Jueves. 27.06.2019 |
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Un cohete contra la embajada de EE.UU. en Irak añade tensión al clima hostil de Oriente Medio

FOTO: Khalid al Mousily | Reuters
FOTO: Khalid al Mousily | Reuters

El ‘katiusha’ cayó a más de un kilómetro de la legación, evacuada esta semana

Un cohete contra la embajada de EE.UU. en Irak añade tensión al clima hostil de Oriente Medio

Un proyectil, aparentemente un cohete ligero, fue disparado esta noche contra la embajada de Estados Unidos en Bagdad, haciendo impacto sin causar víctimas en la llamada Zona Verde pero al menos a un kilómetro de la legación diplomática, cuyo personal fue evacuado el pasado día 15 por decisión de Washington en el marco de la tensión creciente desencadenada por Donald Trump contra Irán.

Según dos diplomáticos occidentales, se oyeron dos explosiones pero posiblemente se trató de una sola reproducida por el eco. El disparo se produjo poco después de las siete de la tarde, hora local, justo tras la puesta de sol. Un portavoz militar, Yehia Rasool dio cuenta del incidente a través de Twitter identificando de inmediato el proyectil como un cohete del tipo katiusha, un arma característica del Hizbulah libanés y de las milicias chiíes iraquíes.

Se trataba probablemente del formato más reducido de este tipo de cohetes (existen al menos dos, de 107 y 122 milímetros de calibre y cargas máximas de 10 a 20 kilos), con un alcance de unos cuatro kilómetros pero muy impreciso, y podría haber sido disparado hacia la Zona Verde justo desde el otro lado del río Tigris, que divide la capital iraquí, bien desde el barrio de Ghadir o el contiguo de Nueva Bagdad, o incluso desde la autovía Mohamed al Qasim, a la cual se dirigió la policía en busca de un camión desde el cual presumiblemente podría haber partido el proyectil. Según The New York Times, el impacto se produjo cerca de la estatua al soldado desconocido, a poco más de un kilómetros de la embajada.

No es la primera vez ni mucho menos que cohetes de este tipo o granadas de mortero son disparados contra la legación de EE.UU. por cualquiera de las milicias iraquíes, algunas de ellas muy pequeñas. Antes del 2014 era bastante habitual. Normalmente no hay reacciones mayores por parte de Washington.

El último caso se dio en septiembre del 2018. El ataque fue doble entonces, contra la embajada y contra el consulado estadounidense en Basora. En aquella ocasión, el Pentágono dijo que se trataba de un “incidente aislado” y el secretario de Estado, Mike Pompeo, se limitó a responsabilizar a Irán.

Pero hoy es diferente. La semana pasada, Pompeo se presentó por sorpresa en Bagdad el pasado 8 de mayo y afirmó que disponía de cierta información de inteligencia sobre una amenaza a intereses estadounidenses que no quiso precisar ante sus interlocutores iraquíes, amenaza que justificaba la retirada del personal de la embajada y del consulado de Erbil, en el Kurdistán iraquí.

Lo sucedido ayer, por tanto, parece ajustarse a un guión. Mike Pompeo se estaba refiriendo con su advertencia a las milicias chiíes iraquíes, de las que se cree son más leales a Irán que al Gobierno iraquí.

 

Fuente: La Vanguardia

Un cohete contra la embajada de EE.UU. en Irak añade tensión al clima hostil de Oriente Medio
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