Jueves. 23.11.2017 |
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Las diferencias entre las tropas aerotransportadas occidentales y las agresivas VDV de Rusia

Las diferencias entre las tropas aerotransportadas occidentales y las agresivas VDV de Rusia

Las tropas aerotransportadas, como la venerable BRIPAC del ejército de España, son unidades compuestas fundamentalmente por paracaidistas, esto es, infantería ligera, destinadas al despliegue rápido y, en muchas ocasiones, más allá de las líneas enemigas. Por su propia naturaleza y misiones, el infante paracaidista posee un excelente entrenamiento y aptitudes, convirtiéndose en el soldado idóneo para ser enviado en grupos pequeños -y no tan pequeños- tras la línea del frente, con la misión de hostigar en la retaguardia adversaria, dar golpes de mano, apoyar a movimientos guerrilleros, atacar centros de mando y comunicaciones.

Sin embargo, lo que nosotros entendemos por tropas aerotransportadas dista mucho de lo que se estila en otras latitudes. Por ejemplo, las fuerzas aerotransportada rusas (VDV), cuentan con tal cantidad de vehículos blindados que en España serían consideradas unidades mecanizadas aerotransportadas que nada tendrían de infantería ligera. Lo cierto es que los rusos han tendido a la creación de auténticas unidades mecanizados desplegables mediante lanzamiento aéreo, con un amplio parque de vehículos de todo tipo que les permiten acometer un número de misiones mucho mayor que los que puede llevar a cabo la limitada concepción occidental. Cabe pues preguntarse cuál es la opción más correcta a la hora de diseñar una unidad paracaidista. Eso es lo que trataremos de discernir a lo largo de las siguientes líneas.


Las tropas aerotransportadas en Occidente

En puridad no todas las fuerzas paracaidistas occidentales se corresponden al mentado modelo, ya que por ejemplo recientemente y como parte de la creación de las BOP, la BRIPAC ha recibido como unidad de apoyo al Regimiento de Caballería Ligera Lusitania Nº 8, que cuenta con los VEC y su cañón de 25 mm que tan buenos servicios ha dado. Este añadido resulta un tanto improvisado y no permite por ejemplo lanzar en paracaídas los pequeños blindados 6×6, limitando así sus posibilidades. No obstante, mejor eso que nada.

Algo parecido ocurrió con las unidades aerotransportadas norteamericanas aproximadamente hasta los años 90. Si bien contaban con el carro de combate ligero M-551 Sheridan (armado con un cañón de 152 mm con 20 proyectiles y 9 misiles MGM-51), debido a sus muchos defectos se pensó en buscarle un sustituto que nunca llegó. Así, si en principio iba a ser sustituido por el costoso y fracasado carro de combate M8 AGS, al final los U.S paratroopers se quedaron sin ningún carro de combate quedando como unidades de infantería ligera.

Quizás los que con más éxito han mantenido y explotado el concepto mecanizado/aerotransportado en Occidente han sido los Fallschirmjager germanos que, desde hace décadas, emplean la que probablemente sea una de las últimas tanquetas de uso puramente militar del planeta, la Wiesel (Ganso en alemán). Este pequeño vehículo que en sus versiones más pesadas no sube de las 4 Tn y que apenas ofrece un blindaje efectivo contra el calibre 7,62 mm, ha proporcionado una versatilidad importante a los paracaidistas germanos y ha conferido un rol de lo más interesante a las olvidadas tanquetas, que otorgan las facultades propias de un vehículo oruga blindado extremadamente ligero que puede ser incluso transportado por helicópteros medios tipo Puma, con el añadido de una baja huella logística, ya que recordemos que no pesa mucho más que un Humvee.

Hay numerosas versiones del Wiesel que han permitido contar con un cierto componente mecanizado a los Fallschirmjager: Versiones de ambulancia, de mando y control, de reconocimiento, antiaéreas ligeras, con morteros, con cañones de 20 mm o con misiles TOW. Por supuesto el Wiesel no deja de tener una potencia, movilidad y protección limitadas, pero al fin y al cabo es lo que se espera de los paracaidistas: Defender áreas concretas en periodos cortos pero muy intensos de combates, y todo ello en una situación en la que recibir refuerzos es extremadamente complejo y, de poder hacerse, sería mediante vehículos ligeros del mismo tipo que el pequeño blindado alemán.

