Martes. 17.09.2019 |
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Armas para todos, caza libre y sin multas: así es el Brasil de Bolsonaro

FOTO: EFE
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Las propuestas del presidente Jair Bolsonaro, desde facilitar el acceso a armas de fuego a retirar los radares de tráfico, están generando controversia en Brasil

Armas para todos, caza libre y sin multas: así es el Brasil de Bolsonaro

"La educación sufre recortes del 30%, pero los niños podrán frecuentar las clases de tiro”. Este es el titular que la publicación satírica Sensacionalista, equivalente al español El Mundo Today, dedicaba al nuevo decreto del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. El nuevo texto legislativo autoriza el porte de armas de fuego a varias profesiones "en riesgo", entre ellas políticos, camioneros y periodistas. En suma, más de 19 millones de personas podrán circular libremente con armas, según la estimación del Instituto Sou da Paz.

Bolsonaro cumplió la promesa que hizo a sus seguidores durante la campaña electoral de facilitar el acceso a las armas con un polémico decreto promulgado la semana pasada, que también incluye a abogados, agentes de tránsito, personas de áreas rurales y empleados de empresas de transporte de valores. "Siempre dije que la seguridad pública comienza dentro de casa", aseguró el mandatario en una ceremonia en el Palacio del Planalto, jaleado por los legisladores de la llamada "bancada de la bala", compuesta por expolicías y exmilitares, que festejaron la medida fingiendo tener pistolas en sus manos.

Muchos creen que esto no hará sino agravar el problema de violencia en Brasil, que cuenta con 17 de las 50 ciudades más violentas del mundo, según cifras de la organización civil mexicana Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal (CCSPJP).

“Me parece una medida irresponsable. Me temo que no se llevarán a cabo muchos controles. El clima de inseguridad va a crecer y pueden aumentar incluso los tiroteos en las escuelas", reflexiona Vanessa, profesora de Geografía en un colegio público, recordando el asesinato de ocho personas en un instituto de São Paulo el pasado mes de marzo. “Mi mayor miedo es que las personas empiecen a pelearse en el tráfico y acaben matándose”, añade la masajista Jordana. No lo dice por decir. La semana pasada, un motero mató a tiros a un hombre de 50 años en una discusión de tráfico en Río de Janeiro.

 

Liberar armas de fuego

Los expertos respaldan esta percepción de riesgo y aseguran que la medida de Bolsonaro acaba de facto con el Estatudo de Desarme de 2003, una ley federal que buscaba reducir la tenencia de armas entre la población. “Es la crónica de una muerte anunciada. En la práctica, este decreto vuelve a liberar las armas en Brasil”, señala Rafael Alcadipani, experto en seguridad pública y profesor de la Fundación Getúlio Vargas.

El decreto ha sido desafiado por varios juristas, incluyendo críticas de la Fiscalía General, por lo que la Cámara de los Diputados debe ahora analizar la constitucionalidad de la ley. La jueza del Tribunal Supremo Federal, Rosa Weber, concedió un plazo de cinco días para que el presidente y el Ministerio de Justicia expliquen las razones y detalles del decreto.

“En Brasil más del 70% de las víctimas de la violencia intencional fueron asesinadas con armas. Hay una fuerte relación, comprobada estadísticamente a nivel mundial, entre el volumen de armas de fuego en circulación y la incidencia de los homicidios dolosos”, explica a este periódico João Traiano, politólogo de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (Uerj) e investigador del Laboratorio de Análisis de la Violencia (LAV). Por ejemplo, el experto destaca que la mayor presencia de armas en los hogares tiene una fuerte correlación con más feminicios. En Brasil, el año pasado se registraron 4.254 homicidios de mujeres, de los que apenas un tercio fueron catalogados como feminicidios.

Hasta el lobby evangélico, que fue instrumental para la elección de Bolsonaro y con 195 diputados en el Congreso, se ha mostrado contrario al decreto. “La mayoría de los evangélicos no quiere tener armas. Defendemos la vida. Sabemos que eso provocará muertes en discusiones de tráfico y en bares, además de una incidencia más grave de casos de violencia, como ocurre en los Estados Unidos”, señala el diputado Sóstenes Cavalcante (DEM).

 

Caza saludable

El decreto sobre las armas también es un plato muy goloso para algunos. Las acciones de Taurus, el mayor fabricantes brasileño de armas, subieron un 17,5% la semana pasada pese a que, por el momento, las ventas no se han disparado. Flexibilizar el porte no implica que cualquiera pueda acceder de inmediato a una pistola. Los comerciantes señalan que ha aumentado la búsqueda de información, pero el alto coste de las armas, junto a las complicaciones burocráticas que supone el papeleo, acaban desmotivando a los posibles compradores.

“Los clientes desisten cuando les explicamos que tienen que rellenar varios formularios, pasar por una prueba de aptitud y esperar al menos 60 días”, relata el dueño de unpolígono de tiro en Mato Grosso do Sul.

La fijación por las armas de Bolsonaro, que adora posar delante de las cámaras con los dedos imitando una pistola, coexiste con su amor por la caza. El presidente de Brasil considera esta afición un “deporte saludable”, aunque afecte a especies en riesgo de extinción. A principios de mayo informó que autorizará la pesca submarina en la región de Angra dos Reis, en el Estado de Río de Janeiro, una localidad que pretende convertir “en la Cancún brasileña”.

Para conseguirlo, tendrá que revocar la protección ecológica del área que impide la pesca. El propio Bolsonaro fue multado con unos 2.230 euros por pescar en un área protegida de Angra dos Reis en 2012, cuando era legislador. Desde entonces, sus declaraciones contra una supuesta “fiesta de las multas” han sido frecuentes. Pero ahora que es presidente ha declarado la guerra al mismo órgano fiscalizador que le multó, el Ibama, donde intenta aflojar todo tipo de controles.

