Viernes. 24.11.2017 |
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Turquía se aleja de Occidente al comprar misiles a Rusia y recibir a altos cargos militares de Moscú y Teherán

Erdogan firma un acuerdo de compra de misiles con Rusia y recibe los máximos jefes militares de Moscú y Teherán. Estas maniobras demuestran que las prioridades de Turquía son derrotar los kurdos y ganar influencia en la región

Turquía se aleja de Occidente al comprar misiles a Rusia y recibir a altos cargos militares de Moscú y Teherán

El pasado mes de agosto, Turquía recibió dos visitas extraordinarias: por un lado, el jefe del estado mayor iraní General Mohammad Bagheri, el máximo responsable de las fuerzas militares iraníes. Por otro, su homólogo ruso, el General Valery Gerasimov. Se trata de personalidades militares de primer rango provenientes de dos países tradicionalmente rivales de Turquía.

Además, el pasado martes día 12 de septiembre, Turquía anunció que ya había firmado con Moscú la compra de sistemas rusos de misiles tierra-aire S-400, que se sitúan entre los más modernos y potentes del mundo.

La decisión no tiene precedentes debido a las tensiones entre la OTAN, de la que Turquía es miembro desde 1952, y Rusia. Además, la Alianza Atlántica requiere a sus países miembros que el equipamiento militar que adquieren sea intercambiable con los otros socios, a fin de incrementar la interoperabilidad.

Para los analistas Gonul Tol y Alex Vatanka, se trata de una señal que indica que Ankara ha dejado definitivamente de lado Washington y la OTAN.

Llegados a este punto, vale la pena mirar atrás: en noviembre de 2016, el gobierno de Recep Tayyip Erdogan tenía esperanzas puestas en el nuevo presidente estadounidense. Erdogan felicitó a Trump personalmente, y llegó a decir que las elecciones marcarían una nueva era en las relaciones entre los Estados Unidos y Turquía.

En ese momento, según Tol y Vatanka, Erdogan se esforzaba en mostrar hostilidad hacia Irán, a fin de demostrar su voluntad de contener esta potencia regional, sobre todo en Siria.

A cambio, Turquía esperaba que Estados Unidos redujera el apoyo que ofrece a la milicia kurda YPG (acrónimo para "Unidades de Protección Popular"). Ankara considera que el YPG no es sino la rama siria del PKK (el "Partido de los Trabajadores Kurdos"), la organización de los kurdos turcos que mantiene desde hace décadas un enfrentamiento con las fuerzas armadas y de seguridad de Turquía.

No obstante, durante los meses siguientes a las elecciones, los Estados Unidos siguieron apostando por reforzar el YPG. Actualmente, soldados estadounidenses apoyan los milicianos kurdos sobre el terreno. Para Washington, se trata de la fuerza más competente de la región para combatir Estado Islámico sobre el terreno. El día 29 de agosto, tropas estadounidenses y rebeldes suníes apoyados por Turquía llegaron a intercambiar disparos, sin producir pero bajas en ninguno de los dos bandos.

Según Tol y Vatanka, el principal motivo de la cooperación turca con Irán y Rusia es el miedo a que los kurdos ganen más terreno al norte de Siria, que también marca la frontera sur de Turquía.

Para entender por qué Turquía parece haber dado la espalda definitivamente a Occidente hay que saber que Ankara considera al PKK una amenaza existencial a nivel interno. Por lo tanto, combatir a los grupos con los que le parece que tiene vínculo fuertes, como el YPG, es una prioridad a nivel de política exterior. Mucho más que destruir Estado Islámico, a pesar de que esta organización ha perpetrado sangrientos ataques en varias ciudades turcas durante los últimos años.

Turquía colabora con Rusia e Irán en una serie de iniciativas de seguridad regional. Los tres países presiden las negociaciones de paz para Siria que se celebran en Astana. Además, los tres se han inclinado también en favor de Qatar durante la crisis diplomática abierta en junio y que todavía dura. Todas estas maniobras demuestran que Turquía se está desmarcando del bloque regional liderado por Arabia Saudí, buscando así más influencia para ella misma.

Finalmente, cabe añadir que en cualquier caso Turquía, Irán y Rusia son tres países con problemas internos muy diferentes, y habrá que ver si consiguen mantener sus intereses alineados en Oriente Medio.

Fuente: CatDiàleg. Ver artículo original aquí: "Turquia s’allunya d’Occident i s’apropa a Rússia i l’Iran".

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