Domingo. 15.12.2019 |
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COMPETICIÓN POR LOS RECURSOS NATURALES

China tiene intereses ocultos en el conflicto de Ucrania

Antes de que la crisis gubernamental azotara Ucrania y que Rusia se anexionara la península de Crimea, el gobierno de Xi Jinping tenía en marcha una serie de acuerdos bilaterales con el país que le garantizarían por años el acceso a tierras cultivables y a recursos minerales estratégicos y una posible puerta de entrada para expandirse comercialmente al resto de los países europeos

Por su interés, recuperamos el estudio que hizo el Coronel Pedro Baños al respecto.

China tiene intereses ocultos en el conflicto de Ucrania

A estas alturas nadie duda que la delicada coyuntura que padece Ucrania es producto –sin contar las circunstancias endógenas- de un complejo conjunto de intereses geopolítico-económicos, en el que los actores principales, además de la propia Ucrania, son Rusia, EEUU y la Unión Europea.

Pero, como sucede en todos los conflictos, cuando se profundiza en la valoración de la cuestión se percibe con nitidez que la realidad presenta muchas más caras y aristas, a algunas de las cuales no se las acostumbra a prestar la misma atención por parte de los medios de comunicación generalistas.

Así, una de las facetas más ignoradas es el papel representado por China en este escenario. Se ignora las pérdidas, las desventajas y los riesgos que también le están causando al gobierno chino las consecuencias de la violencia desatada en este país centroeuropeo.

 

China busca controlar las tierras más fértiles del mundo 

China, que con el 25% de la población mundial tan sólo dispone del 7% de las tierras cultivables de mundo, se ve abocada a la necesidad de obtener recursos alimenticios para sus ciudadanos allí donde puede o le dejan, sea en África, Asia u Oceanía. Éste ha sido el caso con Ucrania, donde ha procurado hacerse con algunas de las consideradas como las tierras más fértiles y productivas del mundo.

Las conocidas como tierras negras ucranianas son un tipo de suelo extremadamente rico en humus, potasio y fósforo, entre otros compuestos. Tanto es así que no suelen requerir el empleo de fertilizantes, por encontrarse éstos de forma natural, lo que implica una altísima rentabilidad, estando por ello consideradas entre las tierras más fértiles del mundo. Se calcula que al menos la tercera parte de todas las tierras negras del mundo se encuentran en Ucrania.

Además, las tierras ucranianas no son únicamente conocidas por su enorme capacidad de producción de cereales, sino que también son uno de los centros básicos mundiales de la producción del azúcar, por no mencionar el extensivo cultivo de la planta de la colza, para ser empleada como biocombustible.

Ya en 2012, el gobierno chino, a través de su Banco de Exportación e Importación, prestó 2.400 millones de euros a Kiev para el fomento del desarrollo agrícola ucraniano. La clave en esta operación era que China no pedía la devolución en divisas, sino en maíz. Ucrania es el tercer exportador mundial de maíz - y el sexto de trigo-, pero los expertos coinciden que su potencial es muchísimo mayor, en especial con la aplicación de las últimas tecnologías.

En la misma línea, un año más tarde, Ucrania procedía a alquilar, durante 50 años, a una empresa estatal china, por importe de unos 2.100 millones de euros, nada menos que tres millones de hectáreas de tierras cultivables, casi un 10% de toda la superficie cultivable ucraniana, cuya producción sería vendida a precios prestablecidos. Para China era todo un hito, pues nunca había podido hacerse con semejante volumen de tierras en ningún otro país, y mucho menos de tal altísima calidad.

Así las cosas, cuando a finales de 2013 comienza la conflictividad, ya estaban en producción unas 100.000 hectáreas en la región de Dnipropetrovsk, en el centro de Ucrania.

El problema ahora es que la inestabilidad surgida en Ucrania ha provocado que las mencionadas tierras alquiladas por China hayan quedado en zona de mayoría prorrusa, por lo que, hasta que no se dirima la confrontación, la incertidumbre es absoluta.

Por otro lado, en este enmarañado escenario, China no ignoraba que tenía que enfrentarse con las grandes empresas estadounidenses del sector, igualmente ávidas de controlar tan suculento y apetecible mercado alimenticio, como son Monsanto y Cargill, y que ya habían maniobrado hábilmente para hacerse con un control significativo de los frutos de las tierras ucranianas8.

 

Ucrania tiene el 5% del total de los recursos naturales del planeta

Sector minero

China, preocupada por mantener su ritmo de producción industrial, precisa, además de energía, de un suministro permanente de recursos minerales, especialmente de los más críticos o estratégicos.

En su búsqueda permanente de nuevos suministradores, Ucrania ofrecía una posibilidad prácticamente inigualable, pues no en vano se estima que el subsuelo de este país aloja más de 200 minerales distintos, distribuidos en unos 20.000 yacimientos, de los que no están preparados para su explotación ni la mitad. Se estima que las tierras de Ucrania, que apenas significan el 0,4% de superficie del planeta, cuentan con al menos el 5% del total de los recursos naturales del mundo.  

Entre estos minerales, destacan los empleados en la producción de acero, como el manganeso –actualmente Ucrania produce el 10% del mundo-, o el vanadio. Otro caso sobresaliente es el del lignito, que puede ser empleado para producir petróleo sintético, cuyas reservas se calculan superan los 3.000 millones de toneladas, y eso tan sólo en la cuenca carbonífera de Dnipropetrovsk.

Así mismo, los estudios geológicos apuntan que las tierras ucranianas alojan importantes depósitos de uranio, siendo uno de los principales del mundo el localizado en la región de Kirovogrado.

