Martes. 22.05.2018 |
Instituto de Estrategia S.L.P.

ENTREVISTA A JUAN CARLOS SOSA AZPURÚA, OPOSITOR VENEZOLANO

"Venezuela necesita una intervención militar extranjera para acabar con Maduro, es la única opción"

Juan Carlos Sosa Azpurúa, empresario y abogado, es uno de los más antiguos opositores al régimen venezolano: formó parte del equipo que presentó la primera demanda contra Hugo Chávez ante el Tribunal de La Haya. Desde entonces, ha denunciado incansablemente las tropelías de Chávez y de su sucesor, Nicolás Maduro. Sin embargo, también es consciente de los errores de la oposición. José María Ballester entrevista en exclusiva para Instituto de Estrategia a Juan Carlos Sosa Azpurúa, quien responde acerca de los últimos acontecimientos en el país caribeño.

"Venezuela necesita una intervención militar extranjera para acabar con Maduro, es la única opción"

-¿Cómo valora la crisis diplomática entre España y Venezuela? 

-Es un punto de inflexión importante. España es parte de nuestra identidad como nación. Compartimos demasiados vínculos.  La ruptura de relaciones diplomáticas es un indicativo del cómo el régimen castro-chavista que destruye al país, también ha tenido como objeto mancillar los pilares fundamentales que explican nuestra identidad como sociedad, nuestros principios y valores, todo aquello que hizo de Venezuela un destino atractivo para aquellos que huían de las guerras y las dictaduras. 

-A partir de ahora…

-…es clave que España se convierta en un motor de conciencia sobre nuestra tragedia, y promueva -como de hecho ya lo están haciendo algunas personalidades relevantes- que el resto de Europa se pronuncie categóricamente contra el régimen tiránico, lo desconozca y procedan a retirar a sus embajadores, hasta que se produzca un cambio de sistema, que le abra la ventana a la Libertad. 

-¿Qué consecuencias puede tener este episodio a corto plazo?

-Como dije anteriormente, pienso que España debe promover que los países miembros de la Unión Europea se expresen públicamente condenando al régimen castro-chavista, como un sistema que promueve el narcotráfico y el terrorismo internacional. El problema venezolano es una tragedia con ramificaciones mundiales, y el planeta no puede darse el lujo de ignorarlo o subestimarlo. 

-¿La tragedia es el régimen?

-El régimen que encabeza esa marioneta, movida desde Cuba, que se llama Nicolás Maduro, es una mafia destructiva, que ha permitido que la ETA, el Hizbulá, el fundamentalismo islámico, y los carteles que lideran las principales rutas mundiales del narcotráfico, establezcan células en Venezuela, guaridas protegidas militarmente, que les permiten tener aquí una suerte de Paraíso, para esconderse, para adoctrinar a la juventud venezolana y conseguir nuevos adeptos, y, por supuesto, para comandar sus operaciones delictivas con total impunidad.

-¿Forma parte la crisis con España de esta espiral de impundad?

-La ruptura con España es una muestra de cómo estos desalmados no respetan nada, ni siquiera la nación que nos proveyó de cultura, de un idioma, de una religión y de todo un universo de tradiciones. Ahora España debe comprender que su relación con Venezuela va mucho más lejos que una simple relación bilateral entre dos países. España es parte de nuestro Adn nacional, y por tanto debe asumir el liderazgo europeo para contribuir al rescate de la Libertad en Venezuela. Me da la impresión de que esto ya está sucediendo, y me contenta mucho.  

-Parece que esta vez Estados Unidos -a través de su Secretario de Estado-, los países de la Unión Europea –el último en pronunciarse ha sido el presidente Macron- y países latinooamericanos como Argentina están a favor de estrechar el cerco sobre Venezuela. ¿Le da credibilidad a este cambio de postura? ¿O es una pose más?

-No creo que se trate de una pose. Los países civilizados han comprendido que en Venezuela la Libertad está secuestrada. Destruyeron la democracia para sustituirla por un teatro, que proyecta un show de ilusiones, donde cada cierto tiempo se convoca una estafa con el nombre de elecciones, para maquillar a la tiranía y hacerla potable para el mundo.

 -El show de ilusiones sigue funcionando.

-Creo que esa pantomima ya no funciona. La gesta juvenil del año pasado -donde tantos jóvenes fueron acribillados por los asesinos del régimen-  y el reciente ajusticiamiento criminal de Óscar Pérez y su grupo (incluyendo una mujer embarazada), fueron la gota que derramó el vaso. Se hace imposible seguir volteando la mirada o creando realidades fantasiosas. Lo ocurrido es sencillamente inaceptable, y demostró en colores fosforescentes la profunda maldad del régimen que secuestra a Venezuela. Esa maldad ha penetrado todas las instituciones otrora democráticas, para convertirlas en órganos operativos del crimen organizado que dirige el régimen castro-chavista de Maduro. 

-Para intentar cambiar esa realidad, es crucial la postura de Estados Unidos. ¿Qué ha cambiado con la Administración Trump?

