Sábado. 25.11.2017 |
Instituto de Estrategia S.L.P.

CATALUÑA-KOSOVO, DOS TERRITORIOS PARA UNA CRISIS EUROPEA

La independencia de Cataluña, la militarización de los recursos energéticos y el tráfico de drogas

La independencia de Cataluña, la militarización de los recursos energéticos y el tráfico de drogas

"Para convertirte en un nuevo Estado poco o nada importa si eres simpático y hasta si tienes toda la razón del mundo. Lo único que puede hacerte independiente en caso de conflicto con el Gobierno central es identificar alguna de las grietas del conflicto geoestratégico mundial y colarse luego en el lado de los ganadores", decía en enero Pere Rusiñol en eldiario.es.

El ejemplo más claro de esta realidad lo encontramos en el caso de Kosovo. El 80% de la población en la región serbia apoyó la proclamación unilateral de independencia, la iniciativa logró el apoyo de Estados Unidos y de la OTAN, y a día de hoy sigue sin tener pleno reconocimiento internacional. Se ha quedado estancado en un estadio del proceso que Carbonell nombró hace unos días como 'Estado de Schrödinger', es decir, que es y no es simultáneamente un Estado independiente.

La semi-transición

El conflicto independentista empezó en los años 60, cuando a pesar del carácter represivo del régimen, empezaron a difundirse ideas independentistas en Kosovo. En 1974, para evitar la rebelión de la masa, se estableció un nuevo estatuto dándole más autonomía a Kosovo. Aun así, el aumento de autonomía no satisfizo al pueblo albanés, y conforme fueron pasando los años, aumentaba el porcentaje de albaneses y se reducía el de serbios. En 1991, la población pro-independentista en Kosovo alcanzaba el 80%, y la tensión creció con el catalizador de la complicada situación económica y el aumento del desempleo en la región. Frente a la tensión, en 1999 el Estado de Serbia respondió con violencia. Consideró que debía tratar a los autonombrados 'separatistas' como terroristas y envió a la región sus Fuerzas de Seguridad, que en un enfrentamiento mataron a 45 civiles.

El incidente fue considerado una masacre, e intervino la OTAN ocupando militarmente la región: "La OTAN afirma estar preparada para lanzar ataques aéreos a objetivos yugoslavos con el fin de forzar un arreglo político del conflicto", dijo en un comunicado. Kosovo pudo declarar unilateralmente su independencia custodiado por Estados Unidos y Alemania, y sus gastos públicos pasaron a estar a manos de la administración de las fuerzas de ocupación de la OTAN y Estados Unidos.

El alto precio de los apoyos internacionales

¿Qué ganaban las potencias de occidente entrando en el conflicto? La decisión de los países con los ejércitos más grandes del mundo tenía poco que ver con las aspiraciones y los sentimientos de los ciudadanos de Kosovo. Menos aún con los asesinatos políticos de mano del Estado de Serbia. Estados Unidos entró en el conflicto porque le permitió militarizar las rutas estratégicas de oleoductos y de corredores de transporte que unen Europa Occidental con el Mar Negro. Y con la colonización militar, también pudo proteger el multibillonario negocio del tráfico de heroína. El primer ministro de Kosovo mantiene relaciones con las más temidas organizaciones criminales de la zona, y Estados Unidos y la OTAN se sirven de esa relación par utilizar dichas organizaciones a favor de sus objetivos exteriores.

¿Y si en Cataluña ocurriera algo parecido? 

Estos días Cataluña se encuentra sobre un escenario que podría resolverse en un Estado de Schrödinger, en el que ella se considere a sí misma independiente, logre el apoyo de alguna potencia mundial con la que el mundo no se atreva a entrar en conflicto, como podrían ser China o Rusia, y se estanque en esa situación. Kosovo está actualmente monitorizado por Estados Unidos y la OTAN, pero reconocido solo por 111 países, entre los cuales no están ni Serbia, ni Rusia, ni China, ni España. En Cataluña no hay terroristas, como sí los había en el País Vasco, pero sí el principal puerto del Mediterráneo y una frontera que al mercado del gas ruso le interesaría mantener cerrada para que el precio del gas en Europa siga estando bajo su control.

Lo que está claro es que ningún país invertirá en un aumento de la tensión geopolítica si no es para salir enormemente beneficiado. Y si lo hace, no será en pro de la causa independentista, sino única y exclusivamente a favor de sus propios intereses, convirtiendo la 'revolución de las sonrisas' en una arma más formando en sus filas.

La independencia de Cataluña, la militarización de los recursos energéticos y el tráfico de drogas
Comentarios