Jueves. 15.11.2018 |
Instituto de Estrategia S.L.P.

Cuando 70 paracaidistas nazis arrasaron una fortaleza inexpugnable defendida por 1.200 aliados

Cuando 70 paracaidistas nazis arrasaron una fortaleza inexpugnable defendida por 1.200 aliados

Ni la mítica 101ª División Aerotransportada norteamericana (famosa por combatir tras las líneas enemigas en Normandía y perder a decenas de sus integrantes en Las Ardenas), ni los populares «Red Devils» (los «paracas» británicos, conocidos por aguantar hasta la extenuación sus posiciones en «Market Garden»). No. Ninguna de estas unidades, por célebres que sean a día de hoy, fueron pioneras en lo que se refiere a arrojarse desde el aire sobre el enemigo para exterminarle. Este indiscutible honor, por el contrario, recae sobre los paracaidistas germanos: los temibles «Fallschirmjäger». 

Pioneros en este campo, los hombres predilectos de Hermann Göring (comandante en jefe de la «Luftwaffe») se ganaron su fama de tropa de élite (para algunos historiadores inmerecida) tras el asalto aéreo sobre la inexpugnable fortaleza de Eben Emael el 10 de mayo de 1940. Un ataque en el que apenas 70 de estos combatientes (las cifras varías de 50 a 85 atendiendo a las diferentes fuentes) provocaron la rendición de más de un millar de defensores belgas. 

Así lo confirma a ABC Alexandre Álvarez Bria, un divulgador histórico español de 35 años que ahora reside en Brasil y que, en apenas un año, ha atesorado más de 31.000 suscriptores en su canal de YouTube: «GmitU». ¿Cómo? Elaborando, semana tras semana, unos completos vídeos en los que analiza pormenorizadamente el armamento, las unidades, las campañas y (entre otras tantas cosas) las curiosidades que su sucedieron en la Segunda Guerra Mundial. Así pues, en su cuenta personal es posible disfrutar de cortometrajes que narran desde las ventajas técnicas del cazacarros soviético «Su-85» (destinado a destruir los invencibles «Tiger» alemanes), hasta las peripecias del comandante Lafayette G. Pool (famoso por acabar con 270 vehículos blindados enemigos con su «Sherman»). 

En el caso que nos ocupa, Álvarez lo tiene claro. «La campaña holandesa fue el inicio de un nuevo método de llevar la guerra al campo de batalla. Gran parte de su éxito fue el estupor que se creó en las tropas defensoras al ver cómo centenares de “Fallschirmjäger” caían en paracaídas en la retaguardia de sus líneas, algo nunca concebido a gran escala hasta entonces. El exitoso asalto a Eben Emael fue la joya que coronaría a estas nuevas unidades como unas de las más destacadas del conflicto», explica el youtuber en declaraciones exclusivas a este diario.

Con todo, este divulgador histórico de YouTube (popular también por desvelar a sus seguidores información sumamente específica sobre la estructura de las diferentes unidades que combatieron en la Segunda Guerra Mundial), señala a su vez que la imagen de los paracaidistas germanos que se tiene en la actualidad no es la más acertada. «Los “Fallschirmjäger” distan mucho de lo que hoy consideramos como “unidades de élite”. Aunque, para los padrones de los años 1930-40, su entrenamiento era diferenciado», señala el fundador de «GmitU». 

En palabras de Álvarez, las principales ventajas de los «Fallschirmjäger» giraban en torno a su forma de concebir la batalla. Y es que, eran entrenados para combatir en solitario, ser autosuficientes y tomar por sí mismos (y en pocos segundos) decisiones de importancia clave para el devenir de la misión. Algo sumamente innovador para la época. A todo ello se sumaba, por descontado, una forma física idónea y un conocimiento absoluto de los medis técnicos propios y del enemigo: «Los paracaidistas estaban entrenados y capacitados para utilizar todo tipo de armamento, desde pistolas hasta ametralladoras. Y no solo las propias, sino también las otras naciones enemigas».

