Miércoles. 22.11.2017 |
Instituto de Estrategia S.L.P.

EXCLUSIVA: CRISIS EN LA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD PRIVADA

La protección frente a ETA era muy superior a la actual con el terrorismo islámico

Instituto de Estrategia ha tenido acceso a varios informes que manejan elementos de las fuerzas de seguridad. Reproducimos una conversación mantenida en un discreto restaurante madrileño el pasado viernes, 19 de mayo.

La protección frente a ETA era muy superior a la actual con el terrorismo islámico

La banda armada marxista leninista ETA dejó en octubre de 2011 la actividad terrorista y entregó de forma parcial las armas en abril de este año 2017 -aunque esta entrega no representa ni el 40% de las mismas, según información interna de los servicios de inteligencia españoles y franceses-. No se contabilizan las armas enterradas definitivamente: aquellas utilizadas en numerosos asesinatos, que serían clave para dar luz a todos los casos que están sin resolver y, por tanto, judicial y policialmente cerrados.

La repercusión económica y operativa de estos pasos dados por la banda terrorista ha sido algo de lo que nadie ha hablado.

Es como si nada hubiese ocurrido. Operativamente hablando, ha tenido una enorme repercusión que no ha pasado desapercibida a ninguna empresa, persona o estamento financiero. En este sentido, y por poner algún ejemplo práctico que nos permita analizar la repercusión que estas acciones han tenido a nivel empresarial y económico, podríamos hablar del dispositivo de seguridad en torno al presidente de un banco español antes y después del llamado "proceso de paz".

Antes del abandono de la acción terrorista por parte de ETA, el banquero  tenía un equipo de seguridad compuesto por 5-6 personas, más su conductor de confianza, con una experiencia de muchos años, experto en conducción evasivo/defensiva, y formado en las mejores escuelas de conducción, así como en las propios centros de capacitación de las marcas de los vehículos blindados que conducen -en su mayoría Mercedes Benz- en sus instalaciones adaptadas de Alemania, donde practican con vehículos del mismo tipo y tonelaje con los cuales trabajan diariamente en España.

A la derecha del conductor se sitúa el Oficial de Primera Intervención -OPI-, que es el jefe de equipo.

Este oficial es el encargado de coordinar el grupo de seguridad que lleva el presidente. Su cualificación, como la del resto del equipo, es considerada de funcionario de alta seguridad de élite. Personal formado en Israel y en EE.UU, adiestrado para aplicar todo tipo de protocolos preventivo/ofensivos en cualquier situación, por extrema que sea.

En cada grupo se alternan especialidades en función del servicio que se prestará, marcadas a su vez por los movimientos del protegido.

Cada miembro del equipo de seguridad, al margen de estar capacitado y formado para prestar servicios de seguridad y protección antiterrorista, tiene una especialidad. Cada día el servicio es diferente y por tanto el personal ha de ser diferente. Especialista en conducción de protección motorista, para dar cobertura en moto en zonas o recorridos considerados vulnerables. Especialista buzo, para revisar el casco del barco a nivel preventivo y disuasorio. Especialista piloto, que tendrá los conocimientos suficientes como para tomar los mandos de un avión en caso de que el piloto o copiloto tengan algún problema en vuelo. Especialista en seguridad electrónica, fundamental para garantizar el hermetismo en las comunicaciones del protegido y, así mismo, adoptar las medidas y las contramedidas necesarias para evitar filtraciones, evitar grabaciones no consentidas de conversaciones con interlocutores de dudosa fiabilidad, ya sean particulares, empresarios o políticos. En definitiva, se actúa con sistemas electrónicos con fines de contraespionaje: unos sistemas muy avanzados que también son utilizados por los servicios de inteligencia con los mismos fines.

La ubicación del conductor y OPI a su derecha en el vehículo principal, inicia, como decimos, el operativo de seguridad. Si miramos por el retrovisor, observamos el coche de escolta. Vehículo igualmente blindado compuesto por tres escoltas fuertemente armados, con la misma formación que el Oficial de Primera Intervención, al margen de sus respectivas especialidades. Por delante del vehículo principal, el vehículo de avanzadilla que lleva a dos agentes que notifican puntualmente, por sistema de comunicaciones vía radio con encriptación digital, cada novedad que pueda surgir en la ruta elegida ese día por el OPI.

Entre el vehículo de avanzadilla y el coche de escolta se sitúa el agente motorista, cubriendo los flancos del vehículo principal sobre la marcha. Tanto el vehículo principal como el equipo de avanzadilla portan equipos inhibidores de última generación.

Como curiosidad, recordemos que los primeros equipos de inhibición que se utilizaron en este banco eran los mismos que utilizaban el ejército y la policía inglesa en Irlanda del Norte como medida defensiva contra las acciones del IRA y ocupaban más de la mitad del volumen del maletero de los coches, dado que allí los portaban vehículos blindados militares o policiales, y en España en coches de alta gama con grandes maleteros.

Los banqueros y empresarios españoles temían más a ETA que al terrorismo islámico. O, al menos, se gastaban e invertían en seguridad cien veces más que en 2017.

Obviamente, han dejado de ser objetivo de ETA.

Pero la pregunta es: ¿las medidas anteriores a que ETA cejase en la acción armada eran desmedidas? ¿Estaban justificadas como medio puramente disuasorio? ¿O no es más peligroso aún el terrorista islámico, suicida o no suicida, como factor de riesgo real para la seguridad personal del protegido?

Analizar estos factores es difícil, pero alguien en algún momento volverá a leer estas líneas, como siempre cuando ya sea demasiado tarde.

Las medidas de seguridad de banqueros y empresarios han quedado en su mínima expresión, al igual que los presupuestos para este fin.

La visión exterior de este extremo es imperceptible a los ojos de los ciudadanos de bien, pero ¿y los malos? ¿Ya no hay malos?

No vamos a dar detalles del estado actual del que era el equipo de protección de este banquero ni, por supuesto, el nombre del mismo para que su seguridad no se vea mermada. Estas mismas circunstancias de protección insuficiente se dan en la inmensa mayoría de banqueros y empresarios españoles. Los más protegidos antaño y los más vulnerables hoy en relación con el cargo que representan, la responsabilidad que asumen y el dinero que gestionan.

La protección frente a ETA era muy superior a la actual con el terrorismo islámico
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