustificadamente caros.

Estos estudios también ponen de manifiesto que hay una falta de estudios de seguridad en los casos de un consumo altamente crónico, y cuestionan la utilidad para prevenir recaídas a largo plazo. Según el Boletín Amarillo, los antipsicóticos estarían causando más de 1.000 muertes anuales en Cataluña entre mayores de 70 años para arritmia cardiaca, ictus o neumonía. Pero a pesar de todas estas dudas que rodean la eficacia de los psicofármacos en los trastornos mentales, España destinó 350 millones de euros en 2014 en antipsicóticos, y la Generalitat 50 millones más en los primeros siete meses de 2015.

Las otras dos grandes drogas de la sociedad

Los psicofármacos para tratar las enfermedades psiquiátricas crean una cierta necesidad en los pacientes, que a menudo se acaban enganchando. Si al colectivo de personas que padecen un trastorno mental, se le añade el grupo de personas que abusan del alcohol y las drogas, la sociedad apunta cada vez más hacia una decadencia psicológica preocupante.

En enero de 2016 se publicó un estudio que demostraba que uno de cada cinco catalanes tenía un consumo de riesgo de alcohol. Es más, el 44% de los hombres y el 30% de las mujeres de entre 15 y 29 años reconocían haber tenido intoxicaciones etílicas. Con tres copas diarias es suficiente para alcanzar niveles tóxicos de consumo de alcohol. Según las autoridades sanitarias europeas, ingestas de este tipo son las responsables de unos 136.000 nuevos casos de cáncer cada año en la Unión Europea. El problema es que el uso del alcohol está más normalizado que el del consumo de otras drogas, y el consumo de riesgo se puede llegar a volver crónico. De hecho, a pesar de la diferencia entre el alcoholismo por adicción y el consumo de riesgo, las consecuencias del hábito son prácticamente las mismas en términos de salud.

Respecto a las drogas, España es de los países de la UE donde más droga se consume, especialmente la cocaína y el cannabis, según datos del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías. Pero, y volviendo al punto principal de este artículo, son las que se pueden encontrar en las farmacias las más consumidas (tranquilizantes, somníferos, hipnosedantes …). Pero mientras los adultos utilizan estas drogas legales, los adolescentes se introducen en el consumo de sustancias psicoactivas como el cannabis. Según el Ministerio de Sanidad, el consumo de cannabis y cocaína ha aumentado en un 50% en España en la población de entre 15 y 64 años.

psicofármacos

 

 

 

Historia de una nueva epidemia mundial: los psicofármacos
Comentarios