Eben Emael

Tras unos inicios bastante discutidos (fueron muchos los oficiales germanos que criticaron la utilización de los «Fallschirmjäger»), los paracaidistas alemanes tuvieron que esperar hasta mayo de 1940 para acometer la que, a la postre, sería su batalla más determinante: la de la fortaleza de Eben Emael. Un emplazamiento ubicado 24 kilómetros al norte de Lieja y que, tal y como desvela el historiador y periodista Jesús Hernández (autor del blog «¡Es la guerra!») en su obra «Breve historia de la Segunda Guerra Mundial», constituía «un complejo defensivo sobre el que giraba la resistencia de Bélgica ante un hipotético ataque procedente de Alemania». No en vano era considerada en la época como una posición totalmente «inexpugnable».

«Se había terminado en 1935 y, desde sus 35 baluartes artilleros, se dominaban cinco carreteras, el Mosa, el canal Stich, hacia el norte, y el sector más importante del canal Alberto, la vía fluvial por excelencia de Bélgica», explican Miguel del Rey y Carlos Canales en su obra «Fallschirmjäger». Hernández es de la misma opinión: «El fuerte constaba de una serie de búnkeres unidos por una red de túneles de siete kilómetros de longitud. Era totalmente autosuficiente, disponía de agua corriente, cocinas, cuartos de baño y un hospital, todo ello alimentado por generadores de electricidad. La parte superior es una extensa llanura, difícil de distinguir de los campos circundantes, en la que incluso crece un tupido bosque». Paracaidistas alemanes, preparados y en formación

El plan para conquistar este emplazamiento comenzó en 1938, cuando Hitler -ávido de entrar por las bravas en la vieja Europa- se percató de que la imponente fortaleza de Eben Emael y sus 1.200 defensores (divididos usualmente en dos turnos) eran la puerta hacia la victoria. En una reunión posterior celebrada a finales de octubre, el «Führer» y sus consejeros establecieron que la forma idónea para acabar con esta defensa era atacar por sorpresa a los belgas tomando tanto el castillo, como los puentes que permitían el acceso hasta él. Y quién mejor para llevar a cabo esta misión que los «Fallschirmjäger». Así pues, sobre ellos recayó la responsabilidad de conquistar las posiciones y defendelas hasta que fuesen relevados por la infantería.

Una de los principales organizadores de este asalto fue el general Kurt Student, comandante de las fuerzas paracaidistas germanas en la Segunda Guerra Mundial, quien explicó así los planes posteriormente: «Se me ordenó que efectuara los preparativos. Empleé 500 hombres de los que se encontraban al mando del capitán [de paracaidistas] Koch. El Comandante del 6to Ejército, General von Riechenau, así como su jefe de Estado Mayor el General Paulus, ambos generales muy capaces, consideraban esto como una aventura en la que no tenían demasiada confianza».

Tras barruntar la misión, las fuerzas paracaidistas se dividieron en cuatro secciones.

1-La «Granito», de 85 paracaidistas. Su objetivo era el de tomar por las bravas Eben Emael. Para ello contaban con su armamento básico y explosivos de carga hueca. Además, habían sido entrenados en secreto con la ayuda de una réplica exacta de la fortaleza.

2-La «Hierro», destina a hacerse con el puente Canne.

3-La «Hormigón», que recibió las órdenes de tomar el puente Vroenhoven.

4-La «Acero», encargada de conquistar el puente Veldwezelt.

De esta guisa, a las cuatro y media de la mañana del 9 de mayo de 1940 comenzó la operación aerotransportada que haría ganarse sus galones a los paracaidistas alemanes. Aquella jornada, los «Fallschirmjäger» despegaron de un aeródromo ubicado a 120 kilómetros de la fortaleza. Todos ellos, a bordo de once planeadores DFS-230 remolcados, a su vez, por aviones Ju-52. El sigilo era clave. Por ello, en lugar de desplegarse lanzándose de los aparatos en paracaídas, los oficiales de la «Luftwaffe» prefirieron arrojar a sus hombres en aeroplanos de este tipo para evitar el ruido. Una ventaja clave que les permitía llegar hasta la fortaleza sin ser oídos y caer sobre los 700 belgas que, aquella noche, estaban de guardia.

