Martes. 23.01.2018 |
Instituto de Estrategia S.L.P.

DOS JÓVENES OPOSITORAS HABLAN PARA INSTITUTO DE ESTRATEGIA

ENTREVISTA | “Cada vez hay más represión en Cuba”

Las jóvenes activistas Sayli Navarro y Sol García Basulto nacieron cuando el castrismo ya estaba bien asentado. Podían haberse amoldado y vivir tranquilas. Sin embargo, la fuerte conciencia  que tienen de la libertad les ha hecho asumir riesgos: no hay mes en el que no padezcan, de una forma u otra, las garras del régimen, entre detenciones, confiscaciones de material o limitaciones a sus movimientos. No tienen la más mínima intención de arredrarse, aunque son conscientes de los errores y debilidades del movimiento opositor.

ENTREVISTA | “Cada vez hay más represión en Cuba”

“La sociedad civil cubana no podrá gozar de aquí a mañana de las libertades mínimas, pero confío en el futuro y pido al Gobierno cubano un compromiso firme para garantizar los derechos civiles de sus ciudadanos”. Estas palabras fueron pronunciadas por Barack Obama hace tres años, nada más producirse el deshielo entre Estados Unidos y Cuba, tras más de medio siglo de enemistad manifiesta entre ambos países. Pues bien, a día de hoy, lo menos que se puede decir es que el deseo de Obama ha caído en saco roto. 

Según se desprende del último informe -con fecha de 4 de diciembre- del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, cuya sede está en Madrid, publicó su informe anual, el régimen persiste en su acoso a los opositores: 4.665 detenciones arbitrarias desde enero, de las que 306 corresponden al mes de noviembre. Dos de las jóvenes disidentes más activas –y por lo tanto, más represaliadas- que han aceptado comentar para INSTITUTO DE ESTRATEGIA la realidad de su vida diaria y las perspectivas de futuro que tienen para Cuba.

Sayli Navarro fue detenida por última vez el 14 de diciembre cuando se disponía a organizar un acto público en un parque de Perico, el municipio en el que vive, sito en la provincia de Matanzas. Fue trasladada en un auto marca Lada con matrícula M003 260 y conducida hasta la Estación de Policía del municipio donde permaneció por más de tres horas. Antes de ser liberada, le levantaron un acta de advertencia por "instigación a delinquir" y con la amenaza de Dayron (el nombre del oficial de la policía política) de que tomarán otras "medidas" la próxima vez que no asista a una citación. 

Las “medidas”, Navarro las conoce desde que tiene uso de razón: es hija de Félix Navarro, uno de los disidentes más carismáticos, que formó parte del famoso grupo de los 75 encarcelados por el régimen  en la Primavera Negra de 2003. “Mi niñez estuvo muy marcada por la primera prisión política de mi padre en el año 1992”, comenta. 

Sol García Basulto

“Y después de su excarcelación y posterior vinculación a la oposición”, prosigue, la represión hacia él y por extensión a nuestra familia, se hizo más notoria: comenzamos a lidiar con los registros domiciliarios, detenciones de corta duración, operativos en los alrededores de la casa, acosos y amenazas. Pero en esa misma medida fui tomando conciencia de la lucha de mi padre por vivir definitivamente en libertad”. Otra forma de consolidar esa conciencia ha sido su labor como periodista independiente -así se llama en Cuba a los que no pertenecen a la prensa oficialista- en la Agencia Patria. 

La trayectoria de Sol García Basulto,  también periodista -en  la revista “La Hora de Cuba” y en el digital “14 y medio”-, y afincada en Camagüey, es algo distinta, ya que su padre fue siempre un seguidor de la “Revolución”, entre comillas, como ella dice. Y su familia, en general, mantiene silencio respecto a las acciones de gobierno. Aunque “últimamente, desde que saben los que es capaz de hacer el régimen las opiniones son más críticas”. 

Sobre todo desde el primer incidente que García Basulto -que también es diseñadora, artista plástica y decoradora- tuvo con la Seguridad del Estado. Fue el 4 de diciembre de 2015, “mientras intentaba cubrir la noticia del juicio de una pandilla de jóvenes que habían asesinado a un rockero: padecí un interrogatorio de dos horas en el exterior del Tribunal Provincial de Camagüey. 

Lo peor llegó onces meses después, en noviembre de 2016, cuando agentes de la Seguridad del Estado la sacaron violentamente del autobús en el que viajaba para obtener el visado necesario para asistir a un curso de periodismo de investigación en Panamá, al que había sido invitada. “Fue la primera vez que estuve en una unidad policial, esposada, trasladada en patrulla y tratada como una criminal común”. El video posterior en el que la joven activista, con el rostro demacrado, relató su trágica experiencia tuvo un fuerte impacto en las redes sociales. 

