Jueves. 27.06.2019 |
Instituto de Estrategia S.L.P.

ANÁLISIS| La relación estratégica entre Venezuela y Rusia

FOTO: Reuters
FOTO: Reuters

Moscú se ha convertido en un importante apoyo económico, con créditos e inversiones, para Caracas

ANÁLISIS| La relación estratégica entre Venezuela y Rusia

Cuando el pasado diciembre dos cazabombarderos supersónicos rusos Tupolev Tu-160, con capacidad nuclear, llegaron a Venezuela quedó claro que la alianza entre Moscú y Caracas, hace años más económica, hoy es sobre todo estratégica. El intercambio comercial se ha desplomado con los años de crisis en el país sudamericano, y es probable que Rusia pierda los créditos durante años impagados por Venezuela. Pero desde que resucitó el espíritu de la guerra fría y desde que Estados Unidos empezó a apretar el botón de las sanciones contra Moscú, el Kremlin tiene que jugar con las cartas que tiene. Y una de ellas es el régimen de Maduro.

La llegada de los aviones levantó recelos en Washington. Todavía estaba caliente el anuncio-amenaza de Donald Trump de abandonar el Tratado INF para la eliminación de misiles de corto y medio alcance. Y Maduro acababa de visitar a Vladímir Putin en Moscú, donde afianzó su alianza y se aseguró inversiones rusas por valor de 6.000 millones de dólares. Los Tu-160 pueden armarse con misiles nucleares de corto alcance y volar 12.000 kilómetros sin repostar, suficientes para alcanzar el territorio estadounidense.

Rusia tiene en la Venezuela de Maduro una carta estratégica en su pulso de los últimos años con Estados Unidos

Era un desafío dirigido a la Casa Blanca, una forma de mostrar ­músculo. Expertos militares interpretaron en el diario Nezavísimaya Gazeta de la capital rusa que el ­objetivo es incluir al país sudamericano en las misiones de largo recorrido de la aviación rusa. Para ­añadir más preocupación para Washington, han crecido las especulaciones en los medios rusos de que Moscú pueda querer crear una base militar temporal en la isla de La Orchila, a 200 kilómetros al noreste de Caracas.

Por todo lo anterior, poco importa que Caracas nunca llegue a pagar los créditos recibidos de Moscú, como ha señalado en Nezavísimaya el economista del Centro Carnegie Andréi Movchán. “Si el poder no cambia en el próximo año, entonces Rusia lo perderá todo. Si cambia, hay posibilidades de recibir de vuelta una parte y hay una posibilidad mítica de recibirlo todo. Pero dependerá de cómo organice Rusia sus relaciones con el nuevo Gobierno”, explicaba. Un crédito del 2011 de 4.000 millones para financiar las provisiones rusas de material industrial se ha reestructurado varias veces ante el impago de Caracas.

Así que a cambio de ofrecer apoyo geopolítico a Putin la Venezuela de Maduro tiene apoyo económico. Según datos oficiales, en el 2013 el intercambio comercial entre ambos países ascendía a 2.450 millones de dólares. En el 2017 cayó a tan sólo 68,4 millones, de los cuales el 99 % corresponden a exportaciones rusas y que incluyen entre otras partidas cereales. El año pasado Rusia enviaba a Venezuela 60.000 toneladas de grano al mes.

Los acuerdos que Maduro logró de Putin en diciembre en Moscú, garantizan una inversión de 5.000 millones dólares en el sector petrolero venezolano y otros mil mi­llones para la producción minera, sobre todo oro. En el 2017 la petrolera rusa Rosneft firmó un acuerdo con Petróleos de Venezuela para explotar el crudo venezolano. A cambio, Maduro recibió pagos adelantados con los que amortizó la deuda externa.

Fuente: La Vanguardia

ANÁLISIS| La relación estratégica entre Venezuela y Rusia
Comentarios