«El objetivo era de reducido tamaño así que la elección del método de transporte era clara, los planeadores eran mucho más precisos en su aterrizaje que el salto en paracaídas que dispersaba a los paracaidistas en un extenso terreno. Los planeadores DFS-230 empezaron su vuelo libre y silencioso a 30km de la fortaleza, un tenso planeo que duró unos 12-17 minutos hasta el objetivo. El grupo de ataque estaba compuesto por cuatro equipos, tres de ellos tenían como objetivo salvaguardar los puentes de los alrededores de la fortaleza, el cuarto denominado ¨Granite¨ era el encargado de someter a la fortaleza y a sus defensores. El plan era destruir y/o inutilizar con cargas explosivas el armamento exterior de la fortaleza, así como también destruir los portones por los que las tropas belgas podían contraatacar, convirtiendo la fortaleza en una cárcel para las tropas defensoras», desvela a ABC el youtuber.

Conquista

A las cinco y veinte de la mañana, el primer planeador lleno a rebosar de «Fallschirmjäger» cayó sobre la casamata 29 de Eben Emael. A partir de ese momento se desató el infierno para unos belgas que jamás habían considerado la posibilidad de ser atacados desde los cielos. Poco después arribaron al tejado del fuerte el resto de aparatos del destacamento «Granito». Todos, salvo dos. El primero fue el aeroplano que portaba al teniente de ingenieros Rudolf Witzig (al mando de la operación) y a 14 combatientes más. Estos aterrizaron tres horas y media después. El segundo, en palabras del divulgador histórico Pere Cardona (autor de la conocida página «Historias Segunda Guerra Mundial»), cayó lejos de su objetivo después de ser soltado demasiado pronto por el piloto del Junkers.

Así explicó Student en un informe posterior aquellos primeros momentos: «El ataque por sorpresa sobre el fuerte de Eben Emaelfue ejecutado por un destacamento liliputiense, consistente en 78 ingenieros paracaidistas al mando del teniente Witzig. Este pequeño destacamento efectuó un inesperado aterrizaje sobre el techo del fuerte, dominaron al personal encargado de las antiaéreas, volando las cúpulas blindadas, igualmente las casamatas de todos los cañones». A su vez, añadió: «Desde el techo del fuerte, el destacamento Witzig mantuvo a raya a la guarnición consistente en 1.200 hombres por un lapso de 24 horas, hasta que arribaron nuestras tropas terrestres». 

Por su parte, el fundador de «GmitU» añade que también influyó en la poca eficacia de la defensa la escasa preparación de los defensores: «La guarnición belga estaba compuesta en su mayoría por artilleros y personal administrativo y por tanto no disponían del entrenamiento táctico para una adecuada respuesta táctica. Durante los cruciales primeros minutos de la operación sonó la alarma equivocada que alertaba que tropas enemigas estaban en la zona circundante de Eben Emael, y no la que alertaría que el enemigo ya se encontraba en la parte superior de la propia fortaleza».

Aquellas 24 horas de resistencia fueron letales para los belgas, y demostraron la utilidad de los «Fallschirmjäger». Y es que, con ayuda de los bombarderos en picado Junkers Ju-82 Stuka, el destacamento Witzig logró conquistar una buena parte de las casamatas (la mayoría fueron destruidas) y permitió a sus aliados avanzar hasta la fortaleza. Finalmente, esta fue tomada por la infantería. «El 11 de mayo por la mañana, algunos destacamentos de asalto escalan la fortificación y reducen al silencio, mediante explosivos, las últimas casamatas que seguían disparando», señala Henri Michel en su libro «La Segunda Guerra Mundial».

Álvarez resume así lo acaecido para ABC: «Los paracaidistas, con un rápido ataque con sus armas de fuego, granadas y cargas explosivas neutralizaron a las tropas defensoras de las posiciones externas, algunos se rindieron. El sistema de mando y control de la fortaleza era excesivamente complicado y las ordenes dependían de varias escalas de mando con diferentes dirigentes (algunos de ellos ni siquiera estuvieron disponibles durante las primeras horas de la operación). La posibilidad de tomar una decisión rápida e inmediata fue imposible. En apenas veinte minutos las tropas asaltantes se habían hecho con el control exterior de la fortaleza, de las zonas de acceso a su interior y de los tres puentes de los alrededores, el éxito estaba asegurado».