-Estados Unidos ha comprendido esta realidad.  La nueva Administración estadounidense no tiene ninguna intención de continuar esa política blandengue del gobierno anterior, que buscaba amistad con tiranos. El presidente Trump ha sido categórico en reafirmar su compromiso con la Libertad, y ha manifestado su intención de luchar para que Venezuela se libere. Hace unos meses, asomó la posibilidad de una intervención militar, que facilitara las cosas. Seguidamente envió al vicepresidente Mike Pence a una gira de sondeo por Latinoamérica. 

-¿Cómo se ha interpretado ese nuevo enfoque en Latinoamérica?

-En ese entonces, todavía no se comprendía a nivel regional que todas las demás puertas están cerradas y que la única forma de liberar a Venezuela es a través de una coalición militar, de carácter humanitario, que asome los dientes para que los criminales que destruyen a Venezuela y fomentan el terrorismo mundial, sean obligados a entregar el poder y ponerse a Derecho. Pero con los meses, esa opción, que antes se rechazaba, comienza a tener adeptos importantes. 

-¿Bastarán las sanciones económicas y penales?

 -Son fundamentales para cercar al régimen, pero no son suficientes. Hay que recordar que estos sujetos pueden conseguir fondos a través de sus operaciones delictivas y en los mercados negros. Al fin y al cabo, el ISIS lograba vender el petróleo y financiar su guerra con las resultas de esa venta. Maduro consigue fondos de muchas formas alternativas: venta de recursos naturales (petróleo, oro, coltán…); narcotráfico, entrega de territorio…) Y al controlar el sector militar (algo que fue el objetivo primordial del régimen), es simplemente imposible derrotarlo, a menos que se logre esta coalición internacional. 

-Así las cosas…

-…es fundamental que Estados Unidos continúe cercando al régimen por todos los ángulos posibles, y afiance su convicción de intervenir usando todos los medios necesarios. En este sentido, el Secretario de Estado, Rex Tillerson, pronto iniciará una gira para seguir tanteando posibilidades.

-¿Y Europa?

- Creo que es momento que Europa, liderada por España, se una a ese esfuerzo y comience a articular procedimientos que faciliten esa coalición que se necesita. Es importantísimo que el presidente de Francia también se manifestara públicamente. 

-¿Cuál sería el papel de Latinoamérica?

-Ahora toca a los líderes latinoamericanos comprender que sin la coalición internacional jamás se logrará la libertad de Venezuela. Esa tarea de convencimiento ya comenzó a desarrollarse, y pienso que puede ser muy exitosa. Afortunadamente contamos con el liderazgo del Secretario General de la Organizaciones de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, que ha sido valiosísimo para nuestra lucha. Si logramos que el Grupo de Lima, Almagro, Estados Unidos, y la Unión Europea se unan en una coalición pro libertad de Venezuela, estoy seguro lograremos el objetivo. 

-Bien, pero cualquier iniciativa internacional será vana si la oposición venezolana no permanece unida. Y se está fracturando según avanzan los días.

-Es fundamental que se comprenda que Venezuela tiene enemigos infiltrados en los partidos políticos de oposición. Y que esos partidos infiltrados por el régimen han estado obstaculizando la articulación de una estrategia exitosa de liberación. Son los que promueven las farsas electorales, los que legitiman el Golpe de Estado, dado por ese fantoche que llaman Asamblea Nacional Constituyente (ANC); y los que le han pedido a Washington que no sancione a los criminales que comandan el régimen.

-¿Existe alguna fórmula para recomponer la unidad de la oposición?

-Si se trasciende ese teatro de ilusiones, creado por esos partidos infiltrados, y se escuchan las genuinas voces de oposición (reunidos sinérgicamente en el grupo Soy Venezuela), entonces será posible crear un poderoso frente unitario, que sea capaz de tomar las riendas del país, una vez se logre su liberación.  La idea es reivindicar el mandato del 16 de julio de 2017 [Día en que se celebró la consulta popular convocada por la Asamblea Nacional, entonces controlada por la oposición]. Ese mandato, dado por casi ocho millones de venezolanos (mayoría electoral indiscutible), ordenó desconocer la autoridad del régimen y crear un gobierno de unidad nacional, que permita una transición hacia la democracia. Ese debe ser el reto de la coalición internacional que debemos crear. 

-En relación con las elecciones convocadas por Maduro: ¿qué opina de los dos partidos que han aceptado participar en los comicios convocados por la ANC?

-Esos partidos han demostrado perseguir intereses ajenos a la libertad de Venezuela. Son expertos en cohabitar con el régimen. Su objetivo, todos estos años, ha sido fortalecer su clientelismo y repartirse el pastel, en una fiesta que siempre tiene como anfitrión al narco régimen que secuestra al país. Hay que recordar que estos narcos tienen casi dos décadas en el poder. A partir de allí, han corrompido todo lo que han podido tocar. Sería muy cándido pensar que una mafia, que maneja arbitrariamente recursos cuasi infinitos, no iba a penetrar las filas políticas de oposición para lograr controlarlas y hacerlas parte de su juego. 

