Viernes. 24.11.2017 |
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El poder de la extrema derecha en la nueva Ucrania nacida en Maidan

Durante meses,  la prensa y representantes de gobiernos y organizaciones no gubernamentales occidentales, principales defensores del nuevo Gobierno de Kiev, han calificado de propaganda rusa toda insinuación de la influencia de la extrema derecha en la nueva Ucrania nacida en Maidan.

El poder de la extrema derecha en la nueva Ucrania nacida en Maidan

Sin embargo, la llegada al parlamento de figuras con largas trayectorias en movimientos de extrema derecha –Oleh Tyahnobok, Andriy Biletskiy  o Andriy Parubiy entre ellos–, la incitación a la violencia de Ihor Moisiychuk u Oleh Lyashko, los crímenes de batallones  como Aidar o Tornado, los asesinatos de figuras de la oposición o las acciones del Praviy Sektor, especialmente aquellas dirigidas contra el Gobierno, han hecho imposible negar la presencia de la extrema derecha en las estructuras oficiales ucranianas.

En un gesto más simbólico que práctico, incluso el Congreso de Estados Unidos se veía obligado a admitir la prevalencia de ideologías neo-nazis, fascistas y defensoras de la supremacía blanca en el batallón Azov, uno de los batallones más importantes y que forma la base de la defensa de Mariupol, principal ciudad de la zona de Donbass bajo control ucraniano.

Ante la imposibilidad  de negar la evidencia, la prensa e instituciones occidentales han tratado de restar importancia a la influencia real de la extrema derecha, con el único argumento de los malos resultados de Svoboda en las elecciones parlamentarias celebradas en 2014, un argumento engañoso ya que conocidos candidatos de la extrema derecha se integraban también en otras candidaturas, incluyendo el Frente Nacional del primer ministro Yatseniuk. Pero los resultados de dicho partido en las recientes elecciones municipales, en las que ha logrado alcaldías importantes en Ucrania occidental,  desmienten la idea de que la extrema derecha ucraniana se limita a grupos marginales sin influencia alguna.

En el año y medio transcurrido desde el golpe de Estado que alzó al poder al nuevo régimen, la extrema derecha ha demostrado que su poder no nace de las urnas sino de su capacidad de actuar con impunidad e influir en las decisiones políticas al margen de los resultados electorales. Odessa, donde el alcalde y candidato a la reelección crítico con Maidan no necesitó de una segunda vuelta para confirmar su victoria electoral, es un claro ejemplo de este fenómeno.

Incapaz de aceptar la derrota de su candidato, el gobernador Saakashvili, nombrado por el presidente sin necesidad de proceso democrático alguno, trató de provocar un Maidan local contra lo que consideraba un fraude electoral. La ausencia de protestas y de prueba alguna de que se hubieran producido irregularidades en contra del “candidato de Saakashvili” solo confirman el resultado electoral. La actitud del gobernador de la región, por su parte, recuerda también que el cambio en la nueva Ucrania nada tiene que ver con la democratización del país sino con la consolidación de un nuevo poder.

A pesar de no contar con el aval de las urnas ni con el apoyo de la mayoría, la extrema derecha continúa ejerciendo influencia en la ciudad. El acoso impune a los familiares de las víctimas del 2 de mayo en la casa de los sindicatos se ha convertido en la norma. Al derribo periódico del pequeño altar con el que los familiares recuerdan a las víctimas en el lugar de la masacre se han sumado las agresiones y los intentos de sabotaje de los homenajes.

El lunes 30 de noviembre,  activistas de Euromaidan, acompañados de encapuchados, irrumpieron en un tribunal de la ciudad de Odessa para exigir de dimisión de tres de los jueces que instruyen el caso del 2 de mayo. Bajo presión de los activistas, los jueces redactaron y firmaron sus cartas de dimisión. Según afirma el diario local de Odessa Timer, de ser aceptadas, estas dimisiones harían que el caso tuviera que reiniciarse, anulándose las vistas celebradas en el último año y medio.

Los asaltantes protestaban por las últimas decisiones del tribunal que juzga el caso de los enfrentamientos producidos en el centro de la ciudad de Odessa el 2 de mayo, única parte de los sucesos de ese día que las autoridades ucranianas han querido investigar y procesar. En esos enfrentamientos murió Igor Ivanov, militante del Praviy Sektor que este año recibió la medalla de héroe de Ucrania a título póstumo. Tras un año y medio de vistas y acusaciones basadas en testimonios más que cuestionables, el tribunal había dictado libertad bajo fianza para cinco de los detenidos, en prisión desde hace más de un año.

Bajo presión, la corte decidió aceptar el recurso de la fiscalía y aplazar la excarcelación de los detenidos. Timer afirma que, según la legislación vigente, no es posible un recurso a la decisión de los jueces.

Pese a las formas violentas y al uso de la intimidación para lograr objetivos políticos y la ilegalidad de la decisión de la corte, el gobernador Saakashvili ha mostrado su apoyo a los activistas.

La falta de respuesta de las autoridades a acciones similares evidencia que la extrema derecha se ha instalado en cada recoveco de las instituciones y, ya sea por orden del Gobierno o de forma autónoma, está dispuesta a pasar por encima del Estado de derecho en cada ocasión en que las decisiones electorales, políticas o judiciales se desvían lo más mínimo del camino marcado por quienes llegaron al poder en febrero de 2014.

Fuente: Slavyangrad. Leer artículo original en: "El poder de la extrema derecha".

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