Jueves. 23.11.2017 |
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ANÁLISIS

Yemen, la guerra invisible que sufre la población civil

Yemen, la guerra invisible que sufre la población civil

El actual Yemen es un estado creado en 1990 con la unión de la República Árabe de Yemen y la República Democrática Popular del Yemen. Después de que la Constitución del país fuera ratificada al año siguiente, la entonces nueva República de Yemen fue de los pocos estados que apoyó Irak en sus aspiraciones de conquistar Kuwait ese mismo año. Tres años después, en 1993, el presidente Saleh fue elegido en las elecciones legislativas y en 1999, después de una guerra civil con la oposición, fue elegido de nuevo con el 96,2% de los votos.

Como es habitual en los países árabes, y como sucedió y sucede en Egipto y Siria con gobiernos nacionalistas, el presidente es ratificado mediante referéndum cada cierto tiempo en lugar de hacer elecciones. En 2001 Saleh volvió a ser ratificado como presidente del país y ese mismo año declaró la guerra a Al Qaeda. Como consecuencia de la inestabilidad producida por los enfrentamientos en el país, en 2004 un movimiento chií dirigido por Hussein al-Houthi sublevado contra el gobierno de Saleh.

Dos años más tarde, en 2006, el presidente Saleh fue refrendado otra vez con el 77.2% de los votos, pero la expansión de Al Qaeda en zonas de Yemen, mezclada con las ofensivas de Hussein al-Houthi, debilitó el gobierno. Con motivo de las primaveras árabes, en 2011 comenzaron manifestaciones civiles pidiendo democracia en el país y que se castigara la corrupción que había caracterizado el gobierno de Saleh.

El presidente aceptó renunciar al cargo y viajó a Arabia Saudita para comenzar la transición política del país de forma legal y acordada a través de un gobierno de unidad donde también se incluyera la oposición. Su vicepresidente, Al-Hadi, sería el elegido nuevo presidente de Yemen. El día de su toma de posesión como presidente, Al Qaeda atacó el palacio presidencial causando más de 25 muertos y poco después otro atentado mató a un centenar de soldados yemeníes en Sana, una de las principales ciudades del país.

En 2014, después de múltiples ofensivas, los Houthi (rebeldes chiíes partidarios de Hussein al-Houthi) ocuparon la capital, logrando disolver el Parlamento de Yemen. Al-Hadi renunció y huyó a la segunda capital del país, Aden, desde donde retiró la renuncia. En vista de ello los Houthi lograron, como habían hecho con Sana, rodear Aden, provocando que Al Hadi huyera del país.

Así pues, actualmente tenemos dos gobiernos yemeníes, uno legítimo dirigido por Al Hadi desde el exilio y de un interino dirigido por Mohammed al-Houthi, familiar del fundador de los Houthi. Si ampliamos el objetivo, podemos ver como actualmente en Yemen están las fuerzas de la coalición pro-Hadi, las fuerzas de la coalición pro-Houthi y Al Qaeda-Estado Islámico, luchando las tres entre sí para conseguir el gobierno.

Entonces, cada coalición está constituidas por los siguientes:

- El Consejo para la Cooperación de los Estados Árabes del Golfo, Egipto, Jordania, Marruecos, Sudán, Senegal, Estados Unidos, Reino Unido, Canada, Malasia y la Liga Árabe dando apoyo político a Al-Hadi.

- Un hijo del antiguo presidente Saleh, Irán, Rusia y las milicias terroristas Houthi dando apoyo político a Mohamed al Houthi.

- El Estado Islámico apoyando a su facción yemení.

De la coalición pro-Hadi, han desplegado tropas en el país Arabia Saudita, Bahrein, Qatar, Kuwait, Egipto, Jordania, Marruecos y Senegal. Sin embargo, de las otras coaliciones sólo se conoce la facción del hijo del presidente Saleh que coopera con los Houthi.

Todo esto es lo que encontramos en la cara "oficial" del conflicto, pero en la otra cara de la guerra encontramos el conjunto civil, que no toma parte por ninguna de las facciones pero que se encuentra en medio de las tres, siendo el principal campo de batalla los pueblos de quien quedan indiferentes al conflicto. En un año de guerra, según datos oficiales de las Naciones Unidas, 3.200 de los 6.800 muertos han sido civiles, y todos los actores están acusados ​​de vulnerar los derechos humanos.

