Martes. 21.08.2018 |
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Cómo Donald Trump y Kim Jong-un pasaron de los insultos a querer reunirse cara a cara

Hasta hace poco, todo era "fuego y furia" ¿Cómo ha ocurrido este inesperado giro de acontecimientos? ¿Hay quien pueda reclamar el crédito por este avance diplomático?

Cómo Donald Trump y Kim Jong-un pasaron de los insultos a querer reunirse cara a cara

"El hombre cohete está en un misión suicida para él y para su régimen (...) No tenemos otra opción que destruir a Corea del Norte" si continúa sus amenazas, advertía Trump el pasado septiembre ante la ONU.

"Definitivamente domesticaré con fuego al viejo chocho estadounidense mentalmente desquiciado", le respondía Kim Jong-un.

La retórica belicista y las amenazas militares entre Estados Unidos y Corea del Norte escalaron el año pasado hasta un nivel sin precedentes, pero el panorama ha cambiado radicalmente esta semana con un sorprendente anuncio: una reunión entre Kim y Trump.

¿Cómo ha ocurrido este inesperado giro de acontecimientos? ¿Hay quien pueda reclamar el crédito por este avance diplomático?

Todavía hay que esperar a que se concrete si la reunión finalmente se celebrará o dónde se llevará a cabo y en qué condiciones, pero el presidente Trump tuiteó el viernes que "el acuerdo está en camino y será uno bueno para el mundo". 

Con todo lo que tiene de histórico este acercamiento entre enemigos (nunca antes un presidente de Estados Unidos en el cargo se había reunido con un líder norcoreano), en BBC Mundo te explicamos algunas claves.

Ching Eui-yong, el jefe de la Oficina de Seguridad Nacional de Corea del Sur que se reunió recientemente con Kim Jong-un, consideró que la "política de máxima presión" de Donald Trump fue lo que propició este importante giro.

Desde su llegada al poder, Trump incrementó las presiones sobre el régimen impulsando nuevas sanciones internacionales e instando a Pekín, primer socio comercial de Pyongyang, a ayudarle a ahogar económicamente a Corea del Norte para forzarle a abandonar su programa nuclear y de misiles.

Junto a ello: amenazas en forma de tuit y ante organismos internacionales. La Casa Blanca defiende que todo ello forzó a Kim Jong-un a proponer un diálogo.

Las sanciones sí parecen estar surtiendo efecto, según apunta la corresponsal de la BBC para asuntos económicos de Asia, Karishma Vaswani.

"Las exportaciones norcoreanas pueden haber caído hasta un 30 % el año pasado, en particular, las exportaciones a China, quede pueden haber caído hasta un 35%", indicó.

Eso supondría que un tercio de la economía del país "se ha esfumado".

"Los chinos realmente han participado en estas sanciones como nunca antes... sin duda alguna, eso ha empezado a doler (a Corea del Norte)", manifestó en declaraciones a la BBC Christopher Hill, secretario asistente de Estado durante el gobierno de George W. Bush. 

La relación entre China y Corea del Norte ha empeorado estos últimos años, tras las pruebas balísticas y de misiles norcoreanas.

La península de Corea está yendo en la dirección correcta"

Geng Shuang, portavoz de la Cancillería china

Pekín, que en el pasado vetó resoluciones de la ONU contra su vecino en el Norte, apoyó las últimas medidas contra Pyongyang y aseguró que las implementaría al cien por cien.

Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Geng Shuang, acogió con agrado el reciente gesto de Kim con Trump, mientras el canciller chino instaba a Washington y Pyongyang a reunirse "más pronto que tarde", informa la agencia oficial Xinhua.

¿Acto de debilidad?

Pero el hecho que las sanciones internacionales hayan golpeado la economía no quiere decir que la invitación de Kim Jong-un a Donald Trump deba interpretarse como un acto de debilidad, advierte la corresponsal de la BBC en Asia, Karishma Vaswani.

"Cualquier tipo de negociación con Corea del Norte sobre desnuclearización supondrá un coste para Estados Unidos", señaló a la BBC el analista Ankit Panda.

"En la mente de Kim Jong-un, al menos, el encuentro será entre dos iguales y, lo que es más importante, entre dos poderes nucleares", añade.

Otros expertos consultados coinciden en ese análisis y van más allá, al señalar que Kim quizá está tratando de acercarse a EE.UU. para legitimar internacionalmente a Corea del Norte como una potencia nuclear, tras un año de grandes avances en ese campo.

El hermético país declaró en julio del año pasado que ya estaba a su alcance todo Estados Unidos.

"Corea del Norte ha estado buscando un encuentro con un presidente estadounidense desde hace más de 20 años. Ha sido uno de los objetivos más importantes en política exterior de Pyongyang desde que Kim Jong-il invitara a Bill Clinton", escribió en Twitter el experto en Corea del Norte y proliferación nuclear 

"Esto es literalmente como termina la película norcoreana 'El país que vi". Un presidente estadounidense visita Pyongyang, obligado a tratar a Kim de igual a igual por los programas nuclear y de misiles de Corea del Norte".

El presidente del Consejo de Relaciones Internacionales, Richard Haass, va más allá y se pregunta si la rama de olivo norcoreano puede responder a la intención de Kim "de dividir a Estados Unidos y a otros socios, como Corea del Sur, Japón, China o Rusia".

"¿Está Corea del Norte realmente preparada para abandonar sus armas nucleares y sus misiles de largo alcance después de todo lo que ha hecho para desarrollarlos? ¿Permitirá la nación más cerrada del mundo que se realicen inspecciones intrusivas? ¿Pedirá un paro de las maniobras entre EE.UU. y Corea del Sur o el fin de la presencia militar estadounidense en el Sur?", escribe en la publicación Axios Expert Voices.

En este contexto, el presidente surcoreano Moon Jae-in juega un papel crucial.

Desde su llegada al poder en 2017, Moon impulsó una política de acercamiento al Norte y aprovechó la oportunidad que le brindaban los Juegos Olímpicos de Invierno organizados en su país.

El político consiguió que ambos países desfilaran bajo una misma bandera, pese a las críticas, y otros gestos para crear puentes.

Ello le permitió abrir una vía diplomática a principios de esta semana: el primer encuentro de funcionarios surcoreanos con Kim Jong-un, que fueron quienes posteriormente viajaron a Washington a trasmitir la invitación de Kim al presidente Donald Trump.

Es una jugada arriesgada para Moon, que reconoce que todavía hay obstáculos en el camino, particularmente lidiando con un régimen difícil de interpretar, incide la corresponsal de la BBC en Seúl, Laura Bicker. 

"Si de alguna manera lo logra, podría reducir la amenaza de una guerra nuclear y ser el próximo Premio Nobel de la Paz", añade.

Si todo falla, ¿vuelta al fuego?

Fuente: BBC Mundo. Leer artículo original aquí: "Cómo los líderes de Estados Unidos y Corea del Norte, Donald Trump y Kim Jong-un, pasaron de los insultos a querer reunirse cara a cara".

Cómo Donald Trump y Kim Jong-un pasaron de los insultos a querer reunirse cara a cara
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