Ahora bien, conviene profundizar respecto a la importancia de este tipo de medios. Tengamos en cuenta que cuando los paracaidistas son arrojados tras las líneas enemigas, normalmente suelen tener que tomar determinadas posiciones clave habitualmente protegidas e incluso fortificadas por el enemigo. Además, una vez tomadas las posiciones, puede hacerse necesario tomar otras de los alrededores para poder establecer una defensa viable ante los inminentes y previsibles contraataques enemigos.

Ante una situación de este tipo la mayor parte de las fuerzas aerotransportadas occidentales se verían obligadas a llevar a cabo asaltos empleando el básico principio del fuego y maniobra con los infantes dando los típicos “barrigazos” y exponiéndose más de lo deseable. Este tipo de asaltos realizados sin apoyo pesado por parte de la infantería ligera contra posiciones fortificadas es una de las operaciones terrestres más arriesgadas, y de hecho a menudo se pagan con fuertes bajas. Tanto es así que, para contar con unas mínimas garantías de éxito, los manuales usualmente hablan de una proporción de 3 a 1 a favor de los asaltantes, algo muy difícil de conseguir en la práctica. Por el contrario, reforzar este tipo de asaltos con vehículos blindados que portan armamento de cierta potencia puede ayudar enormemente a tomar los objetivos sin sufrir unas cifras de bajas inaceptables. Es decir, que actúan, como los aviones de vigilancia electrónica o los buques de aprovisionamiento en combate, como auténticos multiplicadores de fuerzas.

En la misma línea, una vez establecidas las posiciones defensivas, este tipo de medios blindados ligeros permiten crear reservas móviles para reforzar al asediado perímetro con mayor rapidez. Igualmente dotan de unapotencia de fuego a larga distancia nada desdeñable a las tropas paracaidistas, en especial contra vehículos ligeramente blindados e incluso contra los carros de combate, todas ellas habilidades muy a tener en cuenta para las unidades aerotransportadas que si no dependerían en exclusiva de los lanzagranadas y los misiles anticarro, siempre escasos o, en el peor de los casos de los morteros ligeros tipo M-4 Commando o, con suerte, medios. Los blindados, en este caso, ofrecen una solución de tiro tenso muy apreciada.

Pongamos como ejemplo un hipotético contraataque ruso empleando los VCI BMP-2 o los APC BTR-80 en el marco de un enfrentamiento OTAN – Rusia en el que los paracadistas germanos hubieran tomado posiciones adelantadas. Dicho contrataque podría ser detenido o al menos ralentizado gracias a los cañones de tiro rápido de 20 mm que equipan las tanquetas Wiesel. De no contar con este medio, los Fallschirmjager se verían obligados a emplear los ATGM que sólo están disponibles en cantidades limitadas, que tienen una velocidad de disparo muy baja y que, además, dependen de la existencia de campos de tiro de varios kilómetros. Los cañones sin retroceso por su alcance medio y alta cadencia podrían ser armas interesantes, pero han sido abandonados por la mayor parte de los ejércitos occidentales, que no orientales. Por último, el arma contracarro para distancias cortas sería el Panzerfaust 3 que en el mejor de los casos podría ser eficaz a distancias teóricas de 400 metros.

Claro está, en caso de aparición de carros de combate como el T-72B3 o el T-90 la situación se tornaría aún más compleja, ya que la experiencia de Siria demuestra que los ATGM convencionales de ataque en línea recta no son capaces de penetrar dichos carros de combate en la zona frontal. Por ello, los únicos ATGM occidentales efectivos serían los TOW-2B Aero, los BILL 2 suecos, los Spike israelíes y los FGM-148 Javelin, todos ellos caracterizados por atacar desde arriba… salvo que las unidades paracaidistas cuenten con carros de combate propios. Así pues la necesidad y utilidad de los vehículos de combate blindados para las fuerzas aerotransportadas queda constatada.

