Lunes. 20.11.2017 |
Instituto de Estrategia S.L.P.

LA JUVENTUS DE DANI ALVES REMATA AL MONACO

Daniel I de Turín

Daniel I de Turín

La Juventus se ha clasificado por novena vez en su historia para una Final de la UEFA Champions League. Ha sido a costa del Monaco y, en buena medida, por la diferencia de experiencia. Por el saber estar y por saber reaccionar ante las adversidades en unas Semifinales de esta competición tan dura. Estas pasarán a la historia como las Semifinales del “Dani Alves extremo”. Fuera de posición, dio dos asistencias en la ida y ayer se inventó el gol de Mandžukić, además de marcar un golazo de volea a la salida de un córner. La conexión de Alves con Higuaín fue clave la semana pasada, pero ayer su socio fue otro de los pocos bianconeri que, como él, saben lo que es ganar la Champions. Su sapiencia se transmite entre una plantilla que se ha visto en mil batallas pero no las ha ganado todas, sea con la bandera juventina o con la italiana. Ese es el plus de competitividad que le aportan a una Juve recompuesta tras la Final de Berlín y que quiere quitarse la etiqueta de ‘pierdefinales‘. Y es este savoir-faire lo que más contrastó con respecto al Monaco anoche en el Stadium. La inocencia defensiva de los jóvenes (y no tan jóvenes) monegascos no se consiente en estas alturas de competición. El rival la penaliza. Y la Vecchia Signora, de nuevo demostrando que es Vecchia y sabia, la penalizó. Si se había cebado con Bakayoko en la ida, ayer lo hizo con Jemerson y Glik. El Monaco tiene un ataque productivo y por eso Mbappé se convirtió en el futbolista más joven que marca en una Semifinal de Champions. A sus 18 años y medio acabó con una racha bianconera de 11 horas y media sin encajar en esta competición. Pero eso no bastó. La Juventus ya está en Cardiff. La Juventus ya mira hacia el Calderón.

Allegri, prudente como de costumbre, repitió anoche el esquema flexible del Louis II. Andrea Barzagli volvió a ejercer de “hombre extra” en la defensaSi la Juventus mandaba, era un lateral derecho sin profundidad para que Alves, desde la zona de extremo, no tuviera que bajar y pudiera volver a marcar diferencias en ataque. Si se venía el Monaco, Barzagli era el tercer central junto a Bonucci y a Chiellini, para que Alves ejerciera de carrilero y ayudara frente a Mbappé. En el 4-2-3-1 de Allegri solo cambió un jugador respecto a la ida: Khedira, que se perdió el partido de ida por sanción. Eso sí, el alemán sufrió una lesión muscular en la parte trasera del muslo derecho a los 10 minutos, con lo que Marchisio (el único cambio de Allegri respecto al once de Mónaco) entró a jugar el partido casi entero. En el Monaco, Jardim vio condicionados sus planes por la lesión de Nabil Dirar en el calentamiento. El técnico portugués le puso un espejo delante a la Juventus copiando su mecanismo del “defensor extra”. Su hombre extra también iba a ser un central italiano incrustado como lateral derecho: Andrea Raggi. Mendy, inicialmente suplente, entró en el once como lateral izquierdo mandando a Sidibé a la posición de extremo derecho (a lo Dani Alves). Esa no iba a ser la única variación del Monaco respecto a la ida. También cambió la estructura de su centro del campo: Bakayoko fue el único pivote contra Dybala; porque por delante jugarían Moutinho y Bernardo Silva frente a Marchisio y Pjanić. Es decir: 4-1-4-1 con Mbappé tirado a la banda izquierda, quitándole el sitio a Lemar. Con el recuerdo de que Mbappé desapareció en la ida cuando Jardim lo tiró a la izquierda, la propuesta del portugués parecía arriesgada y contraproducente. A posteriori, se puede certificar que no funcionó del todo.

Allegri, prudente como de costumbre, repitió anoche el esquema flexible del Louis II. Andrea Barzagli volvió a ejercer de “hombre extra” en la defensaSi la Juventus mandaba, era un lateral derecho sin profundidad para que Alves, desde la zona de extremo, no tuviera que bajar y pudiera volver a marcar diferencias en ataque. Si se venía el Monaco, Barzagli era el tercer central junto a Bonucci y a Chiellini, para que Alves ejerciera de carrilero y ayudara frente a Mbappé. En el 4-2-3-1 de Allegri solo cambió un jugador respecto a la ida: Khedira, que se perdió el partido de ida por sanción. Eso sí, el alemán sufrió una lesión muscular en la parte trasera del muslo derecho a los 10 minutos, con lo que Marchisio (el único cambio de Allegri respecto al once de Mónaco) entró a jugar el partido casi entero. En el Monaco, Jardim vio condicionados sus planes por la lesión de Nabil Dirar en el calentamiento. El técnico portugués le puso un espejo delante a la Juventus copiando su mecanismo del “defensor extra”. Su hombre extra también iba a ser un central italiano incrustado como lateral derecho: Andrea Raggi. Mendy, inicialmente suplente, entró en el once como lateral izquierdo mandando a Sidibé a la posición de extremo derecho (a lo Dani Alves). Esa no iba a ser la única variación del Monaco respecto a la ida. También cambió la estructura de su centro del campo: Bakayoko fue el único pivote contra Dybala; porque por delante jugarían Moutinho y Bernardo Silva frente a Marchisio y Pjanić. Es decir: 4-1-4-1 con Mbappé tirado a la banda izquierda, quitándole el sitio a Lemar. Con el recuerdo de que Mbappé desapareció en la ida cuando Jardim lo tiró a la izquierda, la propuesta del portugués parecía arriesgada y contraproducente. A posteriori, se puede certificar que no funcionó del todo.

