Domingo. 22.07.2018 |
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Rusia instaura una gigantesca planta de gas natural licuado en el Ártico con el apoyo de China

El éxito del proyecto Yamal GNL —gas natural licuado— demuestra que uno de los planes económicos prioritarios de Rusia no descarriló pese a las sanciones antirrusas, escribe la agencia Bloomberg.

Rusia instaura una gigantesca planta de gas natural licuado en el Ártico con el apoyo de China

La iniciativa no solo logró ejecutarse pese a las restricciones introducidas en plena construcción del sistema de extracción y transporte de gas en el Extremo Norte de Rusia, sino que también atrajo la financiación de China, uniendo de manera todavía más estrecha a ambos países.

"Teníamos un sueño", dijo Mark Gyetvay, vicedirector ejecutivo de Novatek, la empresa que realizó el proyecto, "Ahora hemos hecho este sueño realidad".

"Para Novatek es un triunfo sobre la adversidad", declaró a Bloomberg James Henderson, experto en gas natural del Instituto de Estudios de Energía de Oxford. "Los rusos lo han puesto en funcionamiento y esto es un triunfo para ellos que pone de manifiesto una vez más que las sanciones son poco efectivas".

Al principio fue muy difícil lograr la financiación necesaria para Yamal. Aparte de en los bancos estatales rusos, se pusieron muchas esperanzas en Pekín, pero los chinos se tomaron su tiempo para invertir en la compleja y costosa terminal de gas. El Gobierno se vio entonces obligado a respaldar el proyecto con 150.000 millones de rublos —2.500 millones de dólares— del Fondo Nacional de Bienestar.

"Hubo un período de incertidumbre", reconoce Gyetvay. "Y luego, cuando China entró, este período terminó".

La caída del curso del rublo a finales de 2014-gas también resultó positiva para la construcción, dado que redujo el costo de los equipos y la mano de obra de origen ruso en un momento clave.

El logro de Novatek no fue solo político y financiero, sino también técnico. El presidente Putin, que inauguró oficialmente la planta en el duro norte de Siberia, declaró que varias personas habían acudido a él con una lista de razones por las que el proyecto no podría prosperar.

Gazprom había barajado anteriormente la idea de construir una planta de gas natural licuado en la misma región, pero concluyó que era un proyecto demasiado complicado. Dos iniciativas similares en otras partes del mundo acabaron comportando importantes sobrecostes.

"Es el único proyecto que me viene a la cabeza durante la última década que realmente fuera concluido a tiempo y lograra no salirse del presupuesto", dijo James Henderson, del Instituto de Oxford de Estudios Energéticos. 

"Es bastante impresionante", concluyó.

Fuente: Sputnik. Leer artículo original en: "Rusia le gana el pulso a las sanciones con un megaproyecto en el Ártico".

 

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