 

El placer de conducir

El caso más sonado es el de los radares. Bolsonaro ha prometido recientemente que eliminará los controles de velocidad en todas las carreteras del país. La intención del mandatario brasileño es que no se renueven los contratos de los radares ya instalados en las carreteras federales en cuanto expire el plazo. Además, el Ministerio de Infraestructuras ha rechazado la colocación de otros 8.000 radares previamente solicitados.

“Yo quiero que el pueblo brasileño tenga el placer de conducir”, dijo Bolsonaro. “Muchos accidentes son causados por los radares: perjudican el tránsito de vehículos y causan aún más accidentes”, aseguró, justificando la medida por el descenso del 11% en los accidentes mortales en carretera durante Semana Santa.

El presidente de Brasil también intenta agradar a los empresarios. El 13 de mayo anunció que va a reducir el 90% de las normas sobre seguridad en el trabajo, en un intento de “desburocratizar” el sector. “Hay costes absurdos [para las empresas] en función de una normativa absolutamente bizantina, anacrónica y hostil en ese segmento”, señala en un texto divulgado por el Gobierno.

 

"Tontos útiles"

Otro de sus campos de batalla es la Educación. Para castigar algunas universidades que organizaron actos de protesta contra su mandato, Bolsonaro ha anunciado recortes del 30% en su presupuesto. Además, el presidente brasileño ha manifestado su intención de cortar los fondos públicos destinados a las facultades de Filosofía y Sociología. “La función del Gobierno es respectar el dinero del contribuyente, ensañando a los jóvenes la lectura, la escritura y a hacer cuentas, y después una profesión que genere una renta y que mejore la sociedad”, escribió Bolsonaro en su Twitter.

En otras palabras: quien quiera estudiar estas disciplinas tendrá que pagar de su bolsillo los costes académicos. La reacción de la comunidad internacional no ha tardado en llegar y más de un millar de investigadores de universidades tan prestigiosas como Oxford, Harvard, Yale y Cambridge han firmado un manifiesto contra la intención de Bolsonaro de “descentralizar” las inversiones en dichas facultades.

“El ataque del Gobierno Bolsonaro debe ser la peor amenaza que el sistema universitario enfrentó desde su creación, en los años 1930. Aunque las universidades estén, en teoría, resguardadas por dispositivos administrativos y constitucionales, el Gobierno federal ha dejado claro que está dispuesto a destruir lo que no consigue controlar”, señala Pablo Ortellado, profesor de Gestión de Políticas Públicas de la Universidad de São Paulo (USP).

Ante este panorama, estudiantes y profesores han plantado cara en las calles de más de 200 ciudades del país. La primera huelga general del sector de la Educación, realizada el 15 de mayo, mostró que la guerra contra las universidades puede salirle cara al del 'bolsonarismo'. Los estudiantes son “tontos útiles” manipulados por las fuerzas de izquierdas que controlan las universidades, respondió Bolsonaro desde Dallas, donde viajó para recoger un premio de la Cámara de Comercio de Brasil y Estados Unidos que no pudo entregarse en Nueva York por la negativa del alcalde de esa ciudad a recibir al mandatario.

 

Surrealismo tropical

El equipo gubernamental de Bolsonaro también ha protagonizado sus propios momentos de surrealismo tropical en estos pocos meses en el Gobierno. Una de las que más polémicas la ha generado la ministra de las Mujeres, de la Familia y de los Derechos Humanos, Damares Alves, quien pocos días después de su investidura en enero, llamó la atención por sus declaraciones delirantes en contra de la igualdad de género. “La nueva era ya comenzó: ahora los chicos se visten de azul y las chicas de rosa”, afirmó.

Alves también se convirtió en el hazmerreír del país cuando viralizó un vídeo en el que aseguraba haber visto a Jesús en un árbol de guayaba. También declaró que a las feministas no les gustan los hombres porque son feas y recientemente ha llegado a decir que la princesa Elsa, protagonista de la película ‘Frozen’ de Disney, acabó sola en un castillo de hielo porque es lesbiana.

El ministro de Exteriores, Ernesto Araújo, tampoco se ha quedado atrás. Araújo ha escrito en su blog que el calentamiento global es una invención de los que promueven una conjura marxista y que el nazismo era de izquierdas. Estas apreciaciones, proferidas durante la visita oficial del Araújo y Bolsonaro a Israel, motivaron a la dirección del Museo del Holocausto a desmentirles públicamente.

El propio Bolsonaro ha tenido sus propios episodios de ridículos en redes sociales, como cuando preguntó en su Twitter qué es la “lluvia dorada” durante el Carnaval o su preocupación por el aumento de las amputaciones de pene, que según él se producirían como consecuencia de la mala higiene.

El candidato derrotado a la presidencia Ciro Gomes (PDT) no para de repetir que Bolsonaro quemará su capital político antes de que cumpla seis meses de mandato. Para este izquierdista moderado, Brasil está a punto de enfrentar un periodo de caos e incertidumbre. Mientras tantos, los humoristas brasileños se frotan las manos ante el presidente más caricaturesco que Brasil recuerde. “El Sensacionalista declara su total incapacidad de producir bromas ante la excelencia del Gobierno en este tema”, reconoció el blog más mordaz del país sudamericano.

 

Fuente:  | El Confidencial

Armas para todos, caza libre y sin multas: así es el Brasil de Bolsonaro
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