-La división de la oposición por parte el chavismo ya es una costumbre arrraigada.

-Desde el año 2000, cuando se hicieron elecciones presidenciales, el régimen logró que el candidato “opositor” fuera uno de sus más leales soldados: Francisco Arias Cárdenas. Ese sujeto logró engañar al país. Le decía “asesino” a Chávez en sus mítines y entrevistas televisivas. Más tarde se demostró que todo había sido un show. Pero también se develó la estrategia del régimen. Su objetivo era controlar todo el tablero de juego, que las finchas blancas y negras fueran movidas por la misma mano. 

-¿Y qué decir de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que hasta ahora ha sido la coalición opositora más sólida?

 -La MUD fue infiltrada desde sus inicios, y por eso sus decisiones nunca han puesto en jaque mate al régimen. Todo lo que han hecho es cohabitar, cogobernar y ponerle un velo a la cara monstruosa de la mafia que secuestra al Estado. Ha sido una oposición hecha a la medida, para garantizar la permanencia indefinida del régimen en el poder. Afortunadamente, ya el país está abriendo los ojos. Y quizás esa burla que están haciendo esos dos partidos, al inscribirse en esa farsa electoral, convocada por el órgano que dio el Golpe de Estado (la ANC), sea la daga final que se le clave al corazón de la mentira.   

- ¿Servirán de algo estas elecciones?

-Solo para fortalecer al régimen y hacer mucho más difícil la lucha por la Libertad. A menos que nadie participe en ellas (salvo el 5% que apoya al régimen y los fantasmas que crea el organismo electoral), y cuando Maduro sea proclamado presidente, el Mundo entero lo desconozca y se active la coalición internacional para defenestrarlo. 

-En una de sus últimas intervenciones difundidas en las redes sociales, da a entender que el petróleo sigue manteniendo al régimen. ¿Hasta cuándo?

-Hasta siempre. El reservorio venezolano es prácticamente inagotable y bastan unos cientos de miles de barriles para mantener activo el aparato del Estado. Si a eso se suman las actividades delictivas (narcotráfico, tráfico de armas, y venta de diversos recursos naturales en los mercados negros), este régimen puede sobrevivir cualquier embate provocado por sanciones internacionales. Por eso es vital la coalición que mencionamos. 

- ¿Qué no se ha hecho y se debería hacer para poner al régimen contra las cuerdas?

-Solamente la creación de la coalición internacional, de la mano de una genuina oposición en Venezuela, serán capaces de derrotar al régimen. Las demás alternativas: sanciones, elecciones, etc., deben ser descartadas como mecanismos liberadores. 

- ¿Por qué el régimen aguantó durante las protestas del pasado mes de julio?

-El régimen estaba totalmente cercado. Teníamos el apoyo de los países más poderosos del mundo, y la población venezolana estaba en las calles, exigiendo la caída del régimen y la conformación de un gobierno de unidad nacional, que facilitara una transición a la democracia. Pero el país no contó con la traición, que le haría algunos de los principales partidos políticos de oposición. Estos partidos les dieron la espalda a las luchas de calle, y al mandato expreso de la población, articulado en una de las más hermosas demostraciones de organización que se han visto en los tiempos modernos, en cualquier país que se considere. 

-No fue por la falta de movilización popular.

Venezolanos en todo el planeta nos organizamos para llevar a cabo un plebiscito, donde categóricamente se desconocía al régimen como autoridad legítima, y se exigía la conformación inmediata de un gobierno de unidad nacional. Pero se activó también eso que mencionábamos antes.  La infiltración del régimen en la Asamblea Nacional y en la MUD, hizo que, a los pocos días de celebrado el Plebiscito, la MUD lo desvirtuara, cambiando el rumbo completamente, hacia la dirección que conduce a la esclavitud. 

La Asamblea Nacional – de mayoría opositora -  se diluyó voluntariamente. Y los partidos políticos decidieron avalar el fraude electoral, cometido por la Asamblea Constituyente (ANC), inscribiéndose para unas elecciones regionales convocadas por ese fantoche de ANC, y envenenando las coordenadas de la lucha. Al final, todos los muertos de las protestas solo sirvieron para que la MUD los utilizara como ficha de negociación, para satisfacer sus intereses clientelares. Fue trágico. Se trata de una traición a lo más sagrado.  

- ¿Por qué insiste de forma reiterada en la necesidad de una intervención militar extranjera?

-Hay que recordar que Simón Bolívar recurrió a esa ayuda para lograr la independencia de Venezuela. Sin esa ayuda, Europa sería nazi. Sin esa ayuda, decenas de países estarían hoy condenados a los peores infiernos. 

- ¿Cree que esta opción es realista?

-Por supuesto. No existe otra salida a este terrible laberinto. 

"Venezuela necesita una intervención militar extranjera para acabar con Maduro, es la única opción"
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