La guerra civil de Yemen es una guerra que ha trascendido sus fronteras por su carácter religioso, vinculado estrechamente al político. La confrontación entre suníes y chiíes, entre aliados de Arabia Saudí y aliados de Irán, nos lleva de nuevo a una situación similar pero sufrida muchos años antes en el mismo país. Es una guerra que se ha querido comparar con la de Siria pero que esconde unas dinámicas que la hacen incomparable, aunque la situación geopolítica regional nos haga creer lo contrario.

Amargamente el símil existe, porque el campo de batalla son las casas, calles y pueblos del país más allá del desierto pero políticamente, al tratarse de una guerra provocada por el golpismo sectario de los chiíes en sentirse infravalorados en el país, nos acerca más a una hipotética situación futura en Irak.

El anuncio de una intervención saudí y egipcia en el país dibuja un horizonte tenso porque no es la primera vez que estas dos potencias toman parte en un conflicto interno del país. Entre 1962 y 1967, durante la guerra civil de Yemen del Norte, estaban en bandos opuestos y el conflicto provocó más de 150.000 muertos en el país, 26.000 de los cuales eran egipcios y 1.000 saudíes. Este precedente, sumado a la extensión del país, sitúa la actual guerra civil yemení como una de las más importantes de la actualidad después de Siria e Irak, por la fundamentación social que hay detrás y por el posible alargamiento del conflicto durante décadas.

Actualmente las conversaciones de paz en el país se han pospuesto de forma indefinida después de la retirada de la cumbre de paz de Kuwait por parte de los Houthi, un gesto que ha sido visto como ofensivo y que ha provocado la retirada de la delegación gubernamental exiliada.

Las ofensivas diplomáticas del presidente Al-Hadi para conseguir la paz han llegado siempre a un callejón sin salida desde que se exilió al tomar los Houthi el poder. La guerra abierta se ha extendido hasta provocar la intervención norteamericana en el país para hacer frente a Al Qaeda en su lucha contra el terrorismo. Una campaña militar que ha tenido consecuencias nefastas al significar una vulneración de la soberanía nacional yemení.

La campaña militar saudí 'Restaurar la Esperanza', iniciada en abril de 2015, ha comportado bombardeos aéreos sobre diferentes ciudades, con Sana como principal objetivo. Gracias a esta operación militar, las tropas gubernamentales han podido ocupar las partes más importantes de la ciudad, como el aeropuerto, el distrito principal de la ciudad y partes controladas por los Houthi. Todo ello ha ido coordinado con la batalla de Aden donde fuerzas saudíes y pro-gubernamentales, con la ayuda de Emiratos Árabes Unidos, derrotaron las fuerzas Houthi. A pesar de la contra-ofensiva, las fuerzas gubernamentales recuperaron el control de la ciudad de Aden después de tres meses de combates.

Este tipo de batallas son las que provocan y han provocado una gran crisis humanitaria en el país por la gran cantidad de civiles que se encuentran, como he citado anteriormente, entre los dos fuegos. El control de las infraestructuras básicas en manos de unos y otros, saboteando mutuamente, aunque provoca más que los civiles que no participa en el conflicto sean las principales víctimas. La fragmentación del país entre zonas Houthi o rebeldes, las gubernamentales de Hadi, la presencia de Al Qaeda en ambas y la del Estado Islámico o Daesh en otras dibuja una situación de extrema importancia social.

Finalmente la presencia de Al Qaeda tanto en las zonas controladas por los Houthi como por los pro-Hadi es uno de los motivos por los que la cifra de víctimas civiles alcanza el 47% del total. El miedo de ambas facciones de este enemigo común tiene como consecuencia que los pueblos que se encuentran bajo control terrorista también sirvan de escondite para aquellos, así como la dureza de los combates entre las dos facciones entre sí. La sospecha de posibles colaboraciones de los ciudadanos por el bando contrario durante las ofensivas genera la desconfianza suficiente como para afirmar que se encuentran a las puertas de una gran crisis humanitaria.

Autor: Guillem Pursals, Analista. Ver artículo original aquí: "Iemen, la guerra invisible".

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