Martes. 21.11.2017 |
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Los graves problemas políticos y económicos del multiculturalismo

Los graves problemas políticos y económicos del multiculturalismo

Nunca la opinión pública había estado tan alejada de la opinión publicada.

La sociedad multicultural como ideal al que inevitablemente se dirige el mundo es algo que podemos ver publicitado en todas partes: medios y cultura de masas, colegios, universidades, parlamentos … A veces de forma directa, otras de forma más sutil, en los lugares y situaciones más insospechadas e inocentes ese mensaje está cada vez más presente. En un discurso en el Europarlamento del pasado abril, el vicepresidente de la Comisión Europea hablaba de la diversidad en términos como “destino de la Humanidad”, como un profeta anunciando la próxima llegada de una Parusía globalista en que él y sus colegas burócratas, filántropos especuladores de rancio abolengo y el resto de la élite pretenden erigirse como Mesías todopoderosos.

Todo ello está ocurriendo en un contexto en el que un número creciente de la población se está dando cuenta de la mentira. La realidad observable en el transporte público, en el instituto, en las noticias de sucesos de algún periódico local, en la calle en general es tan diferente a su realidad de color de arcoiris y manitas multicolor cogidas de la mano que tratan de presentarnos que inevitablemente sus canales de comunicación pierden su credibilidad en picado a la vez que levantan la indignación, y con ello todo su viejo y carcomido edificio ideológico progresista se resquebraja y se empieza a derrumbar.

Las ideas, los movimientos y los partidos políticos que apuestan por no negar la Horrible Realidad y apuntar que el emperador está desnudo, a pesar del ingente esfuerzo en difamarlos, aumentan en poder e influencia mientras las élites y sus voceros redoblan en intensidad su mensaje. Acusan de populistas a quienes se limitan a exponer y denunciar causalidades y hechos observables por cualquiera a quien le haya tocado vivir fuera de su burbuja, en la vida real.

Descalificaciones e insultos a todo aquel que se atreva a ello, y esta forma de actuar no carece de motivo: no existen argumentos para defender la idoneidad de la sociedad multicultural. Todos los intentos para demostrarlo han fracasado.

Nosotros sí que los tenemos para asegurarlo. La diversidad es conflicto.

E Pluribus Unum“, cuando el progresismo sale por la culata

Robert D. Putnam es un profesor de la Universidad de Harvard, experto en Ciencias Políticas y antiguo miembro del gobierno de Jimmy Carter, con gran influencia en la política social de las administraciones de Bill Clinton, George Bush, Tony Blair y Gordon Brown. En los años 90 publicó un libro titulado Bowling Alone, en el que se mostraba una reducción de las relaciones interpersonales: menor confianza en los vecinos, descenso en la participación de actividades comunitarias a nivel de barrio y voluntariado. En definitiva, la decadencia del sentimiento de comunidad a nivel local en los EEUU.

En busca de las causas que habían provocado este fenómeno realizó una investigación de más de 5 años, con el título de E Pluribus Unum: Diversity and Community in the Twenty-first Centuryen la que contra sus pronósticos e ideología progresista, encontró que la diversidad étnica estaba detrás de la debacle del tejido asociativo local, entre otros descubrimientos. Llegó a la conclusión de que la inmigración y el multiculturalismo no solamente provocan una reducción de la confianza, altruismo y cooperación mutua tanto entre los diferentes grupos étnicos como a nivel de individuos dentro del mismo grupo étnico. Se produce un aislamiento de todas las personas. En palabras de Putnam:

(…) cuánto más étnicamente diverso es el barrio en que vives, más todos nosotros tendemos a agazaparnos, retirarnos de la vida social, y cuando digo todos, me refiero a todos nosotros. Me refiero a los negros y los blancos,los asiáticos y los latinos, todos nosotros. A mayor diversidad étnica del grupo que nos rodea, en nuestro barrio, menos confíamos en nadie, incluyendo a las personas que se parecen a nosotros. Los blancos confían menos en los blancos y los negros confían menos en los negros, en entornos más diversos .

Este aislamiento según Putnam no se explica por las diferencias en el nivel económico de los diferentes grupos étnicos, ni por otro factor distinto al multiculturalismo. Se produce incluso cuando todas las comunidades tienen un nivel medio de ingresos similar y una tasa de delincuencia parecida, sean éstos altos o bajos.