Las tropas aerotransportadas en Rusia y la URSS

Al contrario que en Occidente, la doctrina ruso/soviética ha seguido derroteros muy distintos. Ellos fueron los primeros en experimentar con el empleo en masa de los paracaidistas e, incluso antes de la Segunda Guerra Mundial, ya existían aviones capaces de llevar tanques ligeros. Sin embargo, apenas llegaron a ser usados durante la Gran Guerra Patria, debido al descalabro sufrido tras la Operación Barbarroja en 1941.

Una vez llegó la Guerra Fría, se diseñaron los cañones de asalto ASU-57 con un cañón de 57 mm y, posteriormente, el ASU-85 con un cañón de 85 mm, ambos destinados a proveer fuego de apoyo y capacidades antitanque. Dichos diseños fueron desde 1945 hasta finales de los 60. Sin embargo, a partir de principios de los 60 empezaron a aparecer los Vehículos de Combate de Infantería (VCI) y en concreto, en las fuerzas terrestres soviética,s aparecieron los BMP-1. Simultáneamente, y de forma más discreta, las unidades aerotransportadas recibieron el más ligero BMD-1, equipado como el BMP-1 con un cañón de 73 mm similar al CSR SPG-9. Desde entonces y hasta ahora los soviéticos/rusos han diseñado el BMD-2, el BMD-3 y el más moderno BMD-4. Nos interesa especialmente hablar de este último.

El BMD-4 aún mantiene un diseño externo parecido al de los BMD-1. Comenzó a ser producido entorno a 2004 y cuenta con un blindaje de aluminio en la barcaza, lo que probablemente le proteja de calibres entre 7,62 y 12,7 mm. Además, cuenta con una torre similar a la del BMP-3, lo que supone que lleva un cañón de bajo retroceso 2A70 de 100 mm, un cañón automático de 30 mm 2A72, una ametralladora media coaxial PKT e incluso puede instalar en la parte superior un lanzador de misiles Konkurs. Además, el mismo cañón de 100 mm es capaz de disparar misiles 9M117 Bastion. Su armamento, como vemos, es contundente, pero no puede hacernos olvidar su otro cometido: la capacidad de transportar a grupos de cinco hombres.

Junto a todo este de por si envidiable material, los rusos cuentan con pequeñas cantidades del Sprut-SD, un auténtico carro de combate ligero con un peso de casi 20 Tn y un potente cañón 2A75 de 125 mm con una notable capacidad contracarro. que incluye el empleo de misiles antitanque. Todo un cazacarros moderno.

Además, el caballo de batalla de la VDV es el vehículo BTR-D, un derivado que emplea la barcaza del BMD-1 pero que está diseñado para ser muy polivalente y poder montar cañones antiaéreos de 23 mm, lanzagranadas automáticos AGS-17 y ametralladoras medias o misiles antitanque entre otros. Por supuesto, todos y cada uno de los vehículos mencionados pueden ser arrojados en paracaídas aunque, eso sí, para ello hay que tener aparatos de la capacidad de los Il-76D, capaces de transportar 40 toneladas o de los An-124, algo que solo unos pocos estados pueden permitirse.

Esto supone que en caso de conflicto convencional y de ser enviados tras las líneas enemigas, los rusos podrían desplegar una importante fuerza mecanizada paracaidista muy capaz en la defensa y que también poseería una importante capacidad ofensiva. Incluso en el caso de que el uso de fuerzas aerotransportadas ya no fuera viable este tipo de unidades podrían integrarse bien como parte de las fuerzas convencionales gracias a su poder ofensivo.

A vueltas con las Repúblicas Bálticas y el peligro ruso

Imaginemos ahora un escenario realista en el que simular lo anteriormente planteado: Durante la Guerra Fría, la OTAN tenía claro que en caso de conflicto una de las rutas de avance que probablemente sería usada por los soviéticos sería la conocida como Brecha de Fulda. Sin embargo, tras la caída del muro y la adhesión de nuevos países a la OTAN, el escenario de guerra más probable ha pasado a enmarcarse en un conflicto convencional limitado y de alta intensidad que abarcaría Estonia, Letonia, Lituania, el noreste de Polonia y el territorio ruso de Kaliningrado. Al estrecho territorio que une Lituania y Polonia y que se encuentra flanqueado al norte por Kaliningrado y al sur por Bielorrusia, se le llama la Brecha de Suwalki.