Tras una jornada de lucha se dio por concluida la contienda. «Ráfagas de fuego por los pasillos interiores de la fortaleza ayudaban a entender a los hombres atrapados lo que les esperaría si intentaban contraatacar. La moral belga ya era tenue, sus posibilidades escasas, la rendición era la salida más sensata», completa el youtuber a ABC. El mediodía del 11 de mayo la derrota se consumó cuando el comandante de Eben Emael, el mayor Jean Fritz Lucien Jottran, claudicó ante los germanos. Y todo ello, con apenas 6 muertos y 20 heridos para los paracaidistas. Por si fuese poco, dos de los tres puentes se tomaron (el Canne fue volado).

Alexandre Álvarez Bria: «Los “Fallschirmjäger” no son equiparables a las "unidades de élite" actuales»

1-¿Fueron las tropas paracaidistas alemanas pioneras en Europa?

Los paracaidistas alemanes fueron pioneros a la hora de entrar en combate, pero tanto las fuerzas armadas italianas como las de la Unión Soviética estaban más avanzadas en esta nueva manera de hacer la guerra. La URSS ya realizaba maniobras con paracaidistas desde 1931. De hecho, fue en 1935 cuando, en sus ejercicios anuales, fueron invitados observadores internacionales británicos y alemanes, entre ellos Student y el propio Hermann Göring. Por aquel entonces los paracaidistas soviéticos salían a través de un orifico hecho en el techo del fuselaje de los aviones ANT-6 para, posteriormente, desplazarse hasta una de las alas. Una vez todos agrupados realizaban el salto. Era un método rudimentario, pero la sensación generalizada entre los observadores al ver descender a centenares de hombres desde el cielo creó una importante estupefacción.

2-¿Cuándo y con qué objetivo fueron creados?

La orden para la formación de los “Fallschirmjäger”, “L.A. 262/36 gIII 1A”, fue establecida formalmente el 29 de enero de 1936. Se presentaron 600 voluntarios, el núcleo de los nuevos paracaidistas alemanes. Hasta 1938 había dos formaciones de paracaidistas, una asignada al “Heer” (Ejército de Tierra) y otra a la “Luftwaffe” (Fuerza Aérea). La idea original de la “Luftwaffe” era emplear a los paracaidistas como saboteadores que serían lanzados en territorio enemigo para destruir objetivos. La influencia creciente de Göring consiguió unificar a los paracaidistas bajo el mando de la fuerza aérea. Posteriormente serían liderados por Student, quién compartía la visión del “Heer” de utilizar a los paracaidistas como tropas regulares. 

Student se negó en rotundo a utilizar, como la fuerza aérea pretendía, a los paracaidistas alemanes como ¨bombas humanas¨, ya que limitaba drásticamente la posibilidad de estos hombres de regresar a casa. Un acierto del que se podría considerar sin complejos como el padre de los “Fallschirmjäger”.

3-¿Era su entrenamiento tan especializado y de élite cómo se cree?

Sin duda. Consistía en ocho meses de entrenamiento dividido en dos fases de cuatro meses, una específica en ejercicios de tierra y armamento, y otra que envolvía los conocimientos y ejercicios relacionados con los paracaídas y las técnicas de salto. 

En cuanto a ser tropas de élite, los “Fallschirmjäger” distan mucho de lo que consideramos como “unidades de élite” de los ejércitos profesionales de hoy en día. Con todo, para los padrones de los años 1930-40, su entrenamiento era diferenciado. Los paracaidistas estaban entrenados y capacitados para utilizar todo tipo de armamento, desde pistolas hasta ametralladoras. Y no solo las propias, sino que también eran entrenados con armamento de las otras naciones enemigas, lo que podía marcar la diferencia luchando tras la línea del frente y ante la fácil posibilidad de confiscar armamento enemigo si era necesario. 

Completados seis saltos a diferentes alturas y velocidades, e incluyendo un salto con visibilidad reducida, los paracaidistas recibían su característica insignia, cerrando así su entrenamiento. 

4-¿Cuál era su armamento?

El armamento base, independientemente de su rango o función, era una pistola. La Luger era la más común. El fusil Kar98k, el subfusil MP40 y las ametralladoras MG34/42 eran la base de fuego de la unidad. En el transcurso del conflicto también fueron equipados con el fusil Gewehr 43 e incluso los famosos FG42 y Stg44, además de armas especializadas como el cañón sin retroceso de 7,5 cm Leichtgeschütz 40.

5-¿Y su «caballo de batalla»?