En resumen, los efectos de vivir en comunidades multiculturales según el estudio son los siguientes:

  • Menos propensión a confiar en el gobierno, líderes y los medios de comunicación a un nivel local..
  • Menor creencia de tener capacidad para influir en la política.
  • Menor proporción de votantes.
  • Menor probabilidad de creer en que otros colaborarán cuando sea necesaria la acción colectiva, colaborando asimismo ellos menos también.
  • Menor expectativa de cooperar con otros para resolver cuestiones que requieren de acción colectiva (por ejemplo, el ahorro voluntario para aliviar la escasez de agua ).
  • Disminución de la participación en proyectos comunitarios y voluntariado.
  • Menor cantidad de amigos cercanos.
  • Mayor tiempo dedicado a mirar televisión y mayor proporción de gente que la tiene como mayor fuente de entretenmiento.
  • Menor felicidad y menor calidad de vida.
  • Menor altruísmo.
  • Mayor desigualdad (mayores diferencias entre ricos y pobres).
  • Mayores tasas de delincuencia.
  • Mayor movilidad de sus habitantes (fenómeno del White Fight del cual hablaremos más adelante).

Este patrón se repitió en las 41 localidades que formaron parte del estudio, que incluía tanto grandes ciudades como Los Ángeles o Chicago como zonas rurales de Dakota del Sur y West Virginia. En ciudades multiculturales como San Francisco y Los Ángeles solamente un 30% de las personas dijeron confíar mucho en sus vecinos, mientras que en lugares étnicamente homogéneos como Dakota del norte y del sur, el porcentaje era del 70 al 80%.

Habrá quien podría pensar que la investigación no es representativa al haberse restringido a un solo país, EEUU. Putnam en su investigación cita varios estudios realizados – además de en EEUU- en lugares tan dispares como Kenia, Pakistán, India y Reino Unido, que llegaron a conclusiones muy similares: la multiculturalidad en un grupo o comunidad se relaciona con menor confianza entre sus miembros, menor solidaridad y menor productividad.

Tales hallazgos iban contra las creencias ideológicas del autor, decidido partidario del multiculturalismo y de importante influencia internacional en el mundo de las élites mediáticas, académicas e intelectuales, y para evitar que el estudio sirviese como desacreditación a la que era tanto su propia ideología como la publicitada por el Estado y el entramado cultural y mediático, retrasó su publicación hasta 2006, seis años después de haberlo finalizado.

Multiculturalidad; más desconfianza, menos cohesión social

En los años siguientes se han hecho varios estudios que no han hecho sino reafirmar las revelaciones de la investigación de Putnam, tanto en EEUU y Australia como en Europa. Oguzhan C. Dincer (2010) concluye una relación entre diversidad étnica y desconfianza social, al igual que una encuesta realizada por el gobierno australiano y un estudio realizado en este país.

Ya en el ámbito europeo, Lancee (2008) realizó una investigación utilizando la misma metodología que Putnam, mostrando que se obtenían las mismas conclusiones en un país de Europa occidental como Holanda independientemente de la existencia de un Estado del Bienestar. Otros estudios en la misma línea en Europa lo han confirmado: Conrad Ziller (2014) encuentra una relación entre el aumento de la inmigración en la UE y la disminución en la confianza social. Ruud Koopmans y Susanne Veit (2014) demuestran que en Alemania la multiculturalidad en un barrio reduce la confianza entre los locales y los foráneos.

Los efectos de esta fragmentación social consecuencia del multiculturalismo se dejan notar incluso a nivel medioambiental. Elissaios Papyrakis (2012) indica que la diversidad étnica reduce la preocupación por el Medio Ambiente: los miembros de las comunidades multiculturales le dan menos importancia y son más proclives a contaminarlo como resultado de ello. Mirando estos datos, no deja de ser paradójico que los partidos ecologistas como Los Verdes sean fanáticos de la multiculturalidad.

Estas conclusiones no deberían sorprender a nadie mínimamente observador o que lo haya vivido en sus propias carnes. Los lugares étnicamente homogéneos, independientemente del nivel económico de sus habitantes, tienen un sentimiento de comunidad más desarrollado, sus habitantes colaboran más en cuestiones colectivas, se prestan ayuda con mayor frecuencia y se unen cuando es necesario. Pensemos en la España anterior a la reubicación de gitanos en barrios obreros y la inmigración, o en países homogéneos tanto si tienen un nivel alto de renta caso de Islandia o más bajo como Polonia. En cambio en los lugares más multiculturalizados, ya sea un barrio o incluso un bloque de pisos, este sentimiento de sentirse parte de una comunidad y las relaciones intervecinales se desvanecen. Nadie duerme ya con la puerta sin cerrar con llave, ni deja solos a sus hijos jugar a fútbol bajo la vigilancia del vecino, se abren locales de dudosa salubridad regentados por foráneos en los que no se sabe bien qué se hace pero sirven como su punto de reunión, la delincuencia es mayor. En general, existe un sentimiento de desconfianza hacia el vecino y de aislamiento mutuo.

Las implicaciones de esto son claras. Una comunidad homogénea hace piña con más facilidad, tiene un sentimiento de arraigo al lugar, es más autosuficiente y menos dependiente del Estado. Una comunidad heterogénea no tiene consciencia de comunidad por lo que no va a reaccionar de forma unitaria frente a un problema, no se identifica con el lugar donde vive y es extremadamente dependiente del Estado para todo (seguridad, limpieza, ayudas económicas…). Como se muestra en el estudio de Putman, sus miembros están más solos y pasan más tiempo viendo la televisión.

