Viernes. 24.11.2017 |
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QUIERE DEJAR ATRÁS LA GESTIÓN EXTERIOR DE SU PREDECESOR, HOLLANDE

Macron cree una 'necesidad' que Francia vuelva a ser una gran potencia

«Francia debe volver a ser una gran potencia. Es una necesidad». La afirmación del presidente francés confirma la pérdida de prestigio e influencia internacional de su país en el tablero internacional, pero una cosa son los deseos y otra las posibilidades reales de volver al club de «los grandes».

Macron cree una 'necesidad' que Francia vuelva a ser una gran potencia

Emmanuel Macron ha expuesto en una conferencia y en una amplia entrevista a un semanario galo las bases de lo que será la nueva política internacional de París. Nueva, porque, como en la mayoría de los puntos de su programa, quiere dejar atrás la gestión exterior de su predecesor, el socialista François Hollande.

Macron —y buena parte de los expertos franceses— estiman que Hollande no hizo gran esfuerzo para evitar que la influencia francesa se diluyera en todos los rincones del planeta. El nuevo mandatario quiere recuperar el peso de su país en «un mundo dislocado», como él dice, en el que un «Occidente en crisis» se ha perdido en un intervencionismo moral intempestivo en Oriente Próximo, Oriente Medio y África del Norte».

La primera ruptura con su predecesor es la de señalar al «terrorismo islamista» como el problema número uno de Francia. Hollande se refería al terrorismo sin insistir en el adjetivo «islamista», ocultando la realidad de la ideología de sus enemigos. Hollande no dudaba en señalar que Francia estaba en guerra, pero estaba obligado a hacerlo para justificar los ataques aéreos de su aviación sobre Siria.

Francia jugó en el pasado reciente a coquetear con la ambigüedad. Por una parte, señalaba a Daesh —grupo terrorista proscrito en Rusia y otros países— como el objetivo de sus Ejércitos y, por otro, pretendía jugar la carta de los ‘rebeldes sirios moderados’. Tal y como les ocurriera en otros escenarios, por ejemplo, Libia, esos ‘moderados’ se desvelaron tan radicales como sus enemigos regionales de Daesh.

Por cierto, fue el conflicto libio en el que Macron ha querido mediar juntando en París a los dos líderes de las partes enfrentadas, sin que la iniciativa haya cambiado gran cosa sobre el terreno.

Financiadores del terrorismo

Macron ha señalado a Arabia Saudí y a Catar como financiadores de ese terrorismo que quiere combatir y que ha provocado 239 muertos en territorio francés en menos de dos años.

Francia no va a perder los sustanciosos contratos de venta de armas que ha firmado con Riad. Los cataríes no van a retirar de Francia los miles de millones de dólares invertidos en inmuebles, hoteles, empresas o clubes de fútbol.

Las declaraciones de Macron tienen el valor de poner en la boca del primer dirigente del país lo que especialistas, periodistas y opinión pública subrayan desde hace años. Y, como el mandatario siempre asegura, ha abordado esas cuestiones con sus interlocutores de esos dos reinos.

¿Significa eso que Macron se decanta por Teherán en la disputa entre saudíes e iraníes? No caricaturicemos. Francia seguirá apoyando el acuerdo nuclear firmado con Irán, a pesar de las amenazas de Washington y de sus enemigos en el golfo pérsico. Macron tiene claro lo que Hollande dudaba. Recordemos que París fue, bajo el mandato de Hollande, uno de los países más reacios a aceptar los compromisos de Teherán en la firma de ese acuerdo internacional. Macron no quiere tomar partido entre saudíes e iraníes; quiere jugar, según afirma, a ser una potencia independiente que pueda desempeñar el papel de mediador.

Siria: coordinación con Moscú

Sin salir de esa zona, en el conflicto sirio también se juega la rivalidad irano-saudí. Macron ha vuelto a dejar claro que, para su país, la salida de Bashar Asad del Gobierno de Damasco no es una condición previa para preparar la posguerra.

«Nadie me ha presentado a su sucesor», ha llegado a afirmar. Declaraciones que chocan con los vaivenes de la actitud de Hollande, que exigía la desaparición del mandatario sirio de la escena para que Francia pudiera jugar un papel diplomático de envergadura.

Cierto es que en este asunto, como en muchos otros, Hollande miraba antes hacia su admirado Obama antes de tomar una decisión soberana. Y, como a muchos otros líderes internacionales, la elección de Donald Trump le dejó descolocado.

En sus dos primeros meses de mandato, Macron ya se ha visto con Vladímir Putin y con Donald Trump. Con el presidente ruso, en el Palacio de Trianon de Versalles, la discusión fue «franca», según dejaron claro ambos mandatarios en rueda de prensa. París y Moscú acercaron posiciones. Sobre la crisis ucraniana las diferencias siguen siendo evidentes, pero se ha dejado atrás la hostilidad mediatizada de Hollande.

También Macron ha rebajado el tono crítico hacia Rusia que exhibió durante su campaña electoral, para diferenciarse de sus rivales, considerados prorrusos, François Fillon, Marine Le Pen y Jean-Luc Melenchon. El presidente francés ha optado por una ‘ostpolitik’ realista y tiene claro que no se puede ignorar a Moscú cuando la solución de las crisis internacionales necesita la colaboración de múltiples intervinientes.

Relanzamiento europeo y olvido de América Latina

Es en Europa y, en especial, en la Unión Europea, donde Macron va a encontrar más dificultades para llevar adelante su política de relanzamiento de la comunidad de 28 países. Sus intenciones de convergencia económica, social y fiscal ya han chocado con algunos de sus asociados de Europa Central, como Polonia y Hungría.

En todo caso, en el capítulo europeo, Macron debe contar con Alemania y este país está concentrado en sus próximas elecciones legislativas. En todo caso, Macron se propone lanzar su plan para el relanzamiento de la UE este otoño.

¿América Latina cuenta para Francia? Desde hace más de 30 años, París vive de espaldas a Latinoamérica. François Hollande viajó brevemente a la región durante su mandato, sin resultados tangibles para ninguna de las partes.

El principal recuerdo será para el expresidente su foto con Fidel Castro, objetivo en el que batió a Barack Obama en una ridícula disputa por ser el primero en hacerse el ‘selfie’ con el líder cubano. Una imagen más explotable para el consumo interno francés que para las relaciones bilaterales.

Pocas declaraciones de Macron sobre América Latina, si no es el hecho de haber considerado al Gobierno venezolano como «dictatorial». El nuevo mandatario galo hereda de sus antecesores una cadena de televisión dirigida hacia el hemisferio sur americano. France 24 pretende informar a partir de este mes en español bajo el prisma francés. Ha elegido para su sede latinoamericana Bogotá. Muchos esperan que la información sea seguida de un retorno de la política francesa hacia la zona.

Fuente: NewsFront. Leer artículo original aquí: "MACRON DESEA VER A FRANCIA EN LA ESCENA INTERNACIONAL".

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