Su método de transporte, además de los puntuales bombarderos medios Heinkel He-111 (que fueron modificados para el uso de los paracaidistas y de planeadores pesados), fue el avión de transporte Junkers Ju 52/3m y el planeador DFS-230. El planeador Gotha Go 242, que mejoraba al DFS-230 y que debía sustituirlo, también fue construido en un número más que significativo, aunque su uso en combate en misiones aerotransportadas no fue equiparable al del menor DFS-230.

6-¿Cómo se organizaban?

Su organización en divisiones, regimientos... no se diferenciaba a grandes rasgos de la de otras unidades de infantería alemana, estructuralmente hablando, aunque contaba con sus especificaciones diferenciadas. Es interesante destacar que, además de las divisiones paracaidistas propias, Alemania contaba con la 22. Luftlande-Division (División Aerotransportada), cuyos integrantes eran transportados al campo de batalla, o bien descendiendo a bordo de planeadores, o aterrizando directamente a bordo de los aviones Junkers Ju-52 en zonas aseguradas previamente por los paracaidistas. Esta unidad jugó un papel crucial en todas las misiones aerotransportadas a gran escala en la que se emplearon los “Fallschirmjäger”. 

7-¿Fue el ataque sobre Eben Emael el inicio de su leyenda?

Sin lugar a dudas, toda la campaña holandesa fue el inicio de un nuevo método de llevar la guerra al campo de batalla. Gran parte del éxito en territorio holandés fue el estupor que se creó en las tropas defensoras al ver cómo centenares de soldados caían en paracaídas en la retaguardia de sus líneas, algo nunca concebido a gran escala hasta entonces (por lo que generó un gran caos). El exitoso asalto a Eben Emael fue la joya que coronaría a estas nuevas unidades como una de las más destacadas del segundo conflicto a escala mundial.

8-¿Cuál fue su actuación más heroica?

Según explicó Student tras el conflicto, las tres circunstancias necesarias para el éxito de una misión aerotransportada eran el buen entrenamiento de las tropas, la superioridad aérea y el factor sorpresa. En la isla griega de Creta este último factor no existía, los soldados aliados esperaban la invasión alemana y estaban preparados para responder inmediatamente. Muchas otras circunstancias jugaron en contra de las tropas alemanas en Creta, pero su tenacidad para completar con éxito la misión hace que, para mí, esta su actuación más heroica. Eso sí, pagando un alto precio.

9-¿Por qué fueron tan utilizados los paracaidistas alemanes como soldados de infantería?

La batalla de Creta fue un mazazo y un punto de inflexión para los “Fallschirmjäger”. Desde 1936 hasta mayo de 1941 habían completado el entrenamiento de paracaidista alrededor de 8.000 hombres, una media de 130 soldados por mes. En la isla griega perecieron, aproximadamente, la mitad de ellos. Después de la campaña griega las cifras de tropas entrenadas mensuales se cuadriplicaron, pero reemplazar las pérdidas sería costoso. Además, el duro resultado pesó entre los altos mandos alemanes. 

Las unidades paracaidistas alemanas se recuperaron, pero la “Operación Barbarroja” estaba suponiendo grandes pérdidas de aviones Junkers Ju-52, más de las soportables, y subsecuentemente Alemania perdería la iniciativa en el conflicto. 

Entrenados y equipados como tropas de élite, y ante la necesidad cada vez más imperiosa de frenar el avance aliado, los paracaidistas fueron utilizados como apagafuegos. Es decir, que se les envió a los puntos críticos como si unidades de infantería se tratasen. Pero porque su uso fundamentalmente ofensivo y aerotransportado ya no era posible.

10-Denos su opinión como estudioso de la contienda ¿Estaban las unidades aerotransportadas americanas y británicas a la altura de las germanas?

Creo que las tropas aerotransportadas británico-estadunidenses estaban, en el peor de los casos, a la misma altura que las alemanas. O incluso mejor. El uso de paracaidistas alemanes, al igual que ocurrió con otras ramas de las fuerzas armadas, permitió aprender a los aliados de los aciertos y errores cometidos. El paracaídas empleado por los aliados, por ejemplo, era mejor que el sistema de paracaídas alemán que se basó en un predecesor italiano. Además, los paracaidistas aliados entrenaban realizando también saltos nocturnos, algo que curiosamente obvió la fuerza aérea alemana.

11-¿Solían actuar de forma diferente? 

