Viernes. 24.11.2017 |
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RUSIA PUEDE CONSIDERAR A ESPAÑA COMO ENEMIGO

¿Será Cataluña la Franja de Gaza de Europa?

¿Será Cataluña la Franja de Gaza de Europa?

La situación política catalana tiene, sin duda, implicaciones internacionales muy serias. España es un aliado importante de la OTAN y ha enviado tropas y material bélico tanto al Báltico como a Ucrania, dos territorios donde la tensión entre Estados Unidos y Rusia es más evidente. 

Desestabilizar a Moscú en sus propias fronteras no puede ser considerado por el Presidente Putin más que como una intolerable provocación. La OTAN, diseñada por los norteamericanos para hacer frente al bloque soviético, hoy inexistente, tiene un papel protagonista en estas operaciones. Y con ella, España. 

Nuestro país permitió a la flota rusa atracar y repostar en Ceuta y Melilla durante años, porque estas plazas del norte de África no están bajo el paraguas defensivo de la Alianza Atlántica. Una queja airada de Londres a principios de este año hizo que España prohibiese a los rusos lo que siempre les había permitido. Y Gran Bretaña, una vez ha conseguido alejar la amenaza sobre Gibraltar, se despide del posible conflicto que está por llegar con un polémico e inteligente Brexit. 

El interés ruso por debilitar el flanco sur de la OTAN es muy claro. Y está justificado. Tropas rusas cerca de las bases americanas de Zaragoza, Torreón o Rota son el equivalente al frente de guerra del Donbass ucraniano o a las maniobras atlantistas en el Báltico. ¿Por qué iba a perder el zar esta oportunidad? Situar a Rusia en la puerta de atrás de la Alianza es una jugada de ajedrez bélico nada despreciable.

Por su parte, los Estados Unidos no pueden permitirse el lujo de aceptar sin más tal situación "de facto". Pueden evitarla de varias formas y no es la menos favorable el apoyo de Israel a la causa catalana ante la progresiva islamización del territorio español en general y de Cataluña en particular. Controlar las mezquitas de aquí es garantizar la seguridad de allí. Además, España reconoce para los palestinos el derecho a un Estado, cosa que no hace con los catalanes. Israel no puede estar muy contento con la política española en este sentido, por no hablar del antisemitismo de buena parte de la izquierda en nuestro país: las flotillas enviadas a Gaza y otras manifestaciones abiertamente contrarias al estado de Israel. 

Seguridad, pues, para Rusia. Seguridad para Israel. Nuevo escenario conflictivo para Estados Unidos que no dejará nunca de apoyar a sus amigos de Tel Aviv. Por otra parte, los americanos pueden potenciar su alianza con Marruecos, estrategia en el control del norte de África y en la contención de Francia como potencia en el Sahel, Chad y Mali. A todo esto, España tiene poco que hacer y Cataluña tiene mucho que perder. En el peor de los casos, como comentaba un agudo analista en Twitter -de quien copiamos el titular-, Cataluña se convertiría en un campo de batalla como el sirio o el palestino; en el mejor, en un aliado forzoso de alguna de las potencias citadas. La tensión bélica podría extenderse a toda España y el incendio del Mediterráneo, iniciado con las "Primaveras Árabes" sería total y terriblemente sangriento. 

No queremos dejar de citar las teorías conspirativas que circulan por las redes y que sitúan al magnate George Soros y sus delegados catalanes, Jaume Roures y Oriol Junqueras, junto con Pablo Iglesias, en el epicentro de un conflicto que parece haber escapado al control de los gobiernos español y catalán.

¿Será Cataluña la Franja de Gaza de Europa?
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