Lunes. 20.11.2017 |
Instituto de Estrategia S.L.P.

LA GUERRA CAMBIA DE ESCENARIO

Estados Unidos eleva al máximo la tensión bélica con Irán y olvida Corea

Ahmadreza Purdastan, comandante del Ejército de Irán.
Ahmadreza Purdastan, comandante del Ejército de Irán.
Estados Unidos eleva al máximo la tensión bélica con Irán y olvida Corea

El anuncio del Presidente Vladimir Putin de imponer las sanciones de la ONU al régimen norcoreano solo tiene la explicación de una nueva jugada de ajedrez político de la diplomacia rusa: Corea ya tiene las armas nucleares que necesita para disuadir a los halcones de Washington. Una acción unilateral americana contra Pyongyang debería ser total y absolutamente efectiva en todos sus objetivos, porque la respuesta de Corea, incluso mermada por el ataque, resultaría devastadora para EE.UU.

Putin ha cumplido en Corea. Y lo mismo ha hecho China. Han armado a Kim y ahora se alejan discretamente. 

El Pentágono y Trump han decidido trasladar la tensión bélica al Oriente Medio porque la guerra asiática pueden perderla y el control del Mar de la China depende de que Japón termine de rearmarse y de que el presidente filipino Duterte, claramente hostil a los norteamericanos, controle el conflicto que le han llevado a su territorio vía Estado Islámico: debilitar a Filipinas es la misión encomendada al DAESH, mientras sus fuerzas son barridas en Siria e Irak. 

El Estado islámico deja un vacío en el Kurdistán sirio, y en parte del iraquí, que no ha tardado en ocupar Turquía, pese a las protestas del régimen de Assad. También Irán aprovecha la oportunidad para aproximar su amenaza sobre Israel: Hezbollah en Líbano y milicias en Siria resultan un peligro demasiado evidente para Tel Aviv. Podríamos concluir que la frontera de Israel con Siria lo es también con el país persa: Irán ha sido tan protagonista como Rusia en la victoria sobre el Estado Islámico. 

Así pues, a Trump no le queda más remedio que retirarse del acuerdo nuclear para salvaguardar la seguridad israelí, amenazando directamente a Teherán. Los iraníes por su parte no piensan perder lo ganado con su intervención en Siria e Irak, y su alianza con Moscú, con un reparto de influencias en la zona compartido con Turquía, a regañadientes a causa de la cuestión kurda. Sin embargo, el tablero se complica aún más con la intervención silenciosa de China en ese tramo desértico de la Nueva Ruta de la Seda y de los gasoductos. Trump volverá a tropezarse con el eje Pekín-Moscú, y el añadido de Teherán, en esta castigada zona del planeta. Cualquier movimiento en falso puede desencadenar una guerra de consecuencias terribles porque está en juego más del 70% de la energía mundial y su logística a nivel global. 

Sin el control del Oriente Medio, el dominio sobre el Mar de la China sería poco menos que una acción simbólica. 

Seguiremos informando.

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