Los paracaidistas alemanes tenían preferencia por tomar aeródromos enemigos para que los aviones germanos pudieran aterrizar y transportar así más tropas. El asegurar puentes y puntos clave, así como neutralizar a algunas tropas defensivas, fue común en ambos contrincantes para el posterior avance del ejército de tierra. A grandes rasgos, y a pesar de sus características específicas, podríamos decir que combatían en base a los mismos principios y de manera similar.

12-¿Cuándo comenzó su interés por la Segunda Guerra Mundial?

El primer recuerdo que tengo es con unos ocho años de edad. En casa había una gran enciclopedia de la Segunda Guerra Mundial y me pasaba horas viendo las imágenes y gráficos que incluía. Allí se despertó mi interés. Un interés que me sigue acompañando y que me permite aprender cosas nuevas sobre el conflicto constantemente.

13-¿Qué fuentes utiliza para elaborar sus vídeos?

Siempre que es posible intento acceder a documentos originales de la época y del país de origen. En su defecto, las fuerzas armadas estadounidenses publicaron numerosos boletines y artículos de estudio durante la contienda y en los años siguientes, analizándose tanto a sí mismos como a los ejércitos envueltos en ella. Estos suelen ser una fuente más que interesante. Lo que más suelo utilizar son libros publicados por doctores en historia, comúnmente en inglés. También internet es una herramienta muy útil, pues hay numerosas páginas web especializadas en determinadas secciones, como unidades concretas, por ejemplo, y que utilizo para complementar las informaciones.

14-¿Cómo comenzó en el mundo de la divulgación histórica a través de YouTube?

En YouTube hay contenido sobre la Segunda Guerra Mundial en varios idiomas, pero me di cuenta de que en castellano no había ningún gran canal especializado en este conflicto. Sabiendo que, independientemente del resultado que obtuviese era algo con lo que disfrutaría, me decidí a meterme de lleno en ello.

15-¿Qué ventajas ofrece YouTube a la hora de divulgar hechos de la Segunda Guerra Mundial?

Una de las cosas que más satisfacción me trae el canal, y que no había esperado al inicio, es la interactuación con los suscriptores. Al final YouTube nos da la posibilidad a los amantes de la Segunda Guerra Mundial de poder tener un espacio, virtual en este caso, para agrupar a personas que tenemos la misma afición independientemente de nuestra localización física, ya sea en el continente americano o en Europa.

16-¿Esperaba que su canal creciese tanto?

Ni de broma [Ríe]. Hace unos días que el canal ha cumplido el primer año desde su creación. En los primeros 6 meses alcancé los 1.000 suscriptores, así que calculaba de manera optimista cumplir el primer año con alrededor de 5.000. En ningún caso esperaba llegar a decenas de miles. A muchos de ellos, a pesar de no conocerlos personalmente, los considero mis amigos.

17-¿A qué se dedica profesionalmente?

Durante unos años de mi vida fui buzo profesional de media profundidad y trabajaba en el puerto de Barcelona. Aunque ya han pasado algunos años desde entonces, continuo considerando esta profesión como la mía. Actualmente ejerzo como Técnico en Prevención de Riesgos Laborales. Ninguna tiene que ver con la historia [Ríe].

18-¿Por qué se decidió a cruzar el charco? ¿Cómo es la vida en Brasil?

Fue en 2011. La crisis económica en España era cada vez mayor y la posibilidad de desempleo era una amenaza real. Por aquel año Brasil estaba en un crecimiento económico importante y me aventuré, como tantos otros, a probar suerte fuera de nuestro país natal. La vida en el nuevo continente, y abusando de la redundancia, es completamente nueva... y no siempre de forma positiva, pues pocos aspectos del día a día son semejantes a los de España. Quizás el mayor cambio personal que valoro es la creencia religiosa: en España no me consideraba una persona creyente, algo que ha cambiado completamente en Brasil y que se refleja en el nombre del canal: “Gott mit uns” (“Dios está con nosotros”).

Fuente: ABC. Ver artículo original aquí: "Eben Emael: cuando 70 paracaidistas nazis arrasaron una fortaleza inexpugnable defendida por 1.200 aliados".

Cuando 70 paracaidistas nazis arrasaron una fortaleza inexpugnable defendida por 1.200 aliados
Comentarios