Sayli Navarro

Desde entonces, un grupo de agentes vigilan constantemente su domicilio y también sus pasos. El corolario es una intensificación del acoso. “El último año he estado bajo vigilancia permanente y el promedio de actos represivos de la Seguridad del Estado relacionados directa o indirectamente conmigo es de uno por semana”. Según García Basulto, lo más grave no es tanto la estadística en sí como el “hecho de ser espiada constantemente y de tener que vivir incluso con micrófonos instalados en el interior de mi casa, no tengo privacidad alguna”.  

A día de hoy, la activista camagüeyana se encuentra bajo medida cautelar de reclusión domiciliar: no puede salir de la provincia de Camagüey salvo que le concedan un permiso por motivos familiares, ni de Cuba, pues su pasaporte también está “regulado”, que es el vocablo local equivalente a confiscación.

El último incidente tuvo lugar hace unos días. ¿El motivo? Haber tomado fotos en un espacio público por el que pasaba, justo en ese momento, el agente [de la Seguridad del Estado] conocido como Yoan, “uno de los que más me molesta y que en varias ocasiones me ha fotografiado en los interrogatorios, en la calle y mientras vigila mi casa”. La foto que hizo García Basulto le ha costado la pérdida de su móvil con sus respectivos accesorios. 

Una realidad a la que Navarro no es ajena. Aunque en ocasiones la vigilancia en los alrededores de nuestra vivienda ha permanecido por más de veinticuatro horas, no  es sistemática. “Cuando menos te lo esperas llega algún vecino y nos dice: ‘tienen moros en la costa’”. Eso significa que hay en los alrededores oficiales de la policía política, agentes del orden, colaboradores o un coche de marca Lada con matrícula particular. “Todo con el marcado propósito de impedirnos la libre circulación. Aunque he crecido en un país sin libertades, me comporto como una mujer libre. Y así actúo, amén de las consecuencias que acarrea”.

Y tanto: “En los últimos tiempos, de manera específica a partir del segundo trimestre del 2017, el acoso está siendo más notorio. He sido impedida en algún momento de salir de mi domicilio, detenida, citada, multada, informada de haber iniciado proceso en mi contra”, señala. No faltan, incluso, las muestras de sadismo, como ocurrió el pasado verano: “En el mes de julio impidieron en el aeropuerto de La Habana que abordara el avión para llegar a Bruselas adonde había sido invitada a participar de un debate sobre Derechos Humanos. Hace unas semanas, cuando intentaba realizar la prórroga de mi pasaporte [al igual que García Basulto], fui informada de manera oficial de la restricción”. Por "razones de interés público". Obviamente…

Para Navarro, enumerar una lista exhaustiva de las detenciones, acosos y demás actos represivos de los que ha sido víctima resulta tarea imposible. Sin embargo, los momentos dramáticos que mejor se han grabado en su memoria son los ocurridos contra las Damas de Blanco [una organización a la que pertenece] y los activistas que les acompañaban. Todo sucedió en varias etapas. Navarro recuerda cómo, “en disímiles ocasiones fui detenida junto a mi padre al salir de casa y abandonados ambos en lugares intrincados, a varios kilómetros de mi hogar. En otras fuimos objeto de empujones, tirones de pelo, arañazos, insultos, ocurridos todos en el momento de la detención. Recuerdo el domingo en que dentro del coche patrulla en el que me conducían de Colón a Perico, fui golpeada por la espalda y el rostro, a manos de la joven militar que colocaron en la patrulla”.

El peor momento que le viene a la mente, sin embargo, se produjo a distancia, durante una de las pocas veces que el régimen le dejó salir de la isla. Estaba de viaje por Estados Unidos, cuando una amiga le llama por teléfono para decirle que su padre había salido de casa en horas de la madrugada y que no se tenían noticias de él. Que un vecino lo había visto pasar y luego dos hombres desconocidos lo seguían. Por un momento a Navarro se le unió la tierra y el cielo. “Fueron horas de muchos sentimientos encontrados. La mayor impotencia venía por estar lejos de mi madre y de todo lo que estaba ocurriendo”.

El acoso también se ha extendido al ámbito laboral. A raíz del encarcelamiento de su padre, comenzó a trabajar en el Centro Experimental de Pastos y Forrajes de Matanzas. Tres días duró la experiencia: el activismo contestatario de su padre le pasó factura. Era septiembre de 2003. Seis meses antes se había unido al movimiento opositor Tenía 17 años. Los suficientes para entender que “es uno de los mecanismos que manejan muy bien los regímenes totalitarios, con el fin de asfixiar económicamente a los defensores de derechos humanos y de alguna manera forzarlos a tomar el camino al exilio”.

