Viernes. 24.11.2017 |
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La nueva ruta de la seda por la que apuesta China

 

El gobierno chino apuesta por una nueva red comercial basada en la antigua ruta de la seda. El ambicioso plan involucrará a decenas de países de tres continentes diferentes.

La nueva ruta de la seda por la que apuesta China

Ante el fracaso de crear el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, China ha emprendido uno de los mayores proyectos de su historia dentro de la moderna globalización: la nueva ruta de la seda. Imitando a las dinastías del pasado, que comerciaban con Europa a través de largas y peligrosas rutas, el gobierno de Pekín destinará más de 14.000 millones de dólares para su realización.

El proyecto, que se llevará a cabo en Asia, Europa y África, tiene como objetivo la construcción de grandes infraestructuras (como vías férreas, gasoductos o puertos). El presidente de China, Xi Jinping, tiene presente que si sale bien esta jugada colocará en China en la mejor posición comercial del mundo. Después de años de un acelerado crecimiento, China ve como su estrategia actual debe cambiar para no perder ventaja respecto a sus rivales. Con una industria nacional cada vez más fuerte y con una capacidad tecnológica más autónoma, el gigante asiático apuesta fuerte dando un paso adelante en el comercio internacional.

La construcción de la nueva ruta de la seda le hará obtener en China rápidamente dos ventajas. La primera es la redistribución de riqueza en el país. Con una zona costera altamente desarrollada contrasta sensiblemente con regiones del interior de poca riqueza. El ambicioso proyecto de Xi Jinping permitirá estimular el crecimiento de estas regiones menos desarrolladas, aumentando aún más el consumo interno de China. Por otra parte, las grandes infraestructuras que se han construido en los últimos años han creado un exceso de capacidad. Este fenómeno es destacable en el transporte ferroviario, que es el más desarrollado del mundo.

La globalització xinesa

Para poder financiar tal colosal proyecto, el gobierno de Pekín recibirá dinero del Fondo Económico de Inversión de la Ruta de la Seda (fondo de 50.000 millones de dólares patrocinado por Pekín) y del nuevo Banco Asiático de Inversión e Infraestructura (los principales accionistas son China, India y Rusia). En este banco se incluyen 57 países diferentes. A pesar de este gran número, China ha vetado la presencia de Estados Unidos y de Japón. Para animar países y entidades privadas para unirse a la nueva ruta de la seda, Pekín ha propuesto 8.700 millones de dólares para ayudar a los participantes del proyecto.

ruta de la seda

La nueva ruta de la seda constará de diferentes corredores económicos por donde se transportará la mercancía. Las principales vías terrestres pasarán por Rusia y Turquía (esta última por el sur del Mar Caspio). Además de estos dos corredores se construirán otros que conectarán con Singapur y el puerto paquistaní de Gwdar. China busca colaboración 50 laboratorios de investigación en conjunto con los países participantes para proyectos de infraestructura (ferrocarriles de alta velocidad, puertos, carreteras y redes de internet, etc.). Para ello, Pekín alentará a los bancos chinos a asignar una cifra de 55.000 millones de dólares en préstamos y buscará la integración de otras entidades como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS.

Fuente: Catdiàleg. Leer artículo original en: "La globalització xinesa".

 

La nueva ruta de la seda por la que apuesta China
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