Una élite que busque una sociedad débil, atomizada, teleadicta y dependiente de ella para asegurarse unas mínimas condiciones de vida, tiene en el multiculturalismo la mejor herramienta para ello.

Efectos en la economía

Uno de los argumentos a favor de la multiculturalidad vía inmigración masiva es que, de alguna manera, es positiva para la economía del país receptor. El discurso oficial asegura que los inmigrantes contribuyen en forma de impuestos más de lo que gastan en prestaciones y servicios públicos de forma que en ningún caso son una carga, y que la diversidad étnica favorece el intercambio de ideas y con ello la innovación tecnológica.

Al respecto se han realizado varios estudios. Rowthorn (2008) , profesor de Economía en la Universidad de Cambridge e investigador en el departamento de políticas sociales de la Universidad de Oxford, realizó un análisis acerca de la contribución fiscal de la inmigración en países con economías desarrolladas, citando que la mayoría de estudios muestran que los inmigrantes no cualificados (la mayoría de los que emigran a Europa y Norteamérica) tienen más probabilidades de representar un gasto para el contribuyente local que convertirse ellos mismos en contribuyentes netos, y que los únicos inmigrantes que normalmente hacen una contribución fiscal grande son los de cualificación muy alta. En palabras del autor, en general “la contribución positiva de algunos inmigrantes es en gran parte o totalmente eclipsada por la contribución negativa del resto. Estos hallazgos se repiten en variedad de países y utilizando diversas metologías”. Como dato curioso, este profesor es seguidor de la escuela económica marxista.

Nannestad (2006) se dedicó al análisis de los efectos de la inmigración en los Estados del Bienestar a lo largo de 15 años de investigación, con unas conclusiones tan claras como políticamente incorrectas: el Estado de Bienestar como sistema ha sido ventajoso para los inmigrantes, pero extremadamente desventajoso para los nativos. Además asegura que los inmigrantes -que en algún momento conseguirán la nacionalidad y con ello el derecho a voto- votarán pensando en sus propios intereses para aumentar el tamaño del Estado del Bienestar siguiendo su provecho personal y el de sus semejantes, por encima de los intereses del país y particularmente de los nativos en conjunto.

Siguiendo la misma línea, en España contamos con el que se conoce como Informe Verstrynge sobre inmigración realizado en 2006 por el polémico analista geopolítico y profesor de Ciencias Políticas, en el que muestra que los inmigrantes cuestan más de lo que aportan.

Ramasamy y C.H. Yeung (2016) demuestran que mientras que la diversidad de valores en un país tiene un efecto positivo en su capacidad de innovación (siempre que su diversidad étnica sea baja), la diversidad étnica tiene un efecto negativo en ello. Concluyen que la mayor capacidad innovativa se da en países que son étnicamente homogéneos pero diversos en la orientación de sus valores poniendo como ejemplo a Corea del Sur, país que ha mantenido su identidad étnica intacta a la vez que ha tomado valores foráneos considerados útiles junto con los propios.

Montalvo y Reynal-Querol (2002) se centran en estudiar la relación entre multiculturalidad y desarrollo económico. Como veremos más adelante en otro de sus estudios, a mayor diversidad étnica en un país, mayores son las tensiones y fricciones derivadas de esta división, causando incertidumbre e inestabilidad que reducen la inversión y llevan a mayor gasto público para tratar de reducir la conflictividad social. Lastres ambos para crecer económicamente.Otra consecuencia de la multiculturalidad es el aumento del rent-seeking o búsqueda de rentas. Obtención de riqueza sin crearla, como el comportamiento lobbyista de diferentes grupos étnicos tratando de obtener mayor influencia política para conseguir mejores condiciones y/o mayor cantidad de recursos públicos a expensas del resto.

¿Por qué promover la inmigración masiva y la multiculturalidad sabiendo que es negativa para la economía? Respuesta sencilla: las élites no se identifican con un territorio o su población ni con otros intereses que no sean los de ellos mismos.La inmigración y el multiculturalismo no es gasto de recursos públicos que afecta a la economía en general y a los bolsillos de los contribuyentes en particular, sino inversión en crear una red clientelar de futuros votantes y en provocar una división social para el modelo de sociedad global que buscan.

Grupos mucho menos o nada poderosos, pequeños empresarios sin escrúpulos, mafias dedicadas al tráfico de personas, armas y/o drogas, y ONGs e instituciones subvencionadas, también sacan provecho miope y cortoplacista de multiculturalizar Occidente.

Fuente: Disidencia. Leer artículo original aquí: "Multiculturalismo = Guerra (I)".

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