Jueves. 23.11.2017 |
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Portugal, España y Cataluña

Portugal, España y Cataluña

Por su interés publicamos la traducción al español de este artículo de Pedro Correia. Nos ha parecido una interesante aproximación a la situación en Cataluña desde un país hermano (cuyo gobierno ha rechazado con firmeza la declaración de independencia de esa región). Versión resumida del blog Outono.net.

Portugal, España y Cataluña

Por Pedro Correia  

1. Declaraciones unilaterales de independencia en el marco de la Unión Europea son totalmente inaceptables. La democracia, que se basa en grandes pactos políticos y sociales, es indisociable del imperio de la ley.  

2. No hubo ningún pacto tan amplio en toda la secular historia de España como la Constitución de 1978, elaborada por todas las fuerzas políticas y sufragada ese mismo año en referéndum (algo que no sucedió con nuestra Constitución de 1976).  

3. El mayor acto de lesa democracia, en este abortado proceso de independencia unilateral de la putativa República Catalana, ocurrió precisamente con el incumplimiento de la Constitución. Al violar la ley fundamental -discutible, como todas las leyes, pero es la que rige- los nacionalistas catalanes revelaron una insensatez nada correspondiente a la de los escoceses, que fueron a votar en septiembre de 2014 en un referéndum previamente articulado con Londres, cumpliendo escrupulosamente los mecanismos legales del Reino Unido.  

4. Los referendos sólo funcionan en sentido único: puede haber sucesivas consultas pre-independencia, pero no hay ninguna que haga que la independencia sea un hecho reversible. Por este motivo, Europa, cada vez más interdependiente, no debe jugar a las independencias, dando lastre a los nacionalismos. Siempre reductores, siempre identitarios, siempre con rasgos xenófobos.  

5. Habiendo actuado el nacionalismo populista contra la Constitución en Cataluña, algunos separatistas todavía esperaban que los partidos constitucionalistas apoyaran esta deriva anticonstitucional. Lo que demuestra hasta qué punto están desligados de la realidad.  

6. Cataluña será siempre lo que los catalanes decidan. Pero no una minoría de catalanes decidiendo por todos. No sólo los catalanes “bacteriológicamente puros”, que además son minoría en Cataluña. Las familias catalanas y castellanas o andaluzas, o valencianas o aragonesas, se han mezclado desde hace siglos. Y aún así.  

7. La estabilidad en España es del estricto interés de Portugal. Se trata de nuestra única frontera terrestre actual. Es la cuarta mayor economía de la zona del euro y, de lejos, nuestro mayor socio económico. Una tormenta en España, de cualquier naturaleza, produce efectos desastrosos en Portugal. Nada nos interesa una Península atomizada y balcanizada, llena de mini-estados regionales, insolventes, pseudo-independientes y ultranacionalistas, transformada en un caldero permanente de conflictos.  

8. A nivel peninsular, tenemos toda la conveniencia de mantener un socio fuerte, estable y prestigioso. La última cosa que nos interesaría sería cualquier implicación en las guerras de Romero y Manjerona de las autonomías españolas. Es de nuestro estricto interés estratégico circunscribir el diálogo con España al plano de las relaciones entre las cancillerías de Lisboa y Madrid. Desciende el nivel de esa relación, eligiendo a otros interlocutores, sería rebajarnos como Estado.

Portugal, España y Cataluña
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