Martes. 11.12.2018 |
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¿Debería la UE temer a las grandes empresas chinas como Huawei?

FOTO: AFP
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A la Comisión le preocupa que Pekín pueda acceder a la información de los ciudadanos europeos a través de los dispositivos que venden en el continente.

¿Debería la UE temer a las grandes empresas chinas como Huawei?

La tremenda expansión de las tecnológicas chinas inquieta a Bruselas, que teme que Pekín pueda obtener información de los ciudadanos europeos a través de los dispositivos que venden en el continente. El vicepresidente de la Comisión Europea Andrus Ansip ha sido rotundo. "Sí, debemos estar preocupados por estas compañías", ha afirmado Ansip dos días después de que la vicepresidenta de Huawei, Meng Wanzhou, fuera detenida en Canadá. Los recelos hacia las empresas chinas, en especial las de capital público, han llevado a Bruselas a tratar de blindar la propiedad de los sectores estratégicos europeos. "Como ciudadanos normales y corrientes, tenemos que tener miedo", ha dicho.

La Unión Europea se ha puesto en guardia ante el abrumador crecimiento de la inversión china en sus países miembros. Y en pleno desarrollo de las redes 5G, las telecomunicaciones se han convertido en una industria clave para la seguridad nacional. Ansip, encargado de la cartera del Mercado Único Digital, expresó este viernes su inquietud ante la posibilidad de que los proveedores o fabricantes de tecnología colaboren con los servicios de inteligencia de Pekín. 

El también vicepresidente de la Comisión ha denunciado que China está desarrollando backdoors obligatorios. Se trata de una secuencia que permite evitar los sistemas de seguridad para acceder a un sistema y que podría usarse para espionaje o para controlar el dispositivo de un ciudadano sin su consentimiento. "Pueden poner algún chip para tener acceso a nuestros secretos", ha advertido el vicepresidente de la Comisión.

A pesar de que ha afirmado desconocer "exactamente" las razones del arresto de Wanzhou, Ansip ha señalado que como ciudadanos hay motivos para "estar preocupados". En especial, ha alertado de que "no es un buen uso de la ciencia" obligar a las compañías a abrir sus sistemas a los servicios secretos de un país, en este caso China.

A pesar de que ha afirmado desconocer "exactamente" las razones del arresto de Wanzhou, Ansip ha señalado que como ciudadanos hay motivos para "estar preocupados". En especial, ha alertado de que "no es un buen uso de la ciencia" obligar a las compañías a abrir sus sistemas a los servicios secretos de un país, en este caso China.

Los recelos de la Comisión Europea no se limitan solo a la presencia que pueda tener China como proveedor tecnológico en la UE. Bruselas tiene ya un compromiso de los países miembros para una regulación que permita controlar las inversiones procedentes de terceros países y que podría ser ratificada por el Parlamento en breve. Las alarmas saltaron sobre todo en Berlín y París, que temen una transferencia tecnológica de la UE a Pekín. El Gobierno de Angela Merkel frenó en 2016 una operación de 670 millones de euros sobre Aixtron por parte de un fondo vinculado con el Gobierno chino. Y el verano pasado volvió a hacer lo mismo con el fabricante Leifeld Metal Spinning AG.

 

Inversiones en infraestructuras

La nueva regulación europea para escrutar las inversiones de terceros países fue aplaudida por Francia, Alemania y el anterior gobierno italiano. Pero algunos países son reticentes a la norma, como Grecia, Portugal y ahora el nuevo Ejecutivo italiano, encabezado por Giuseppe Conte. Dos empresas públicas chinas se han hecho con infraestructuras como el puerto del Pireo, o la terminal de contenedores de Valencia, y están en proceso de hacerse con la principal eléctrica de Portugal. Europa ve cómo China avanza por dos frentes: en el norte, con la adquisición de tecnológicas, y en el sur, con infraestructuras clave del Mediterráneo.

Por ello, la Comisión quiere escrutar las adquisiciones que realiza el país que puedan afectar a la seguridad y al orden público. Según un informe de Copenhagen Economics, entre 2003 y 2016, China fue el cuarto inversor en la UE, tras Estados Unidos, Suiza y Noruega. Pero el meollo de la cuestión es quién está detrás de esas empresas que invierten en Europa. Es decir, si hay capital público. En ese periodo, el primer inversor estatal fue Rusia. China seguía siendo el cuarto, pero la tendencia de los últimos años puede haber cambiado esa correlación.

Fuente: El País 
 

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