Las imprecisiones, las cesiones de espacios y la inseguridad de la defensa de Jardim –quién hubiese escrito esto en las últimas dos temporadas– acabaron con el Monaco. Raggi, el jugador de campo más veterano ayer (32), se contagió de los errores de sus jóvenes compañeros de zaga. Incluso Mandžukić descolgaba balones aéreos en su zona pese a que Sidibé bajaba en su rescate. El Monaco empezó a ser víctima de una paradoja: tenía que preocuparse de no encajar más a la vez que de remontar. La Juventus atacó oliendo la sangre en esos minutos e intentó sentenciar la eliminatoria. Quizá esa vocación ofensiva fue la que hizo que Alves perdiera por una vez a Mendy y este tuviera la ocasión más clara del Monaco en el primer tiempo. A los 41 minutos, un disparo cruzado del lateral internacional francés fue desviado a córner por un Chiellini que llegaba con mala trayectoria al balón y encimado por Falcao. El Monaco creía que la Juventus cometería más despistes como ese. Pero justo al borde del descanso, fueron ellos los que se despistaron. Un saque de esquina derivó en el 2-0 en contra: Subašić despejó el servicio de Pjanić pero la pelota le cayó a un Alves que la remató con la derecha y sin dejarla caer. Golpeo de volea y golazo para sentenciar el que ha sido y será recordado como el cruce de Dani Alves.

En el segundo tiempo sucedieron muchas cosas que recordaron a la ida del Louis IIDe nuevo, con una derrota por 2-0, Jardim tenía que reaccionar. Su centro del campo con Silva y Moutinho de interiores (o mediapuntas) no funcionó y Mendy, titular por casualidad, no estaba para 60 minutos –su ausencia en la ida, definitivamente, fue por problemas en los isquiotibiales–. Por ello, Mendy fue el primer sustituido. Pero salió por Fabinho, para reconstruir la medular. Bakayoko se pegó a Fabinho para frenar a Pjanić y a Dybala. Sidibé (diestro) se fue al lateral izquierdo, como en la ida, para dejarle a Bernardo Silva esa banda derecha de la que parte siempre en sus jugadas Robbenianas. Ante tal medida de protección monegasca y viendo el global de 4-0, Allegri sentó a Dybala pensando en la Roma y metió a Cuadrado de segundo punta; una nueva amenaza fresca para el fresco Fabinho. El Monaco quería venirse arriba con balón, pero tuvo el mismo problema que en la ida: por un lado, un lateral ya desacostumbrado a jugar a pie cambiado (Sidibé), y por el otro, un lateral que no es lateral (Raggi). Así, el Monaco no se sabe propulsar con la pelota. Y la Juventus llegó a quitarle por momentos la iniciativa en el juego.

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¿Cómo reaccionó el Monaco? Pues igual que en la ida: aferrándose a Mbappé. Si la Juve reacciona apelando al colectivo ante las adversidades, el Monaco tuvo que hacerlo entregándose a un adolescente que vive su primer año como profesional. Todos le daban la pelota para que testase al máximo ese mecanismo juventino del “hombre extra”. Barzagli y Alves le frenaron bien en defensa posicional. Pero a la Juventus se le escapó en un córner. Y en ese córner, Moutinho condujo pegado a la línea de fondo y le dio un pase de la muerte a Mbappé. Así le metió a Buffon el gol que el veterano guardameta le había negado en los 160 minutos previos de eliminatoria. Entró en la historia como el goleador más joven de cualquier Semifinal de Champions. Nuevo mérito que añadir a su aún corto currículum.

Pero el Monaco no pudo hacer más. Jardim repitió la medida extrema de la ida: colocar a 3 delanteros metiendo a Germain, después incluso de haber incorporado a Lemar (que entró en derecha pero luego se fue a la izquierda dejando coja en ataque la banda de Raggi, que apenas subía). Por su parte, la Juve reaccionó igual que la ida y transformó su esquema en el mismo 5-4-1 de la ida. De esta forma, volvió a secar a un Monaco que se difuminó en el juego subterráneo.

Glik convirtió su frustración mal llevada en un pisotón sobre la rodilla izquierda de Higuaín. El ex del Torino, desbordado emocionalmente por el partido y por sus errores, quiso sacar del encuentro al Pipa aprovechando que el árbitro no le miraba. Pero no solo sacó al argentino sino que sacó a casi todos los futbolistas de ambos conjuntos. Mandžukić quiso tomarse la justicia por su cuenta, las faltas duras aumentaron y apenas hubo fútbol en los últimos 10 minutos. Lo más rescatable fue que Allegri, precavido, refrescó la demarcación de “hombre extra” con la entrada de Benatia por Barzagli a los 85 minutos, por si Mbappé se atrevía a empatar el partido por orgullo. Buffon ya le había denegado otro gol justo antes del córner del 2-1 y Buffon pudo vivir tranquilo gracias a su defensa en los últimos compases. Delante tuvo a poco Monaco para tanto colectivo bianconero. Y es que la Juventus que va a Cardiff es una Juve equilibrada, que no defensiva; y que luce como equipo, no como suma de individualidades. Intentará alzar la Champions en Gales tras haber perdido las cuatro últimas Finales disputadas en la competición. Enfrente tendrá a un equipo madrileño. Será el último desafío del curso para la Juventus de Allegri.

juve celebracion

Fuente: Marcador Internacional. Leer artículo original aquí: David Fernández: "La Juventus de Dani Alves remata al Monaco".

Daniel I de Turín
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