Miércoles. 22.11.2017 |
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LA ESCANDALOSA MANIPULACIÓN DE LOS MEDIOS CON LAS CIFRAS DE SACERDOTES PEDERASTAS

"No es noticia que más de 60.000 sacerdotes hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos"

El sacerdote Martín Lasarte es misionero en Angola desde hace 20 años.
El sacerdote Martín Lasarte es misionero en Angola desde hace 20 años.

El autor de la carta al periódico estadounidense New York Times, que se reproduce a continuación, el Padre Martín Lasarte, dejó su Uruguay natal siendo muy joven para irse a las misiones a Angola, país africano en el que estuvo 25 años. El sacerdote uruguayo es salesiano de Don Bosco, y la carta fue publicada por primera vez en abril de 2010.

"No es noticia que más de 60.000 sacerdotes hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos"

Querido hermano periodista:

Soy un sencillo sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Soy misionero en Angola desde hace veinte años.

Veo en muchos medios de comunicación, especialmente en tu periódico, cada vez más informes sobre los sacerdotes pedófilos. Todo eso cuenta de manera morbosa, registrando entre os menores es en busca de errores de su pasado.

Mencionáis un caso en la ciudad de Estados Unidos en los años setenta, otro en Australia en los años ochenta, otros más recientes y así sucesivamente…¡Sin duda son todos casos condenables!

Hay presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras son amplificadas y están llenas de prejuicios e incluso de odio. Personalmente siento un gran dolor por el daño inmenso que unas personas, que deberían ser signos del amor de Dios, hayan podido infligir y, también, porque se han convertido en un puñal en la vida de seres inocentes. No hay palabras para justificar tales actos. No hay duda de que la Iglesia no se puede encontrar más que al lado de los débiles y de los más desfavorecidos. Por esa razón, todas las medidas que se pueden tomar para la prevención y protección de la dignidad de los niños serán siempre una prioridad absoluta.

Pero es curioso ver, en esos mismos medios de comunicación, la falta de interés y de informaciones sobre los miles de sacerdotes que sacrifican su vida y la consagran a millones de niños, adolescentes y a los más desfavorecidos por todos los rincones del mundo.

Creo que a tu periódico le importa muy poco saber:

  1. Que yo haya tenido que transportar a muchos niños que sufrían de desnutrición por caminos minados a causa de la guerra de 2002 de Cangumbe en Lwena (Angola), porque ni el gobierno podía hacerlo ni las ONG, porque no estaban autorizadas.
  2. Que he tenido que enterrar a decenas de niños muertos por culpa de los desplazamientos debidos a la guerra.
  3. Que hemos salvado la vida de miles de personas en México a través del único centro de salud existente en un área de 90.000 kilómetros cuadrados con la distribución de alimentos y de semillas.
  4. Que hayamos podido procurar educación y escuelas en los últimos diez años a más de ciento diez mil niños.
  5. Tampoco tiene interés que, junto con otros sacerdotes, hayamos tenido que rescatar a cerca de quince mil personas en los campamentos de la guerrilla después  de que se rindieran, porque los alimentos del gobierno y de la ONU no llegaban.
  6. Sin duda tampoco es una noticia interesante que un sacerdote de setenta y cinco años, el padre Roberto, recorra la ciudad de Luanda curando a los niños de la calle y llevándolos a un refugio para desintoxicarlos de la gasolina que aspiran cuando se ganan la vida como “tragafuegos”.
  7. La alfabetización de cientos de prisioneros tampoco es una noticia importante.
  8. Ni el hecho de que otros sacerdotes, como el padre Stéphane, abran casas de acogida para que jóvenes maltratados, golpeados e incluso violados, tengan un refugio.
  9. Tampoco importa que el padre Maiato, a pesar de sus ochenta años, visite los hogares de los pobres, uno por uno, consolando a los enfermos y desesperados.
  10. Tampoco es noticia que más de seis mil, entre los cuarenta mil sacerdotes y religioso que estamos hoy, hayan dejado su país y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos (para niños acusados de brujería) o huérfanos de los fallecimientos por sida, en las escuelas para los más pobres, centros de formación profesional, centros de acogida para los seropositivos, etc.
  11.  O, sobre todo, gastan sus fuerzas y dan su vida con empeño en parroquias y misiones, motivando a la gente para vivir mejor y, sobre todo, para amar.
  12.  Tampoco es noticia que mi amigo el padre Marc-Aurèle, para salvar a los niños durante la guerra en Angola, los transportara de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle. 
  13. Que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria.
  14.  Que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a sus fieles. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región… Ninguno pasa los 40 años.
  15. No es noticia acompañar la vida de un sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.  

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…

Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.

Solo te pido, amigo periodista, que busques la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso hará crecer tu profesión. 

En Cristo,

P. Martín Lasarte sdb

"Mi pasado Señor, lo confio a tu Misericordia; Mi presente a tu Amor; Mi futuro a tu Providencia"

"No es noticia que más de 60.000 sacerdotes hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos"
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