Dentro de este escenario limitado de operaciones, sería altamente probable el empleo inicial y masivo de las fuerzas aerotransportadas por parte de ambos bandos, algo que además se ha venido ensayando a lo largo de las numerosas maniobras tanto de Rusia como de la OTAN.

En el siempre importante plano aéreo no sería una locura plantear que, al menos durante la primera semana de operaciones, las fuerzas antiaéreas de Rusia, unidas a su fuerza de caza podrían hacer que el cielo no fuera dominado por la OTAN de forma tan clara como se puede suponer. Es incluso probable que este pudiera ser dominado por la Fuerza Aérea de Rusia temporalmente, por lo que la VDV, al menos en principio, no se enfrentaría a una arrolladora supremacía aérea occidental que imposibilitase su despliegue.

Así pues, imaginemos que unidades del tamaño de un batallón reforzado de la VDV son arrojadas sorpresivamente en Polonia, con objeto de establecer posiciones de bloqueo e impedir el contraataque de la OTAN para reforzar y defender a las repúblicas bálticas, dando así tiempo a las unidades rusas para tomar sus objetivos en los países bálticos y preparar posiciones defensivas frente a Kaliningrado.

En este supuesto podemos asumir que en unas horas la VDV se enfrentaría a unidades mecanizadas polacas con carros de combate Leopard 2A5, T-72 Jaguar y PT-91, VCI BWP-1, KTO Rosomak y una gran cantidad de artillería.

El fuego de apoyo de la VDV se reduciría a los morteros propios, a los ligeros cañones D-30A de 122 mm y al mortero autopropulsado de 120 mm 2S9 Nona, así como a la artillería de largo alcance sita en Kaliningrado y quizás al apoyo de la fuerza aérea y los helicópteros de combate rusos.

Todos los VCI polacos serían vulnerables a todas las armas antitanque y a los VCI de la VDV, incluyendo a los cañones de 30 mm de la saga BMD. Respecto a los carros de combate T-72 Jaguar, estos podrían ser penetrados en la zona frontal por los ATGM instalados en vehículos u estacionados en tierra, así como por los potentes RPG-29. En el caso de los PT-91 y los Leopard 2A5 y Leopard 2E como los que ha desplegado España podrían ser vulnerables a los ATGM más avanzados como los Kornet y quizás también a los ATGM lanzados desde el interior de ciertos cañones como los del BMD-4.

Por último, sólo las compañías acorazadas aerotransportadas del escaso Sprut-SD podrían llegar a proporcionar un fuego contracarro capaz de penetrar a los carros más avanzados de la OTAN, gracias a su cañón de 125 mm.

Sin perder de vista que no dejan de ser tropas entrenadas para combatir en situaciones de inferioridad, parece claro que la VDV contaría con los medios suficientes para lidiar con los blindados occidentales con una cierta comodidad.

Ahora, imaginemos también que ese mismo día la OTAN decide reaccionar al ataque ruso y, para ello, lanza a sus fuerzas paracaidistas sobre los países bálticos para reforzar a otras unidades bálticas y occidentales ya situadas en la zona y que tratarían de detener la embestida rusa. Incluso de forma más arriesgada podrían lanzarse paracaidistas tras las líneas rusas para hostigar a sus columnas en la retaguardia.

¿Con qué medios contaría nuestra BRIPAC o la 101ª Airborne Division de Estados Unidos para enfrentarse a los T-72B3, T-90A, T-80UM e incluso a los T-14 Armatarusos? ¿Con qué clase de armas se enfrentarían a los asaltos masivos de la infantería mecanizada rusa apoyada por los potentes BMP-3 y no digamos ya por los BMPT-72?