También son muy prometedores los yacimientos de cobre, la mayoría todavía en proceso de exploración. Y tampoco parecen desdeñables los depósitos de oro, plomo, zinc, diamantes, platino, titanio, niobio, tantalio, zirconio, níquel, magnesio, grafito, azufre, yeso, estroncio, granito15 o ámbar, por tan sólo citar algunos de los más relevantes.

En resumen, todo un tesoro demasiado relevante para ser dejado en manos chinas, como Pekín teme que fue el planteamiento por parte de sus grandes competidores económicos, léase la Unión Europea y EEUU.

Sector de la defensa

Los últimos años, China y Ucrania habían alcanzado una serie de acuerdos en el campo de la defensa. El más llamativo fue la venta del primer, y de momento único, portaaviones con que cuenta la Armada china, pero también se puede destacar el suministro de motores de aviación y aeronaves militares.

De momento, esta específica relación comercial está en suspenso, a la espera de la evolución de los acontecimientos. En caso de que Ucrania definitivamente se pase al bando de la Unión Europea, Pekín teme que se impida a Kiev continuar con esta cooperación militar.

Sector tecnológico

Consecuencia de su herencia soviética y de su posición destacada en el contexto de la extinta URSS, la industria ucraniana se encuentra muy avanzada en algunos de los sectores tecnológicos que más interesan a China, como es todo lo relacionado con la exploración espacialUcrania es uno de los cinco países más destacados del mundo en este campo, al que Pekín está volcando grandes esfuerzos-, la aeronáutica –amplia experiencia en la construcción de aviones de transporte estratégico, como los Antonov Ruslan y Mria-, o la energía nuclear.

 

Compras millonarias 

El cambio de gobierno ucraniano dejó a China inmersa en la incertidumbre y a la expectativa de la evolución de los acontecimientos para valorar qué camino debe tomar y cuáles partes apoyar.

No se debe olvidar que, a primeros de diciembre de 2013, cuando comenzaban las protestas callejeras, el entonces presidente Yanukovich acordó una veintena de conciertos con China, que le hubieran supuesto una importantísima inversión y transferencia de divisas a Ucrania.

Entre otras cosas, se firmó un acuerdo por el que, a partir de 2015, la banca estatal china iba a prestar al gobierno de Kiev 12.000 millones de euros para construir viviendas.

Otros 10.500 millones de euros estaba previsto que fueran destinados a Crimea, lugar de destino del fruto de las tierras cultivables alquiladas, donde se construiría un puerto de aguas profundas en el que embarcaría el grano con destino a China, y hasta donde llegaría una línea férrea procedente del centro de Ucrania, también levantada con capital chino.

Paralelamente, China se comprometía a proveer a la banca estatal ucrania con 4.000 millones de euros en su divisa –renminbi-, al objeto de que las transferencias comerciales de realizaran en dicha moneda, lo que, sin duda alguna, hubiera causado un grave y directo perjuicio a EEUU.

 

Futura situación en Crimea

Con independencia de cuál sea el resultado final de este conflicto que tiene por escenario el territorio ucraniano, nada apunta a que Rusia vaya a permitir que Crimea retorne a Ucrania.

Por ello, China, para mantener sus intereses, está obligada a negociar con Rusia la construcción del planeado puerto de aguas profundas en dicha península, como punto de atraque de los barcos que transporten los frutos de las tierras ucranianas hasta suelo chino.

Algunos analistas estiman que, en caso de que finalmente las autoridades ucranianas no consideraran oportuno, por su propia opinión o por imposición externa, continuar con las negociaciones o respetar los acuerdos previos firmados con China por parte del gobierno Yanukovich, las inversiones que Pekín tenía previsto realizar desde la zona central de Ucrania, donde se encuentran las tierras cultivables, hasta la península de Crimea, se podrían desviar hacia territorio ruso, implicando, con un coste aproximado de 1.000 millones de euros, la construcción de un puente, un túnel y un vía férrea a través del estrecho de Kerch, que igualmente finalizaría en el puerto de Crimea. A través de estas vías de comunicación se importarían productos agrícolas y ganaderos rusos, como vía alternativa compensatoria a la ucraniana.

 

China negociará con el ganador

Sin comprometerse en exceso con ninguna de las partes actualmente implicadas, como demuestra su prudencia a la hora de no efectuar las declaraciones sólidas que le corresponderían como potencia en auge y miembro permanente del Consejo de Seguridad de ONU, Pekín procederá a intentar negociar con aquellas que resulten vencedoras en esta contienda geopolítica.

Incluso no sería de extrañar que, llegado el caso, Pekín decidiera apoyar manifiestamente al gobierno ucraniano en su proceso de integración en la Unión Europea, proporcionándole ayudas económicas y técnicas, siempre y cuando Kiev se comprometiera formalmente a servir de nexo de unión para la inmersión económica de China en el mercado europea, como punto preferente de entrada de productos chinos en el continente europeo.

Una estimación final, a tenor de lo expuesto anteriormente, podría ser que Pekín pueda haber percibido que, en los acontecimientos acaecidos en suelo ucraniano ha habido intereses internacionales que han ido no sólo contra Rusia, sino también contra su propio país, con la finalidad de evitar su asentamiento en el mismo corazón de Europa, de impedir esa incursión que le hubiera podido significar hacerse con el control de una parte importante de los riquísimos recursos ucranianos, e incluso utilizar Ucrania como cabeza de puente para expandirse comercialmente al resto de los países europeos.

 

Fuente: Extracto del artículo "CHINA, LA QUINTA PATA DEL INESTABLE BANCO UCRANIANO" del especialista en geopolítica Pedro Baños. publicado en: Instituto Español de Estudios Estratégicos 

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