Lunes. 19.11.2018 |
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Turquía: “América ha elegido al socio equivocado”

Para su interés, reproducimos un artículo redactado por el Ministro de Exteriores de Turquía, Mevlut Çavusoğlu, sobre la situación con respecto a Siria y la Operación Rama de Olivo.

Turquía: “América ha elegido al socio equivocado”

Los Estados Unidos están vinculados a Oriente Próximo por sus intereses, pero Turquía comparte alrededor de 800 millas [1287 kilómetros] con Siria e Irak únicamente. En esta región y más allá de ella, Turquía y los Estados Unidos comparten el objetivo de derrotar a las organizaciones terroristas que amenazan a nuestras naciones. DAESH (o el autoproclamado Estado Islámico) ha sido nuestro enemigo común, y la victoria frente a esta organización no habría sido posible si Turquía no hubiera contribuido activamente.

Esta contribución de Turquía sigue vigente aunque la organización haya sido militarmente derrotada tanto en Irak como en Siria. La fuerza armada turca fue crucial para la liberación de la ciudad de Yarábulus, ocupada por DAESH, en 2016. Turquía detuvo a más de 10.000 miembros de DAESH y de otras organizaciones vinculadas a Al Qaeda, y deportó a alrededor de 5.800 terroristas, al mismo tiempo que denegó entrada en el país a más de 4.000 viajeros sospechosos.

DAESH ha perdido control territorial en Siria e Irak, pero aún tiene capacidad para infligir grandes males. Las autoridades turcas han desarrollado en fechas recientes diversas operaciones contra células de DAESH, minando sus esfuerzos de reorganización.

Las autoridades estadounidenses nos han comunicado que los Estados Unidos quieren permanecer implicados y necesitan que haya presencia militar sobre el terreno en Siria para evitar el reagrupamiento de los remanentes de DAESH. Pero la lucha contra DAESH no puede y no debe significar que no luchemos contra otras organizaciones terroristas de la región que amenazan a nuestro país y la seguridad de nuestros ciudadanos.

La elección de socio local en esta guerra que han hecho los Estados Unidos ha provocado un impasse entre nosotros: se trata de una organización que el propio Gobierno estadounidense califica de terrorista. Las llamadas “Unidades de Protección del Pueblo” (YPG) es simplemente un nombre distinto de la misma organización terrorista criminal: el Partido de los Trabajadores del Kurdistán.

Estos grupos han adoptado distintos nombres y han desarrollado estructuras enrevesadas, pero esto no logra camuflar la realidad. Están dirigidos por los mismos cuadros, entrenan en los mismos campos, comparten estructuras organizativas y militares, y usan las mismas herramientas de propaganda y los mismos recursos financieros. El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) dirige a las YPG y los terroristas suicidas del PKK son entrenados en los campos de las YPG en Siria.

Para nuestro desaliento, los terroristas de las YPG / del PKK que cruzan nuestras fronteras con Irak y Siria están haciendo uso de armamentos y habilidades proporcionados por los Estados Unidos. Se ha producido además un incremento tanto en el número de armas confiscadas por nuestras fuerzas de seguridad a los terroristas del PKK como en el grado de sofisticación de las mismas.

El hecho de que un aliado de la OTAN arme a un grupo terrorista que ataca a otro aliado de la OTAN rompe claramente con los principios de la Organización. Es una política anómala que debe ser corregida.

No tenemos ninguna duda de que los Estados Unidos verán el daño que esta política inflige a la credibilidad de la OTAN como alianza y enmendarán la situación, dando de nuevo prioridad a sus aliados y a sus intereses a largo plazo. Que los Estados Unidos se apoyen en las Unidades de Protección del Pueblo supone un daño autoinfligido, puesto que los Estados Unidos ya cuentan con Turquía como aliado capaz.

Turquía, sin embargo, no puede permitirse esperar a que en algún momento tenga lugar ese inevitable cambio de rumbo. Nuestra seguridad se enfrenta a amenazas y peligros ante los cuales no bastan las palabras que no van acompañadas de hechos.

En las últimas semanas, las autoridades turcas han registrado un incremento en el nivel de amenaza que suponen los campamentos de las YPG y de DAESH en Siria. Los terroristas establecidos en la región siria de Afrín estaban poniendo en peligro las vidas y las propiedades de los habitantes de la región, así como de los ciudadanos turcos que viven cerca de la frontera.

Teníamos que actuar, y por eso Turquía ha lanzado la Operación Rama de Olivo contra los terroristas establecidos en Afrín.

La operación tiene un propósito claro: garantizar la seguridad de nuestras fronteras y neutralizar a los terroristas establecidos en Afrín. Está siendo llevada a cabo de acuerdo con el derecho internacional y al amparo del derecho a la legítima defensa. Los objetivos son los terroristas, sus refugios, sus armas y las infraestructuras de las que se sirven. El Ejército turco está actuando con la mayor de las precauciones para evitar dañar a la población civil.

Ya hemos intensificado sustancialmente nuestros esfuerzos humanitarios, estableciendo campamentos que faciliten a la población civil su huida de Afrín. Ya acogemos a más de tres millones de sirios, y las agencias humanitarias turcas están prestando ayuda a todos aquellos que la necesitan.

Turquía mantendrá esta misión hasta que los terroristas sean barridos de la zona. No consentirá que se creen enclaves separatistas o santuarios terroristas que amenazan su seguridad nacional y contravienen la voluntad del pueblo sirio.

Turquía ya ha participado activamente en todos los procesos políticos impulsados para buscar una salida al atolladero en el que está sumida Siria. Preservar la integridad territorial de Siria es clave para estos esfuerzos de establecer la paz. Expulsar a los terroristas significa abrir espacios para la paz.

Luchamos por un futuro en el que nuestra región quede libre de organizaciones terroristas, de vecinos que colapsan, de guerras y de desastres humanitarios. Turquía merece el respeto y el apoyo de los Estados Unidos en esta batalla fundamental.

Fuente: Consulado General de la República de Turquía en Barcelona.

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