Pues con lanzacohetes desechables que ni siquiera tenemos claro que sean efectivos en los flancos, ya que los vehículos rusos han ido añadiendo hasta el día de hoy blindaje reactivo y blindaje de rejilla en los laterales. Armas aún dominantes en nuestros polvorines como el venerable C-90 fabricado por Instalaza, el M72 LAW o el AT-4 cuya eficacia en todos los casos es incierta. Eso sí, sabemos a ciencia cierta que no son capaces de penetrar a los carros en la zona frontal, tal y como hemos podido observar con los TOW 2A en Siria. Además, los nuevos Sistemas de Protección Activa (APS en adelante) teóricamente capaces de destruir a los misiles que vuelan en trayectoria recta y que además se introducirán en número creciente en el Ejército ruso suponen otro importante contratiempo que amenaza con convertir en inútiles estas armas. De hecho los T-14 Armata en teoría ya cuentan con un sistema APS viable llamado Afganit.

Nuestras únicas armas eficaces a larga distancia son sólo ciertos tipos de ATGM y a corto alcance existe una carencia de armas potentes incluso para penetrar los flancos de todos estos carros, por no olvidar que a partir de distancias medias-cortas de menos de 2 Km emplear un ATGM supone un gran riesgo para el operador del sistema.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, ante un asalto de una fuerza mecanizada rusa nuestros paracaidistas estarían casi obligados a una defensa a corta distancia, dependiendo su eficacia más de la coordinación entre la infantería a pie rusa y los vehículos de cuyo apoyo  gocen durante el asalto que de las propias capacidades. Si esta es efectiva, resultará complicado en extremo para las unidades paracaidistas occidentales retener por si solas los objetivos frente a asaltos decididos de la infantería mecanizada rusa.

Otra cosa es que se emplee a los paracaidistas como a una especie de infantería de élite de despliegue rápido para hostigar a las columnas enemigas y reforzar a las fuerzas regulares propias, idea quizás más acorde con las actuales capacidades de nuestras fuerzas aerotransportadas que, de todas formas, podrían ser bastante más potentes de lo que lo son actualmente si recibieran vehículos de combate blindados como los Wiessel o incluso como los Scorpion británicos, un concepto que no debería haberse perdido.

Por todo lo anteriormente expuesto llegamos a la conclusión de que nuestras fuerzas paracaidistas no están preparadas, o al menos no tan bien como podrían estarlo, para un conflicto de alta intensidad. Esto se debe a la falta de vehículos de combate blindados que además les proporcionarían unas capacidades muy superiores a las actuales en el marco de sus propias unidades orgánicas y con un mayor poder para tomar emplazamientos y enfrentarse a vehículos enemigos de forma totalmente autónoma. De hecho, el empleo de sus propios vehículos de combate sería también un elemento que les otorgaría un grado mucho mayor de autonomía en un campo de batalla marcado por los conflictos asimétricos en los que la flexibilidad y la movilidad estratégica de este tipo de vehículos blindados ligeros sería de gran utilidad.

En resumen, creemos que es obvio que las VDV rusas en lo que a equipamiento se refiere están mucho mejor pertrechadas para cumplir su cometido en un conflicto de alta intensidad que nuestras fuerzas, y que de hecho, las fuerzas mecanizadas propias no deberán nunca subestimar a las fuerzas mecanizadas aerotransportadas rusas.

A fin de solucionar las carencias de las que hemos hablado, sería muy interesante retomar el concepto de un cañón de asalto o un carro de combate ligero sobre orugas con un cañón diseñado con fines antitanque, para proporcionar a nuestras fuerzas aerotransportadas una oportunidad contra los carros de combate enemigos a larga distancia. Del mismo modo, nos ha parecido que el concepto alemán del Wiesel, basándose en la casi olvidada idea de la tanqueta de antaño, proporciona un vehículo con la potencia de fuego, protección, movilidades propia y estratégica, baja huella logística y diseño barato que sería idóneo para satisfacer la mayor parte de las necesidades “acorazadas” que nuestras fuerzas aerotransportadas podrían tener en el futuro.

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