Ninguno de estos le ha disuadido de seguir con su compromiso. La prueba es que, además de formar parte de las Damas de Blanco, pertenece a otras dos entidades: el Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel -del nombre de un opositor al castrismo que murió en la cárcel como consecuencia de una huelga de hambre- y Cuba Decide, una plataforma que aboga por la celebración de un plebiscito como primer paso para establecer una democracia. ¿No es demasiado al mismo tiempo? “Todas surgieron al calor de coyunturas específicas, pero no son incompatibles entre sí”. 

García Basulto no milita en ningún grupo. Si bien sus ansias de libertad son las mismas que las de Navarro, ha optado por el periodismo para colmarlas. Y como de esperar, el régimen le estrecha el cerco para que no ejerza. Para conseguir sus fines,  desde hace nueve meses ha desempolvado  en su contra  el delito de “usurpación de capacidad legal”; es decir, que ella y sus compañeros de “La Hora de Cuba” Henry Constantin e Iris María Mariño, al no cumplir con los requisitos fijados por el castrismo -para la prensa oficialista, se entiende-, no pueden expresar libremente sus ideas. 

“El periodismo no es una ‘capacidad legal’ ni deber ser una función autorizada por el sistema”, se defiende García Basulto, para quien “un periodista no puede obligar a alguien a hablar o a guardar silencio: un periodista es un comunicador y la comunicación es un derecho”. Destaca, asimismo, “los derechos que tiene cada persona de recopilar información y difundirla, de expresarse libremente y de escribir lo que él y cualquier otro piensan de cualquier tema”. Con todo, García Basulto asegura sentirse “feliz” y dice que “vivo en paz, amo a mi hijo, cuido de mi casa, trabajo, escribo, filmo y edito, sin pensar demasiado en la represión…más bien pienso en Cuba”. 

-Hablando de Cuba, ¿qué ha cambado en los últimos tres años?

-Creo que ha habido altos y bajos. El pueblo, como siempre, es carne de cañón. El caso más reciente para ilustrar la repercusión de la inestabilidad en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos son las últimas medidas [restrictivas] aplicadas al sector privado y la reducción de los oficios a ejercer por cuenta propia.

A la misma pregunta, Navarro responde que “nada ha cambiado en Cuba en los últimos tres años desde que se restablecieron las relaciones con Estados Unidos: sigue incrementándose el número de prisioneros políticos, no existe ningún vestigio de respeto y tolerancia al libre pensamiento, no hay legalización de partidos políticos, mantienen el acoso y atropello desmedido hacia los opositores; de ahí que la impunidad, el miedo, la intolerancia, continúen latentes. Lo que en algún momento puede variar, es el mecanismo utilizado por quienes detentan el poder para implementar su andamiaje represivo”.

Ese cuadro tan negro no impide a Navarro proyectar un halo de optimismo, por la sencilla razón de que  “el terror infundado desde los primeros años  de la Revolución y la represión mantenida, no han acallado las voces de quienes continuamos la lucha por la libertad. Y eso es uno de los grandes logros. Por eso, cubano, es hora de tomar las riendas. Por tus derechos,  por tu anhelo de ser feliz, por tu país, por tu futuro y el de tus hijos: el cambio está en tus manos”.

-¿Qué necesita el movimiento opositor para tener más eficacia?

-Navarro: “Una mayor unidad en la diversidad. Así como dejar a un lado intereses personales de algunos al frente de organizaciones, donde cada uno ve afectado su protagonismo o jefatura y no querer subordinarse al otro. Cuando logremos vencer esa individualidad seremos fuertes y tendremos el necesario reconocimiento  y apoyo internacional. Cuba lo necesita”.

-García Basulto: “Un programa más efectivo de incidencia sobre la sociedad civil. Romper esos mitos que el régimen ha creado sobre la oposición cubana: esa idea de que un Gobierno de derechas que privatice los servicios públicos, anule la cantidad de alimentos recibidos  a bajo costo a través de la libreta de abastecimiento, promueva la prostitución, las drogas, los juegos y venda a Cuba como un gran casino; por no olvidar la vieja tesis de que los opositores queremos una intervención de Estados Unidos en Cuba y que somos “asalariados” del enemigo, mantiene a la sociedad civil en una postura de desconfianza respecto de las iniciativas de los opositores. Por eso es esencial mantener crear un puente de comunicación directa con el cubano común, el que no ha sido reprimido porque se mantiene oprimido”.

Autor: José María Ballester Esquivias 

ENTREVISTA | “Cada vez hay más represión en Cuba”
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